El winifredense Javier Rodríguez mantiene vivo el oficio de ser alambrador desde hace 30 años.
Es un especialista en el tendido de “hilos” de alambre y la colocación de postes de madera cada diez metros, a 80 centímetros de profundidad, y en la perforación e hilado de las varillas. Para hacer los hoyos cuenta con una máquina hoyadora y palas.
Sus servicios son requeridos por productores agropecuarios. Es un empleo muy sacrificado, pero no está arrepentido de haberlo elegido. Además es muy valorado económicamente.
El trabajador lleva adelante su emprendimiento con un gran sentido de responsabilidad. Lo bautizó comercialmente como “FJ trabajos rurales”. Es que a su lado trabaja su hermano Franco y un equipo de jóvenes apasionados por las tareas vinculadas con la ruralidad.

«FJ» Brinda servicio de poda de plantas en campos.
También realizan otras actividades como desmontes, limpieza de calles y picadas, construcción de maromas rurales, poda y extracción de plantas de gran porte y altura. Para estos últimos trabajos las herramientas que utilizan son escaleras y motosierras más arneses y extensibles para protección personal.
Los Rodríguez aseguran que después de cada trabajo «dejamos el lugar completamente limpio de ramas». Cada mañana, bajo distintas condiciones climáticas, parten hacia los campos en camionetas y disponen de carros famas.
Foto: Javier Rodríguez, una garantía en alambrados.




















