El abogado, deportista y conferencista cordobés Pablo Giesenow brindó el miércoles por la noche una charla que cautivó a todos los presentes en la Expo Castex 2026, organizada por el Club Estudiantil.
Compartió su historia de vida, atravesada por un gravísimo accidente ocurrido en 2015 sobre la Ruta Nacional 35, que le cambió la vida para siempre ya que le provocó la amputación de sus dos piernas.
Pero Giesenow también relató cómo logró sobreponerse a aquella experiencia traumática y encontró en el deporte un camino para reconstruirse. Volvió a caminar, correr y practicar distintas disciplinas, incluso llegó a escalar el Aconcagua.
Uno de los momentos más conmovedores de la noche ocurrió al cierre de su presentación, cuando tres integrantes del cuartel de Bomberos Voluntarios de Winifreda ingresaron al auditorio para reencontrarse con Giesenow. Estos tres hombres habían formado parte del operativo de rescate que le salvó la vida hace más de once años.
El accidente.
El 22 de enero de 2015, Giesenow había salido de Córdoba rumbo a Las Heras, Santa Cruz, donde pensaba asistir de sorpresa al cumpleaños de su padre. Cuando circulaba por la Ruta Nacional 35, entre Winifreda y Santa Rosa, bajo una intensa lluvia, perdió el control del vehículo.
Según contó, viajaba a unos 80 kilómetros por hora, con el cinturón de seguridad colocado y sin teléfono celular. Un charco de agua hizo que el automóvil comenzara a girar sobre la ruta y terminara impactando contra el guardarraíl de la mano contraria.
La barrera metálica se desprendió de una de sus uniones y uno de sus extremos atravesó el vehículo desde el lado del acompañante hasta la puerta del conductor, provocándole la amputación de ambas piernas.
«Pocholo».
Minutos después, Sergio Ressler, un vecino de Winifreda, conocido como “Pocholo”, pasaba por la zona. Al ver lo sucedido, detuvo su vehículo y dio aviso a los bomberos y al hospital. Con la ayuda de otra persona, trataron de calmar a la víctima y le brindaron los primeros auxilios básicos mientras esperaban la llegada de los servicios de emergencia.
«Ese día Sergio se recibió de mi ángel guardián», recordó Giesenow durante su exposición.
Recuperación y deporte.
Giesenow estuvo al borde de la muerte debido a la importante pérdida de sangre y permaneció internado en el Hospital Lucio Molas de Santa Rosa. «Cuando desperté y vi a mi familia conmigo sabía que no podía generar más dolor. Las opciones que tenía eran quedarme postrado en una silla de ruedas o en una cama, o intentar convivir con la sociedad, mi familia y el deporte», manifestó.
Después de siete meses de recuperación comenzó a probar distintas actividades. Primero fue la bicicleta, luego el básquet y el tenis. Más adelante, el propietario de una ortopedia en Córdoba le propuso probar unas prótesis diseñadas para atletismo que nadie se había atrevido a usar. Las utilizó y volvió a correr.
El Aconcagua.
«Después empezaron los desafíos de montañas y llegué a escalar el Aconcagua», expresó ante un público que siguió en silencio y con atención cada uno de los momentos de su historia, acompañados por imágenes y videos. Giesenow sostuvo que el deporte fue fundamental para afrontar su nueva realidad.
«A mí me ayudó mucho ser deportista y estar bien físicamente. Luego del accidente sení que tuve una segunda oportunidad. Lo tomé así: se puede salir adelante», afirmó convencido.
Durante la charla también compartió otros momentos dolorosos de su vida familiar, entre ellos el suicidio de una de sus hermanas cuando tenía 18 años, una experiencia que también dejó una profunda huella.
Sin embargo, su relato estuvo atravesado por la decisión de transformar las adversidades en nuevos desafíos y por una mirada profundamente agradecida hacia quienes lo ayudaron aquella jornada de enero de 2015.

Giesenow volvió a encontrarse con bomberos de Winifreda.
Emotivo reencuentro.
En 2016, Giesenow visitó el cuartel de Bomberos Voluntarios de Winifreda para agradecer personalmente a quienes habían participado del operativo de rescate y trabajado para liberarlo del vehículo.
En aquella oportunidad también volvió a encontrarse con Sergio Ressler. «Es un ejemplo de vida. Nos estaba mostrando unos videos donde se lo ve jugando al fútbol. A mí me reconforta verlo de esta manera, me llena de orgullo», había expresado “Pocholo”.
Una década después, el reencuentro volvió a producirse, esta vez en Eduardo Castex. Hasta esa ciudad se trasladaron los bomberos Roberto Sacco, Juan Schiebelbein (ya jubilado) y Gustavo Arias, quienes habían intervenido directamente en el rescate de Giesenow tras el accidente.
«El siniestro me cambió la vida para siempre, pero por otro lado soy un eterno agradecido al cuartel de Bomberos de Winifreda, a la Policía, a los médicos de Winifreda y de Santa Rosa, quienes con mucho profesionalismo, humanidad y amor hicieron que hoy esté visitándolos», expresó Giesenow.
Militante de la vida.
Hoy, además de su actividad profesional, continúa vinculado al deporte y participa de carreras de running, ciclismo y otras competencias.
Su historia lo llevó también a recorrer distintos lugares para compartir un mensaje que resume buena parte de su experiencia: incluso después de los golpes más duros, siempre es posible encontrar nuevos propósitos y oportunidades para comenzar otra vez.
Foto: Giesenow y un emotivo reencuentro con los bomberos que le salvaron la vida.
Perdió sus piernas en un accidente cerca de Winifreda y ahora es un militante de la vida




















