La historia de la estación ferroviaria de Winifreda, uno de los lugares más emblemáticos de la localidad, fue difundida recientemente por la página de Facebook Estaciones de Trenes, un espacio dedicado a rescatar y divulgar la memoria de los antiguos ramales ferroviarios y sus estaciones.
La publicación también destaca el estado de conservación del edificio, donde actualmente funcionan la Casa de la Cultura y otras dependencias municipales. «Conserva su estructura original y, gracias al trabajo de preservación y puesta en valor, quienes visitan el lugar pueden apreciar el Paseo de las Vías y todo su entorno», resalta.
Capitales británicos.
«Hay estaciones que fueron mucho más que un lugar donde llegaban y partían los trenes. Fueron puntos de encuentro de vecinos, motores del progreso y el corazón alrededor del cual crecieron pueblos enteros. La estación de Winifreda es, sin dudas, una de ellas», comienza el texto.
«El servicio ferroviario quedó oficialmente habilitado el 1° de enero de 1915, con la inauguración del ramal Valentín Gómez–Winifreda, perteneciente al Ferrocarril del Oeste, una empresa de capitales británicos. En aquellos primeros años, Winifreda era la punta de rieles, el destino final de una línea que comenzaba a transformar para siempre esta región pampeana», rememora.
«Sin embargo, la estación no siempre llevó ese nombre. Durante su construcción fue conocida como Punta de Rieles o El Quemado, hasta que el 21 de diciembre de 1914 se resolvió bautizarla como Winifreda, en homenaje a Winifred Maud Drysdale, hija de José Norman Drysdale, propietario de las tierras donde posteriormente se desarrollaría la localidad», explica.
«Antes de levantarse el edificio definitivo que hoy conocemos, la actividad ferroviaria se realizaba desde una sencilla casilla de madera. Hasta allí llegaba un pequeño ‘motor’ con un vagón de madera que, una vez por semana, conectaba Winifreda con Quemú Quemú. Poco después se construyó la estación definitiva, una obra de característica arquitectura ferroviaria inglesa, con techos a dos aguas y amplias aberturas de madera», reconstruye.

Techo a dos agua.
Trenes.
«La estación no era solamente un lugar de paso. También era la vivienda del jefe de estación y el centro de la actividad ferroviaria. Allí funcionaban la boletería, la sala de espera, la oficina telegráfica, los baños públicos, la farolería y el depósito de encomiendas», describe.
«Con la llegada del tren comenzaron a instalarse comercios, arribaron nuevas familias y el pueblo empezó a tomar forma alrededor de las vías. Durante décadas, el ferrocarril permitió transportar pasajeros, cereales, hacienda y mercaderías, convirtiéndose en el principal vínculo de Winifreda con otras localidades y con el resto del país», señala.
«Tras la nacionalización de los ferrocarriles, el ramal pasó a integrar el Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento, iniciando una nueva etapa dentro de la historia ferroviaria argentina. Aunque con el paso del tiempo el movimiento ferroviario dejó de tener el protagonismo de aquellos años, la estación continúa siendo un símbolo de la identidad local», destaca la publicación.

Mantiene viva la memoria.
Conservación.
«Hoy, la estación de Winifreda representa un valioso patrimonio histórico y cultural. El edificio conserva su estructura original y, gracias al trabajo de preservación y puesta en valor, quienes visitan el lugar pueden apreciar sus espacios verdes, el parque y todo su entorno», valoran desde Estaciones de Trenes.
«El cuidado de este espacio permite mantener viva la memoria de una época en la que el tren fue mucho más que un medio de transporte: fue una herramienta de crecimiento, comunicación y desarrollo para toda la comunidad. La estación sigue siendo testigo silencioso de la historia de Winifreda y un legado que las nuevas generaciones pueden conocer, recorrer y disfrutar», concluye.
Foto: Recuperan la historia de la estación ferroviaria de Winifreda.
Antonio Curciarello, ministro de Conectividad: «Visiten Winifreda, está súper linda»




















