Con 33 años de trayectoria como hachero y alambrador, el winifredense Roberto Javier Rodríguez decidió apostar a un nuevo desafío laboral junto a su hija Dalila.
Adquirió un carretón 0 kilómetro destinado al transporte de cargas pesadas, un servicio que, según aseguró, tenía una importante demanda en la localidad y la zona rural.
El emprendimiento funcionará bajo la denominación comercial “Quick Fix. Solución rápida”, una propuesta familiar orientada al traslado de maquinaria, insumos rurales y cargas generales de hasta 10 mil kilos.
Demanda.
En diálogo con Infowini, Rodríguez explicó cómo nació la idea. «Hacía tiempo que venía buscando algo más liviano de lo que es mi rubro. Pensando y analizando alternativas llegué a la conclusión de que este servicio era el indicado, porque acá, por la amplitud del sector rural, es muy necesario», contó. «Había otras posibilidades, pero lo hablamos con mi hija y llegamos a la conclusión de que esto era lo más conveniente», agregó.
El trabajador señaló que muchas veces productores y vecinos debían contratar este tipo de traslados en otras localidades. «La misma clientela vinculada a los trabajos de alambrado me fue marcando la necesidad de contar con este tipo de transporte. Toda la vida escuché a gente decir que no tenía con quién trasladar un tractor o determinada maquinaria. Acá en la zona prácticamente no existe este servicio», afirmó.
El nuevo carretón tiene 8 metros de largo por 2,60 metros de ancho y capacidad para transportar hasta 10 mil kilos. Además, está equipado con malacate industrial y rampas de carga. Es impulsado por una camioneta Ford Ranger 4×4.

Emprendimiento familiar.
Rodríguez indicó que el servicio está apuntado «principalmente al movimiento del campo: traslado de tractores, carros, implementos agrícolas, herbicidas y semillas, ya que hoy todo llega en pallets. Pero también sirve para trasladar materiales de construcción, piletas, rollos y todo tipo de carga pesada», detalló.
Además, remarcó la capacidad de la nueva unidad. «Acá se puede cargar prácticamente de todo, hasta 10 mil kilos», señaló.
Por su parte, Dalila destacó que el emprendimiento tiene un fuerte componente «familiar» y que para ella «es importantísimo» acompañar a su padre. «Para mí es una oportunidad de crecer y aprender. Ojalá que el día de mañana pueda continuarlo yo, porque es un proyecto pensado para los dos y para el futuro», expresó.
Entre sus tareas estarán la organización logística de los pedidos, la administración contable y el manejo de las redes sociales, área en la que también contarán con una community manager.
Seguros.
En relación a las habilitaciones para circular en rutas, Rodríguez indicó que el carretón tiene toda la documentación y cobertura correspondiente. «Para comenzar, vamos a trabajar con el 101, que ya incluye un seguro. Además, tenemos seguro de carga y descarga, por lo que toda la mercadería estará asegurada ante cualquier eventualidad», explicó.
También subrayó que la unidad fue equipada con distintos elementos de seguridad. «Tiene todo el sistema de balizas y además incorporamos malacates de cadena como complemento a las lingas, para brindar una mayor protección a la carga», señaló.
«Pasó factura».
Después de más de tres décadas de trabajo físico intenso, el alambrador reconoció que el oficio «ya pasó factura» a su cuerpo. «Tengo 46 años y empecé a trabajar a los 14. La idea, si esto funciona, es ir dejando de a poco esa actividad», confesó.
De todos modos, aclaró que seguirá ligado al rubro gracias al acompañamiento de su hermano Franco Daniel Rodríguez. «Él es un baluarte al lado mío y seguramente seguirá con el trabajo como alambrador. Ahora queremos meter este servicio en el mercado», sostuvo.
Para solicitar el servicio de transporte de cargas pesadas, los interesados pueden comunicarse al 2954-37-3219.
«Apostamos en un momento complicado, pero las ganas están intactas. Yo arranqué con una mano atrás y otra adelante, y siempre tuve fe en que cuando uno tiene ganas, se puede», concluyó Rodríguez.
Foto: Roberto Rodríguez y su hija emprendieron con un carretón 0 km.




















