Luis “Luchi” Kuhn recibió este año un trasplante de riñón luego de atravesar casi cuatro años de tratamiento de diálisis y permanecer en lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).
El órgano llegó desde La Rioja, gracias a la decisión solidaria de la familia de un donante fallecido. «Para mí es una nueva vida, me siento mucho mejor y realmente feliz», expresó emocionado el vecino de Winifreda durante una charla con Infowini, en su hogar.
Kuhn recordó que en 2022, a los 59 años, recibió el diagnóstico de insuficiencia renal crónica. «En junio de ese año comencé con diálisis y estuve casi cuatro años con ese tratamiento. Paralelamente ingresé a la lista de espera del Incucai», relató. Ese período estuvo marcado por los controles médicos permanentes y la incertidumbre, aunque nunca perdió la esperanza de que llegara el órgano.
El llamado esperado.
El 18 de febrero de 2026, cerca de las 23:30, recibió el llamado que cambiaría su vida. «Era la nefróloga de la Clínica de Alta Complejidad Sagrado Corazón, de Buenos Aires, perteneciente a la obra social Osecac, que cumplió en todo. Me dijo que había un riñón compatible y que yo estaba sexto en la lista. Me pidió que me dializara en Santa Rosa, pero a los pocos minutos volvió a llamar para avisarme que ya estaba segundo y que debía viajar de inmediato», contó.
Sin perder tiempo, junto a su esposa y su hijo Eduardo, emprendieron el viaje esa misma noche. La ansiedad y la emoción se mezclaban en cada kilómetro recorrido. «Cuando pasamos por Luján, ya el 19 de febrero, volví a comunicarme con la clínica y me dijeron que el quirófano estaba listo», recordó.
Intervención exitosa.
Al llegar al centro sanitario, fue sometido a cuatro horas de diálisis previas a la intervención. La operación se extendió durante aproximadamente cinco horas y resultó exitosa. «Después me informaron que el riñón pertenecía a un hombre de La Rioja que falleció por hipertensión severa no tratada. La nefróloga me dijo que era un riñón espectacular», señaló.
El 28 de marzo le dieron el alta definitiva. Ese día, fueron a buscarlo su hijo Lucas, su pareja Nadia y su nieta Clara nacida el 23 de febrero y a quien conoció personalmente por primera vez.
Recuperación.
A poco más de un mes del trasplante, Kuhn asegura sentirse «muy bien» y con una notable mejora en su calidad de vida. «Me cuido mucho con las comidas, no puedo subir de peso y tengo que mantenerme en 62 kilos. Tomo dos litros y medio de agua por día, orino normalmente y los análisis dieron perfectos», explicó.
Actualmente continúa con un tratamiento que incluye el consumo de 17 pastillas diarias en distintos horarios, una rutina exigente pero fundamental para sostener el buen funcionamiento del órgano. También, destacó el acompañamiento constante de su familia y el trabajo del equipo médico. «Cada profesional cumplió su rol y todos hicieron posible que el trasplante fuera un éxito», afirmó.
Su deseo.
A sus 63 años, “Luchi” deja atrás largas horas de diálisis en centro Cedex de Santa Rosa, a cargo del médico Fernando Folliz. Agradeció a todo su equipo (administrativos, enfermeros, etc) quienes, según sus palabras, «nunca dejaron de enviarme buenas energías».
Ahora comienza una nueva etapa con entusiasmo y gratitud. Entre sus deseos más profundos aparece uno en particular: poder conocer a la familia del donante. «Sería un honor», finalizó.
Su historia es un testimonio de paciencia y esperanza, y pone en evidencia cómo la donación de órganos puede salvar y transformar vidas.
Foto: «Luchi» Kuhn después del trasplante junto a su esposa e hijo.
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