«Elegí Economía para entender por qué existe la pobreza». Con esa frase, Fernando Giménez resume la motivación que lo llevó a estudiar una disciplina que hoy le permite analizar los desafíos económicos y sociales desde una mirada crítica y comprometida.
Giménez egresó del colegio secundario en diciembre de 2020, en plena pandemia de Covid-19. Aunque nació en Colonia Barón, por motivos laborales de sus padres se trasladó junto a su familia al campo y fue en Winifreda donde concluyó sus estudios de nivel medio. Cinco años después, cursa el último año de la Licenciatura en Economía en la Universidad Nacional de Río Cuarto y redacta su tesis final.
En paralelo, desarrolla un emprendimiento dedicado a la comercialización de artículos tecnológicos y trabaja en un proyecto de consultoría orientado a pequeñas y medianas empresas del sector comercial y agropecuario, además de municipios.
Al analizar la situación económica del país, consideró que el Gobierno nacional logró avances en materia macroeconómica, aunque advirtió que el consumo continúa «deprimido» y muchas familias atraviesan «un escenario de endeudamiento».
Cierre de empresas.
En diálogo con InfoWini, Giménez recordó que la elección de la carrera «fue bastante compleja». «Desde chico tuve un fuerte vínculo con el sector agropecuario y eso me llevaba a pensar en estudiar Ingeniería Agronómica. Pero llegó la pandemia, comenzaron a cerrar muchas empresas y empecé a preguntarme por qué ocurría eso, por qué las personas tomaban determinadas decisiones económicas. Todas esas inquietudes fueron despertando mi interés por la economía», relató.
Además, recordó una pregunta que le hizo una profesora de Historia durante el secundario y que terminó marcando su futuro. «Me preguntó por qué existe la pobreza. Como no podía responderla, sentí la necesidad de estudiar una carrera que me permitiera comprender ese fenómeno. A eso se sumó mi interés por entender los debates económicos que se daban en ese momento. Sin saber las respuestas, pero con muchas ganas de encontrarlas, terminé eligiendo Economía», resumií.
Distintas miradas.
Giménez explicó que la carrera tiene una base de formación «neoclásica», con un fuerte respaldo «en la matemática y la estadística», aunque destacó especialmente el enfoque «plural» que ofrece la Universidad Nacional de Río Cuarto.
«Además de la corriente principal, la universidad también enseña otras escuelas de pensamiento, como la austríaca, la marxista, la feminista y la institucionalista. Esa pluralidad metodológica y teórica es muy importante para la formación de un economista», afirmó.
Asimismo, resaltó la amplitud de la formación recibida durante la carrera. «Tuve una preparación muy sólida en gestión y management del sector agropecuario. También recibimos una importante formación en Ciencia de Datos (Data Science), incluyendo datos georreferenciados o espaciales, que hoy son herramientas fundamentales tanto para el diseño de políticas públicas como para la toma de decisiones en el sector privado, especialmente en el ámbito agronómico», señaló.
Además, indicó que la carrera le permitió adquirir conocimientos «en finanzas públicas y corporativas», áreas que considera «fundamentales» para su desarrollo profesional.
Una tesis sobre los caminos rurales.
En cuanto a su tesis, adelantó que aborda desde la teoría económica un problema cotidiano del sector agropecuario. La investigación, que surgió en el ámbito de la Universidad Nacional de Río Cuarto y la trabaja en colaboración con la Fundación FADA Joven, analiza el comportamiento de los productores frente al mantenimiento de los caminos rurales utilizando herramientas de «teoría de juegos», como «el dilema del prisionero y la tragedia de los comunes».
«Estoy estudiando el comportamiento no cooperativo de los productores en relación con los caminos rurales de la Ruta Provincial 8. El estudio compara la realidad de Córdoba, donde gran parte de la gestión de los caminos rurales está en manos de consorcios camineros, con la de La Pampa, donde predomina la administración pública. Lo que busco demostrar es que el problema no depende de quién gestione el mantenimiento de la red terciaria, sino de un sistema de incentivos que favorece comportamientos no cooperativos», precisó.
Su mirada sobre la economía.
Consultado sobre la situación económica del país, Giménez consideró que el Gobierno «logró avances en materia macroeconómica, especialmente superávit fiscal».
«Es un dato muy importante porque le da solvencia al Estado para afrontar sus compromisos de deuda y, al mismo tiempo, reduce la necesidad de financiar el déficit con emisión monetaria, lo que ayuda a contener la inflación», sostuvo.
No obstante, advirtió que esa mejora no se refleja de la misma manera en todos los sectores de la economía. «Hay actividades como la energía, la minería y el agro que muestran un fuerte crecimiento, mientras que la industria y, sobre todo, el comercio, están siendo afectados por la apertura importadora», indicó.
También, señaló que muchas familias continúan atravesando dificultades económicas. «La realidad cotidiana sigue siendo compleja. Hay un elevado nivel de endeudamiento y mora, y en un contexto de baja inflación y apreciación del peso, el costo del crédito resulta más elevado. Eso reprime el consumo y termina afectando las ventas del comercio, generando un círculo difícil de romper», afirmó.
Asimismo, opinó que la carga tributaria adquiere un mayor peso cuando disminuye la inflación. «Cuando la inflación baja, los impuestos ya no se licúan y terminan teniendo un mayor impacto sobre comerciantes, productores y consumidores», manifestó.
En relación con el tipo de cambio, sostuvo que distintas consultoras proyectan una suba del dólar hacia fin de año. «Las estimaciones hablan de un valor que podría ubicarse entre los 1.600 y 1.800 pesos, aunque por debajo del ritmo de la inflación y dentro de las bandas previstas», señaló.
Consultoría.
Mientras finaliza la carrera, Giménez ya desarrolla distintas actividades vinculadas con su formación. Destacó que una de las principales ventajas de la profesión es la posibilidad de trabajar de manera independiente y desde cualquier lugar.
«Lo positivo de ser economista es que se puede desarrollar la actividad como freelancer, sin depender de una ubicación geográfica determinada», expresó.
Actualmente lleva adelante un emprendimiento dedicado a la comercialización de artículos tecnológicos, especialmente productos del ecosistema Apple, como iPhone, Mac e iPad. Paralelamente impulsa un espacio de consultoría orientado a pymes del sector comercial y agropecuario, además de municipios.
«La idea es brindar asesoramiento utilizando herramientas de ciencia de datos para la toma de decisiones y el desarrollo de estrategias, tanto en empresas como en el sector público. Mi formación en finanzas corporativas y públicas, sumada al trabajo que realizo junto a la Fundación FADA, me permite avanzar en ese camino», enfatizó.
Finalmente, aseguró que no considera una disyuntiva ejercer la profesión en Winifreda o en otra ciudad. «Hoy un economista puede trabajar de manera remota desde cualquier lugar y brindar servicios a empresas e instituciones de distintas regiones», concluyó.
Foto: «Elegí Economía para entender por qué existe la pobreza», confió Fernando Giménez.
Egresado del colegio secundario de Winifreda: «Quiero ser economista»




















