En el marco del Mes del Inmigrante, la Asociación de Descendientes de Alemanes de La Pampa reconoció en la Casa de la Cultura de Arata a familias que transformaron el paisaje pampeano a través del trabajo rural y la conservación de las tradiciones germanas.
Uno de los homenajeados fue Miguel Pedro Fischer, de 81 años, nacido el 18 de diciembre de 1944. Su historia familiar está estrechamente ligada al trabajo rural y a las tradiciones de los inmigrantes alemanes.
El vecino recibió la placa de manos de integrantes de la asociación y estuvo acompañado por sus hijos Miguel Ángel, Roberto y Fabricio, su nuera Adriana y sus nietas Luján y Celeste.
Fabricio, Adriana, Luján y Celeste viajaron desde Winifreda para compartir este momento.
Historia de vida.
El padre de Miguel nació en Bernasconi y su madre en Bahía Blanca. Con el tiempo, la familia se estableció en la zona de Arata, donde criaron a sus cuatro hijos: tres mujeres, Rosa, Magdalena y Nelly, y Miguel, el único varón.
Durante su infancia y juventud, Miguel vivió en el campo y trabajó junto a su familia como arrendatario en la antigua Estancia Colonia Trenel. Debido a las características del establecimiento, las tareas estaban centradas en la agricultura y se utilizaban caballos como principal herramienta de trabajo. También criaban aves de corral, cerdos y un par de vacas para contar con leche para el consumo familiar.
Dentro del hogar, las raíces alemanas estaban presentes en la vida cotidiana, principalmente a través del idioma. Miguel y sus hermanas lo hablaban fluidamente durante su infancia, aunque fueron perdiéndolo con el paso de los años, especialmente después de ingresar a la escuela primaria.
La gastronomía tradicional también ocupaba un lugar importante. Su madre preparaba artesanalmente panes, tortas y diferentes variedades de fideos, en una alimentación donde las harinas tenían mayor presencia que la carne.
Con el paso de los años, Miguel continuó dedicado a las tareas rurales, mientras sus hermanas se ocupaban de las gestiones administrativas de la familia.
En 1972 contrajo matrimonio con Amelia Arias, con quien tuvo tres hijos varones. Actualmente vive solo y sus hijos tomaron diferentes caminos.
El mayor reside en General Pico y trabaja en Cecchetto; el segundo vive en Winifreda, donde continúa vinculado al trabajo con la tierra a través de una quinta, después de haberse desempeñado como peón rural; y el menor permanece en Arata, donde completó sus estudios y administra una carnicería.
Aunque las costumbres vinculadas al idioma alemán no lograron mantenerse en las nuevas generaciones, la historia de Miguel Fischer representa la de tantas familias que, a través del trabajo rural, el esfuerzo cotidiano y la conservación de sus tradiciones, contribuyeron al desarrollo del interior pampeano.
Foto Miguel Fischer con su placa rodeado de sus familiares.
Reconocieron a Mario Herlein por mantener vivas sus raíces alemanas en Winifreda




















