Celia y Jorgelina debutaron con sus monólogos en el grupo Caretas de Winifreda

Las vecinas Celia Assel y Jorgelina Peralta se sumaron este año al grupo de teatro Caretas, dirigido por Daniel Ayerza.

El domingo pasado debutaron frente al público con dos monólogos, en el marco del espectáculo “Winifreda Ríe”, presentado en el Centro Cultural y Cooperativo.

Ambas llegaron al grupo por caminos diferentes. Jorgelina no tenía experiencia previa y encontró en Caretas una oportunidad para «salir de mi zona de confort», mientras que Celia retomó una actividad que había quedado como «una asignatura pendiente».

Celia se puso en la piel de “Chola, la agenciera”, mientras Jorgelina interpretó a “Pochi, la cobranciera”.

«Chola, la agenciera»

Desafío. 

«Siempre me gustó el teatro. Hace muchos años hice un taller de improvisación durante un tiempo, pero luego por distintas circunstancias no lo pude continuar. Durante 2025 presencié todas las obras que presentó el grupo y me dieron ganas de sumarme. Este año, cuando se realizó el llamado a inscripción, me anoté», recordó Celia en diálogo con InfoWini.

Su personaje fue “Chola, la agenciera”, un monólogo adaptado del libro “Arrabalera, mujeres que trabajan”, de Mónica Cabrera. La obra reúne las historias de siete mujeres que buscan abrirse camino y sobrevivir en una sociedad que muchas veces les impone determinados modelos.

«Chola puntualmente es una mujer egoísta y ambiciosa, capaz de llorar en la abundancia y de disimular lo mejor posible su prosperidad. Chola tiene la habilidad de convertir en pérdida toda ganancia», describió Celia.

Para la nueva integrante de Caretas, estos monólogos también tienen una mirada que va más allá del humor. «No es un humor pasivo para evadir la realidad, sino un mecanismo crítico que obliga a los y las espectadores a reírse de sus propias tragedias», señaló.

Elección. 

El camino hasta el debut incluyó la elección del monólogo, ensayos y una primera presentación frente a los propios compañeros del taller. «Mi primera presentación la viví con muchos nervios. Siempre está el temor de olvidarte la letra, de quedarte en blanco frente al público», reconoció.

En ese proceso destacó especialmente el acompañamiento del grupo y del profesor Daniel Ayerza, quienes compartieron sus propias experiencias de los primeros pasos sobre un escenario. «Eso me ayudó a estar un poquito más tranquila», valoró Celia, quien también remarcó la importancia del acompañamiento familiar durante todo el proceso.

«Como toda actividad que una persona realiza, la familia es sumamente importante. En este aspecto quiero agradecer a mis afectos más cercanos por estar presentes desde el minuto uno», expresó.

Experiencia. 

Celia aprovechó para invitar a quienes disfrutan del teatro a acercarse al taller: «Pueden sumarse en cualquier momento. Es un grupo muy lindo, estoy muy contenta de formar parte de él y también agradecida por la bienvenida de todas mis compañeras y compañeros y del profe, que nos guía y siempre nos nutre con su conocimiento y experiencia».

El taller se reúne todos los lunes a las 20 en el Centro Cultural y mantiene abierta la posibilidad de incorporación de nuevos integrantes.

«Pochi, la cobranciera». 

«Me sentí muy cómoda». 

Para Jorgelina Peralta, la llegada a Caretas fue mucho más reciente. Una conversación con su compañera de trabajo, Laura, despertó su curiosidad por el teatro.

«Yo estaba en busca de hacer alguna actividad porque realmente no hacía nada, solamente trabajaba. Fui un día y la verdad me gustó, porque salía de mi zona de confort» relató.

Jorgelina llevaba apenas dos meses en el grupo y no tenía experiencia previa en teatro cuando recibió el desafío de preparar un monólogo.

En las primeras clases, el profesor les propuso diferentes textos y personajes para elegir. Entre esas opciones apareció “Pochi, la cobranciera”.

«La verdad me gustó la Pochi, sentía que iba para mí. Pero yo recién estaba entrando al teatro, al grupo, y me costó mucho», reconoció.

El personaje demandó un proceso de aprendizaje que incluyó mucha lectura, práctica y ensayos. «Se trata de ir practicando, ensayando, tener presencia», explicó.

El momento del debut llegó cargado de nervios y dudas. «La verdad, muy nerviosa, era todo muy nuevo para mí, temía que se me olvidara la letra». Sin embargo, una vez frente al público, las sensaciones cambiaron. «La verdad, fluyó de una forma increíble. Me sentí muy cómoda», contó.

Vocación. 

Jorgelina destacó especialmente el acompañamiento de sus compañeros y compañeras, quienes durante los ensayos le aportaron ideas y sugerencias para construir el personaje.

«Me decían que ciertas cosas quedarían mejor o me aconsejaban cómo maquillarme. Muy contenta con el grupo», remarcó.

También su familia siguió de cerca su primer paso. «Me conocen y saben que esto que hago va con mi personalidad y esencia», expresó.

Tras su debut, Jorgelina afirmó que encontró una actividad que realmente disfruta y la entusiasma: «Estoy muy orgullosa de lo que estoy haciendo Siento que encontré mi vocación artística», finalizó.

Foto: Las vecinas en plena actuación, el domingon en el Centro Cultural. 

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