Colonia Barón: docente creó novedoso libro para estimular la psicomotricidad en niños y niñas

La docente de esta localidad, Rosana Carina Rosas, elaboró de manera artesanal un libro sensorial y didáctico para el desarrollo de la psicomotricidad en niños/as de 4 a 6 años. Consta de 20 páginas con una variedad de contenidos educativos confeccionados con diversos materiales de fácil manejo para las/os destinatarios. Su producción la presentó en la Feria Provincial del Libro Infantil y Juvenil realizada este mes en General Pico. Próximamente lo hará en escuelas locales.

Psicomotricidad

Al respecto, Rosas comentó que a su creación la denominó «Un Libro para Mí». «Es una obra que nace por iniciativa de una madre interesada en desarrollar las capacidades de psicomotricidad de su hijo. El trabajo artesanal de mis manos hizo posible este libro ingenioso, creativo, colorido, pensante y desafiante para este niño, y para aquellos de edades que rondan entre los 4 a 6 años. Además, con proyecciones a diseñarse de acuerdo a las necesidades individuales de cada niño/a», explicó.

A su vez, aclaró un concepto: «La psicomotricidad es la intervención educativa o terapéutica que tiene como objetivo el desarrollo de las habilidades motrices, expresivas y creativas del niño». En consecuencia, sostuvo que «mi libro es un recurso práctico y oportuno para lograr ese objetivo, permite un acercamiento diferente hacia el mundo de la palabra, va de lo lúdico hacia la palabra, caracterizándose como un libro sensorial y didáctico para el aprendizaje». En cuanto a su diseño, Rosas precisó que «la confección es artesanal, utilicé diferentes materiales como telas, cierres, abrojo, goma eva, cordones, broches, entre otros».

Aprender jugando 

La docente brindó las características de las páginas y su contenido. Una apunta a lo emocional bajo el título ¿Cómo me siento hoy? «Están pegados emojis de goma eva de distintos colores que expresan diferentes estados de ánimo. El alumno toma una pequeña flecha y orientado por su docente o tutora va señalando cómo se siente. Si elige al emoji molesto, el docente puede generar actividades áulicas para sacarlo de ese estado», explicó. Otra página trabaja las condiciones climáticas. Aparecen el sol, nubes con gotitas y demás dibujos hechos con goma eva. «El alumno puede observar a través de la ventana si está soleado, nublado o lloviendo y después señala en el libro el estado del tiempo. Traslada la realidad al libro», apuntó. Más adelante «propongo una actividad vinculada a la aprehensión a través del colgado de la ropa en un cordel. El alumno cuelga diminutas prendas con brochecitos diseñados a medida, todo con goma eva».

“En otra página están diseñadas dos zapatillas para que pueda desatar los cordones y atarlos nuevamente. Una vez que logre hacerlo en el libro podrá practicar con sus propias zapatillas o atarle y desatarle los cordones a sus compañeritos». En las demás páginas la docente hizo un arco iris para que el alumno diferencie los colores. También, «las texturas están representadas en una nube con algodón suave, lo áspero lo recreo con un saquito de té, lo liso con una hoja y lo suave con una tela. Las formas básicas las hice con una estrella, un triángulo, un corazón y un círculo. Aparecen los números y un pequeño ábaco. Abordo las vocales y los desafíos que tiene el niño como colocarse el cinto en el pantalón o abrocharse un botón. La idea es que pueda practicar con el libro para que vaya adquiriendo motricidad fina», amplió. La goma eva está pintada con distintos colores. «Utilicé acuarelas, pinturas de cosméticos personales, fibrones y correctores», indicó.

Autismo

«Este libro sensorial apela a los sentidos, el niño va captando las distintas actividades a través del tacto, la vista, la audición porque cada trabajo práctico puede ser acompañado con una canción», especificó. Rosas también ha diseñado un libro para chicos con autismo. «Tiene actividades adaptadas a sus condiciones para el desarrollo de sus propias capacidades, fundamentalmente el juego. Además, introduce nociones espaciales como arriba-abajo, a un lado-al otro lado, delante-detrás, cerca-lejos y otros más, favorece la psicomoticidad fina y la coordinación mano-ojo», señaló.

«Como recurso para el aprendizaje de los niños/as es muy interesante y potable porque refuerza nociones básicas de color, tamaño, forma y cantidad a través de la experiencia directa con los elementos del entorno. Reafirma la autoestima del alumno al sentirse más seguro y ayuda en la comprensión del lenguaje y la lectoescritura», consideró.

«Estoy predispuesta a atender llamados y me pueden hacer consultas en mi página de Instagram @Mis manos11_», finalizó.

FOTOS y VIDEO: La docente Carina Rosas con su «desafiante» libro artesanal. 

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