La cara detrás de Winifreda: una historia de búsqueda y emoción

El vecino Darío Jañez descubrió el rostro de la mujer que le dio nombre a Winifreda, localidad que hoy, 3 de abril, celebra su 111º aniversario.

El poblador reunió valiosos documentos gráficos de la antigua propietaria de estas tierras, Winifred Maud Drysdale, y logró ubicar a uno de sus nietos en Escocia, con quien mantuvo contacto a través de internet.

«Cuando tenía 9 o 10 años escuché el mito de que Winifred era hija del dueño de estas tierras y que el pueblo lleva su nombre. Siempre me quedó picando si el nombre del pueblo era en honor a alguien, quién sería esa persona», relató. A partir de esa inquietud, comenzó a «rastrear» el apellido Drysdale en guías telefónicas de todo el país, en tiempos en los que aún no existía internet.

Años más tarde, mientras trabajaba en la cooperativa eléctrica, encontró archivada una escritura del terreno de la entidad, cuyo dominio había pertenecido originalmente a Winifred. En ese documento, según contó, «figura que esta mujer, a través de sus mandatarios, había vendido esa parcela y pude tomar más datos de ella como su apellido de casada que era Thomson, el domicilio que declaraba en Buenos Aires, el nombre de sus hermanos, cuñados y de un primo».

Sin embargo, la búsqueda no fue sencilla: «Habré llamado a unos cincuenta Thompson de la guía telefónica y ninguno era la persona que buscaba», recordó el investigador.

El avance de internet marcó un punto de inflexión. Navegando en la web encontró un árbol genealógico que incluía a Winifred y a su descendencia. Se contactó con el administrador del sitio, descendiente de otra rama de la familia Drysdale, y así llegó a Alex Mills, un argentino que residía en Inglaterra.

«Me pasó las primeras fotografías de Winifred cuando era una niña de 10 o 12 años de edad. Es un daguerrotipo o un dibujo a lápiz o a carbón y se la ve con un vestido que seguramente se usaba para los retratos de esa época. Después me envió imágenes de Winifred con 20 y 30 años, con su hijo de 4 años, su padre, hermanos, y me puso en contacto con el nieto de Winifred, James Thomson, quien vivía en Escocia y es una persona mayor. Fue muy emocionante, me acuerdo un domingo a las 6 de la mañana me llega un correo de Alex con una foto y desperté a toda la familia», relató.

Y agregó: «Capaz no signifique mucho para los demás, pero para mí, que me acompañó toda la vida esta curiosidad, haber dado con la cara detrás del nombre fue un premio a la perseverancia».

Según pudo reconstruir, «Winifred tuvo un solo hijo, que se llama Ian. Él tuvo dos hijos y tres hijas». También estableció que nació en Buenos Aires en 1899, hija de Inés Gibson y Joseph Drysdale. Fue la única mujer y la menor de seis hermanos, tres de los cuales murieron en circunstancias trágicas: uno en un accidente ferroviario, otro por una enfermedad y el restante durante la guerra en Europa». 

Winifred se ca con George Thomson. 

Durante su adolescencia se trasladó con su familia a Inglaterra, donde cursó sus estudios secundarios. En 1924 se casó con George Thomson en el barrio donde coronan a los reyes en Westminster. Tras la posguerra europea, entre 1955 y 1956, regresaron a Buenos Aires para reorganizar su economía y luego volvieron a radicarse en Inglaterra.

Winifred falleció en Australia en 1983, a los 84 años. «Lamentablemente se murió sin saber ella de nosotros y nosotros de ella. Hasta donde sé nunca conoció Winifreda, donde tenía propiedades, y de hecho todavía algún terreno debe estar inscripto a nombre de la familia Drysdale. La creación del pueblo, hasta donde puedo intuir, no fue con un fin filantrópico ni romántico sino meramente comercial: lograr que el tren instalara una base en la puerta de los campos propiedad de Drysdale; a cambio, se fundaba un pueblo y se vendían los lotes a los colonos», concluyó Jañez, quien realizó un gran trabajo de investigación. 

Foto: Winifred de pequeña.

Investigación de Darío Jañez. 

Winifreda festejará sus 111 años con asado, danza y música

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