María Rosa Barabaschi sorprende con “Planos inclinados”, su segundo poemario del año

La docencia, la familia, la nostalgia, el género, la esperanza, el reconocimiento a literatos pampeanos, la injustica, confluyen en “Planos inclinados”, el nuevo libro de poemas de María Rosa Barabaschi, publicado por Ediciones Puntoaparte. La escritora winifredense lo presentó el viernes en el comedor municipal de la localidad. Es su segundo poemario de este año ya que en marzo pasado había presentado en el Concejo Deliberante “Oleos despintados”. Según manifestó, ambos trabajos «son fruto de la pandemia».  

La actividad cultural fue organizada por la Biblioteca Popular Manuel Lej. En la mesa cabecera la prolífica autora estuvo franqueada por la escritora local Silvia Martín y la artista plástica María Alicia Adrover, quien ilustró la tapa y páginas interiores de la obra literaria. En las imágenes sobresale el color azul. Las tres mujeres son nativas de Winifreda y ejercieron la docencia. Delante de ellas estaban familiares directos de “Marita” Barabaschi, afincada en Santa Rosa, sus amistades, ex compañeros del colegio secundario, directivos de la biblioteca, la secretaria municipal de Cultura y amantes de la escritura.  

Apasionante vida

Durante la presentación de la nueva obra, Martín destacó que Barabaschi «es profesora de Geografía, ejerció la docencia hasta que se jubiló como directora de un colegio secundario de Santa Rosa. Intelectualmente inquieta, ávida lectora, publicó un libro sobre la historia de UTELPA y es colaboradora permanente de la Revista del Museo de nuestra localidad. Además, últimamente, sus trabajos han estado presentes en diversas antologías». También, amplió diciendo que la autora «ama profundamente su terruño, que es la zona rural de Winifreda, y por sobre todo, ama a su familia, algo que queda muy en claro en las páginas del libro». Remarcó que “Planos Inclinados es un poemario que podríamos definir como autorreferencial ya que la autora se constituye en personaje de varios poemas. Es quien observa, llena de preguntas y con cierta esperanza, a sus alumnos el primer día de clase. Otra de las cosas que destaca es el género: es ella esa mujer fuerte, reaccionaria, luchadora que, en estas páginas confiesa haber sufrido cierta orfandad, que sin dudas, la aprovechó como fuerza creadora».

«Cuna de barro»

«Ella nació en una cuna de barro un día 8 de marzo, así comienza su poema titulado ´Festejo´, título elegido para encabezar unos versos en el que revisa diversos roles que ha desempeñado en distintas etapas de su vida (hija, esposa, madre, abuela, soñadora)», abundó Martín. «El punto más fuerte del poemario son las relaciones humanas con su familia, con otros hacedores de arte y con quienes han resultado víctimas de la injusticia», resaltó.  

Muruma y Atilio

Tras los agradecimientos, Barabaschi confesó que la pandemia fue «terrible» para ella. En ese tiempo decidió «darle un orden» a los textos escritos en borradores y así fue como nacieron sus dos libros de poemas. «Planos inclinados si bien tiene mucha referencia autobiográfica, está dedicado a la memoria y al recuerdo, hay un poema dedicado a la longevidad de mi madre y a los amigos que perduraron a mi lado», indicó. Hizo una «dedicatoria especial» para su hermano Daniel. «Nació el 6 de agosto de 1964 y renació 6 de agosto de este año luego de haber estado muy grave, al borde la muerte. Logró superar ese trance», comentó. «El título surge del poema Reminiscencias otoñales que está en mi otro libro y a través del cual destaco la nostalgia que me produce la infancia y la adolescencia vivida acá». «La niñez se deshace despintada sobre planos inclinados, y el viento cabalga los recuerdos de los días de campo, de los días de pueblo», dice el poema.

«Un poema reconoce los años en  que trabajé en la docencia con estudiantes secundarios. Otro está dedicado a los escritores pampeanos Muruma Lucero y Atilio Germani, quienes fueron vecinos y amigos, compartíamos muchísimas cosas en la APE (Asociación Pampeana de Escritores)», resumió. Finalmente, deleitó a los presentes con la lectura de su poema Festejo.

Imágenes y vocablos

María Alicia Adrover y “Marita” fueron juntas al Instituto Privado Cristo Redentor de Winifreda hasta tercer año secundario. Por eso la artista plástica dijo que ilustrar el libro «fue una oportunidad para reencontrarnos y volver a disfrutarnos a través de la expresión. Vos usas vocablos, yo uso imágenes». La «primera sincronicidad» entre ellas apareció cuando coincidieron en el color azul para pintar los dibujos. «Otra cuestión que me re-enganchó fue el eje del libro que es el proceso de la escritura. Como docente primaria trataba de iniciar a los chicos en el disfrute de la escritura, y es un festejo, como dice un poema, cuando un chico escribe», expresó.

Ilustración de tapa de María Alicia Adrover. 

En la pintura de la tapa y en otras interiores «recurrí a uno de mis estilos y expresiones más abstractas, quise jugar con esto del chorreado de colores y relacionarlos con el fluir de la escritura que va chorreando por los planos inclinados y cae por la vida, por el éter, por donde cada uno quiera adjudicarle espacio, pero sigue, no se detiene. No queda encerrada la escritura porque una vez que fluye es de todos». «Este libro ya es de todos los que se lo apropien para su lectura y lo hagan crecer. El lector siempre llena los vacíos del escritor así como llenan ustedes, observadores, los vacíos que le puede dejar una obra de arte», evaluó. La artista donó una pintura de esta misma serie a la biblioteca.

FOTO: Silvia Martín y María Alicia Adrover acompañaron a Barabaschi en la presentación de su libro.

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