El abogado cordobés Pablo Giesenow, perdió sus dos piernas en un accidente de tránsito ocurrido en cercanías de Winifreda, en enero de 2015, y estuvo al borde la muerte. Sin embargo, se repuso y ha realizado increíbles hazañas. Una de ellas, escalar el Aconcagua. Hoy es un verdadero militante de la vida.
El viernes, compartió su historia personal en el salón de la Sociedad Rural de Huinca Renanco, fue invitado por sus dirigentes a dar una charla sobre «Superación». Sus palabras cautivaron al público. Los presentes salieron emocionados. Giesenow hizo una recorrida previa por clubes de la localidad donde compartió diálogos con los chicos de las categorías inferiores y el mensaje que les dejó fue que siempre es posible imponerse a las adversidades. También, les contó que le encantaba jugar al fútbol y ahora lo hace pero de arquero.
«Mi ángel de la guarda»
En su disertación, Giesenow recordó que el 22 de enero de 2015 había salido de Córdoba rumbo a Las Heras, Santa Cruz, para asistir al cumpleaños de su padre. Era un viaje sorpresa. Cuando circulaba por la ruta nacional 35, entre Winifreda y Santa Rosa, bajo una copiosa lluvia, a ochenta kilómetros por hora, con el cinturón de seguridad puesto y sin celular, un charco de agua le hizo perder el control de su vehículo, que dio un trompo sobre la cinta asfáltica y se estrelló contra el guardarrail de la mano contraria. La barrera de metal se desprendió en una de sus uniones y uno de sus extremos entró por el lado del acompañante y salió por la puerta del conductor amputándole las dos piernas. Minutos después pasaba por el lugar el vecino winifredense Sergio Ressler “Pocholo”, detuvo la marcha y llamó a los bomberos y al hospital y con otra persona lo trataron de tranquilizar y darle los primeros auxilios. «Ese día Sergio se recibió de mi ángel de la guarda», afirmó Giesenow.
Escaló el Aconcagua
Estuvo al borde la muerte porque perdió muchos litros de sangre. Permaneció internado en el Hospital Lucio Molas de Santa Rosa. «El día que desperté tras el accidente y vi a mi familia conmigo sabía que no podía generar más dolor. Las opciones que tenía eran quedarme postrado en una silla de ruedas o en una cama o intentar convivir con la sociedad, mi familia y el deporte», manifestó. «Tras siete meses de recuperación, me probaron unas prótesis y empecé a hacer actividades: primero fue andar en bicicleta, después básquet y tenis. El dueño de una ortopedia de Córdoba se acercó un día y me dijo que tenía unas prótesis para atletismo pero nadie se animaba a usarlas. Las probé y empecé a correr. Después, empezaron los desafíos de montañas y llegué a escalar el Aconcagua», relató Giesenow en su charla ante el silencio implacable de quienes compartieron sus vivencias apoyadas por material audiovisual.

«El deporte me salvó la vida»
En la actualidad, Giesenow se desempeña como director del área de Discapacidad de la Municipalidad de Córdoba, ejerce como abogado y recibe invitaciones en forma permanente para carreras de running, ciclismo y otras competencias. «A mí me salvó la vida ser deportista, estar bien físicamente y luego del accidente tuve una segunda oportunidad, lo tomé así, se puede salir adelante», sostuvo convencido. Durante su exposición reveló que una de sus hermanas se quitó la vida cuando tenía 18 años y ese golpe tremendo en su familia también lo marcó a fuego. Pero en su vida ya no había lugar para más sufrimiento ni dolor.
Patricio Melián, presidente de la Rural, entregó una medalla recordatoria al disertante quien agradeció el gesto y la posibilidad de poder transmitir su experiencia.
Volvió agradecido
Cabe mencionar que en 2016, Giesenow visitó el cuartel de Winifreda para agradecerles a los bomberos voluntarios haber llegado rápidamente al lugar del siniestro para sacarlo del automóvil y brindarle el apoyo anímico necesario. Ese día se reencontró con Sergio Ressler. «Es un ejemplo de vida. Nos estaba mostrando unos videos donde se lo ve jugando al fútbol. A mí me reconforta verlo de esta manera, me llena de orgullo», expresó “Pocholo”.
Giesenow confesó que el siniestro «me cambió la vida para siempre, pero por otro lado soy un eterno agradecido al cuartel de bomberos de Winifreda, a la policía, los médicos de Winifreda y de Santa Rosa, quienes con mucho profesionalismo, humanidad y amor hicieron que hoy esté visitándolos».
FOTO: Pablo Giesenow en el cuartel de Winifreda junto a Sergio Ressler y el bombero Juan Schiebelbein.
CRÓNICA con aportes de IR Noticias Centro de Huinca Renanco.
Bombero de Winifreda se emocionó en televisión al recordar dramático rescate en un siniestro vial




















