El pasado 7 de julio, con motivo del Día Nacional de la Conservación del Suelo, el periodista agropecuario José María García Casarrotta visitó el establecimiento La Constancia, ubicado al norte de Winifreda.
Allí conversó con Horacio Fischer y su hijo Germán, una familia de productores que fue reconocida por la alta calidad de su producción de triguera.
Trigos de calidad.
El predio rural fue elegido por De Frente al Campo ya que en sus lotes se sembró y cosechó el trigo que obtuvo el primer puesto en la categoría Trigo Duro del Concurso Provincial Triguero, organizado por Racing Club de Eduardo Castex, y que posteriormente alcanzó el máximo reconocimiento en Proteína durante la Fiesta Nacional del Trigo, realizada en Leones (Córdoba).
Durante la entrevista, Horacio Fischer repasó la historia de la empresa familiar y destacó el compromiso con el cuidado del suelo, un recurso que considera fundamental para garantizar la producción de las generaciones venideras.
«Soy la tercera generación de productores y Germán forma parte de la cuarta. Hace casi cien años que mi abuelo llegó a estas tierras y desde entonces la familia trabaja en el campo», relató Fischer.
Explicó además que en La Constancia realizan todas las labores con maquinaria propia, desde la siembra hasta la cosecha, la fertilización y las aplicaciones. Esto les permite llevar un seguimiento permanente de cada lote.

Siembra directa, práctica clave.
«No es para cualquiera».
El productor analizó la transformación que experimentó la agricultura pampeana con la incorporación de la siembra directa. «En mi época se araba la tierra y era común ver cómo el viento se llevaba el suelo. Hoy el desafío es producir conservándolo», señaló.
Fischer describió al productor agropecuario como una persona que vive pendiente del campo durante todo el año. «No alcanza con sembrar; es necesario cuidar el suelo, capacitar al personal que maneja las máquinas, invertir y supervisar cada etapa del cultivo. Es una actividad que exige trabajo constante y mucha perseverancia», afirmó.
También recordó una imagen que refleja la pasión por la agricultura en su familia: desde niño, su hijo Germán seguía la sembradora y escarbaba detrás para comprobar dónde había quedado depositada la semilla, una costumbre que, según dijo, tienen quienes sienten verdadera vocación por el trabajo rural.

Maquinaria propia.
Modelo a seguir.
«Es un orgullo ser agricultor. En cada campaña hacemos una inversión importante y luego hay que trabajar para recuperarla. El campo exige estar encima todos los días, siguiendo cada detalle. Es una actividad que no es para cualquiera, porque demanda esfuerzo, compromiso y tenacidad. A veces, las cosas no salen como uno espera, pero siempre tratamos de aprender de los errores, mejorar y volver a apostar para que el año siguiente sea mejor», manifestó sin quejas Horacio Fischer.
Video:
Foto: Horacio y Germán Fischer hacen de la conservación del suelo una forma de producir.
Agricultor de Winifreda: «Molinos buscan calidad y la tenemos»




















