El emprendimiento Onyx combina diseño, tecnología y producción a pequeña escala
Una pareja joven de Winifreda decidió apostar por un rubro innovador: la impresión 3D. Se trata de Gianela Schiebelbein y Francisco González, ambos de 22 años, quienes lideran este emprendimiento que bautizaron como “Onyx Impresión 3D”.
En apenas tres meses de trabajo, lograron consolidar una propuesta que combina creatividad, tecnología y producción a pequeña escala.
«Elegí Onyx por mi gata, y también por la piedra», contó Gianela entre risas, reflejando el espíritu cercano y personal que atraviesa la iniciativa.
El desafío de aprender desde cero.
La idea surgió casi de manera espontánea, en una charla familiar. «Un domingo, charlando con mi papá, me acordé de una compañera de la facultad que hacía impresiones 3D. Después de indagar, me di cuenta de que la oferta local en esta especialidad era bastante limitada en la localidad, lo que me llevó a investigar por mi cuenta. YouTube y Google se convirtieron en mis mejores aliados», rememoró.
Sin experiencia previa, pero con decisión, la pareja dio el paso hacia la compra de su primera impresora, en Buenos Aires: una máquina digital compacta, que llegó acompañada de un kit de herramientas para su mantenimiento, manuales de uso, filamentos de diversos colores y muestras para probar diferentes tonalidades.
El aprendizaje fue completamente autodidacta. Desde el armado del equipo hasta las primeras impresiones, todo fue prueba y error. «Uno de los primeros objetos que imprimimos fue el clásico “Benchy”, un pequeño barco que sirve para calibrar la máquina, detectar posibles fallas y ajustar parámetros de temperatura, velocidad, precisión y demás», explicaron.
Actualmente, trabajan con plástico PLA, un material económico y versátil, aunque ya proyectan incorporar otros como ABS o PETG, que ofrecen mayor resistencia. Además, la impresora puede ser monitoreada y controlada a distancia mediante una aplicación, lo que optimiza los tiempos de producción.
Catálogo sin limites.
En poco tiempo, el emprendimiento logró diversificar su catálogo. «Hacemos llaveros, carteles, soportes, souvenirs, juguetes antiestrés y en general, distintos objetos decorativos, herramientas de jardinería y artículos de uso diario como especieros», detallaron. A esto se suma la posibilidad de realizar pedidos personalizados, adaptándose a las necesidades de cada cliente.
Contaron que las piezas están diseñadas para soportar altas temperaturas sin deformarse. Si bien el tamaño de impresión está condicionado por la capacidad de la máquina, los emprendedores resuelven esta limitación mediante el ensamblado de partes. «Se trabaja por bloques y después se encastran», explicaron.
Con la mirada puesta en el crecimiento, ya proyectan nuevas incorporaciones. Entre ellas, «una impresora láser que nos permitirá sumar grabados en madera y tazas. También, evaluamos incorporar un complemento para imprimir en múltiples colores de manera simultánea».
Con entusiasmo y dedicación, Gianela y Francisco buscan posicionar “Onyx Impresión 3D”, demostrando que la tecnología puede transformarse en una valiosa herramienta de trabajo para las nuevas generaciones de emprendedores Sub30.
Foto: Gianela y Francisco sostienen la impresora 3D.
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