La Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Winifreda invita a la comunidad a participar de un homenaje en honor a Alberto Waimann, uno de los personajes más queridos y recordados de la localidad.
La actividad se realizará el próximo lunes 15 de junio, a las 16 horas, en la Casa de la Cultura, donde se exhibirá una muestra de sus ingeniosos inventos, construidos con los más insólitos elementos. «Cada pieza cuenta una parte de su historia, su creatividad y su forma de ver el mundo», destacaron desde la organización.
La propuesta incluirá además la proyección de un documental realizado por Ricardo Franzini, que recupera valiosos testimonios, imágenes y recuerdos sobre la vida de quien fuera relojero, músico, luthier e inventor autodidacta.
Para promocionar el encuentro, el área de Cultura difundió un video con imágenes de Waimann acompañado por preguntas que apelan a la memoria colectiva de los vecinos: «¿Lo recordás?», «¿Conociste sus inventos?» y «¿Te gustaría volver a escuchar su voz?».
La convocatoria concluye con una invitación abierta a redescubrir sus creaciones y mantener vivo su legado.
Luthier.
Waimann falleció en mayo de 2019, a los 92 años, en un geriátrico de Colonia Barón, donde pasó sus últimos años debido al deterioro de su salud. Sin embargo, su figura sigue presente en la memoria de los winifredenses por la originalidad de sus inventos y su capacidad para transformar objetos comunes en verdaderas obras de ingeniería artesanal.
Fue relojero, músico e inventor, tres actividades que desarrolló de manera autodidacta desde muy joven. En su taller de la calle Esteban Larco convivían sonidos susurrantes, estrepitosos, rechinantes, vibrantes y roncos que provenían de decenas de relojes de fabricación propia. Entre ellos se destacaban modelos de péndulo, oscilantes y complejos mecanismos construidos íntegramente por él.
Piano-bandoneón.
Para dar vida a sus creaciones recurría a los materiales más diversos: alambres de cobre, maderas terciadas, chapas de aluminio, latas de gaseosas y hasta llantas de bicicleta. Lo que para muchos eran simples desechos, para Waimann constituía la materia prima de su imaginación. Con esos elementos era capaz de construir desde extravagantes relojes hasta un robot saludador completamente artesanal, sin necesidad de electricidad.
Su talento también se manifestó en la música. Aprendió a tocar el bandoneón a los 21 años mediante un curso por correspondencia enviado desde Buenos Aires. Con dedicación y perseverancia logró interpretar sus primeros tangos y, con el tiempo, creó una de sus invenciones más reconocidas: el piano-bandoneón, un singular instrumento que le permitía ejecutar ambos sonidos de manera simultánea.
Testimonio.
La trascendencia de su trabajo fue reconocida oficialmente en 1997, cuando recibió el premio provincial «Testimonio», una distinción otorgada por el Gobierno de La Pampa a personalidades destacadas de la cultura y la comunidad.
Quienes lo conocieron recuerdan a un hombre creativo, curioso y apasionado por la búsqueda constante de nuevas ideas. Cuando le preguntaban cómo lograba concretar sus inventos, respondía con sencillez: «Cuando me quise acordar, estaba listo. Eso sí: había que pensarlo muy bien».
Video:
Foto: Alberto Waiman ejecutaba con maestría el piano-bandoneón, su gran invento musical.
“Baldo” retrata oficios, sueños y recuerdos de vecinos de Winifreda




















