Vecino de Winifreda: conoció a Bruno López y trabajó con su hijo

El vecino winifredense Néstor Peralta guarda recuerdos de Bruno López desde su infancia, cuando vivía junto a sus padres en un campo ubicado al lado del almacén El Guanaco.

Su pará era peón rural y, entre sus labores, recolectaba huesos de animales que posteriormente entregaba a López, quien los utilizaba para crear sus singulares «huesoesculturas».

«A Don Bruno López lo conocí. Tenía cuatro años cuando iba con mi papá, que trabajaba de peón, en un campo al lado del boliche de Don Bruno. Mi papá juntaba huesos y se los llevaba, ya blancos», recordó Peralta.

Aquella cercanía hizo que Néstor conociera no solamente al propio Bruno López, sino también a toda su familia, incluidos sus hijos. El contacto se mantuvo durante varios años, aproximadamente hasta que «tenía siete años», mencionó.

Con el paso del tiempo, Peralta se radicó en Winifreda y volvió a encontrarse con la familia López. Ya de adulto, trabajó en la carnicería de uno de los hijos de Bruno, conocido en la localidad como «Brunito».

Tiempo después, Peralta también tuvo su propia carnicería en la localidad.

Peralta brindó su testimonio el viernes durante la presentación del libro «Un artesano en el camino: biografía de Bruno López», escrito por Silvia Martín.

De esta manera, su historia personal atraviesa distintas etapas de la vida de la familia López: primero, como niño que vivía junto al almacén rural de El Guanaco y veía llegar los huesos que su padre recolectaba para Bruno; y años después, ya en Winifreda, como trabajador en la carnicería de uno de sus hijos y posteriormente como comerciante del rubro.

Foto: Néstor Peralta, de niño conoció a Bruno López y de adulto trabajó con su hijo «Brunito». 

Las “huesoesculturas” de Bruno López llegarán al museo de Winifreda

Facebook