El frigorífico El Diamante, cuya construcción fue finalizada recientemente por su titular Rubén Darío Herlein de Winifreda, cuenta con un lavadero de camiones propio que desde hace dos meses presta servicios a terceros.
La moderna instalación entró en funcionamiento tras obtener las correspondientes habilitaciones del municipio y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). El propietario confirmó que la apertura oficial de la planta se realizará en breve.
Dimensiones.
El lavadero tiene una extensión de 20 metros de largo, flanqueado por paredones de 4 metros de altura y una playa destinada al estacionamiento y la limpieza de los vehículos. Además, posee una pasarela elevada de perfil galvanizado, a la que se accede mediante una escalera del mismo material. Esta estructura permite al operario lavar los camiones desde la parte superior, tal como lo exige la normativa sanitaria de Senasa.
El sistema incluye una bomba conectada a un depósito de 3.500 litros, encargada de impulsar el agua para el lavado. También, cuenta con un equipo de desinfección ubicado en la salida del lavadero, compuesto por una serie de picos que rocían el vehículo con un desinfectante autorizado antes de que abandone las instalaciones.
Según explicó Herlein a Infowini, el servicio está preparado para recibir camiones con chasis, acoplado o jaula, empleados en el transporte de animales.

Pasarela de perfil galvanizado.
Tratamiento.
El proceso incluye además el tratamiento de los efluentes generados durante el lavado. Los líquidos se dirigen mediante cañerías a un receptáculo subterráneo, desde donde una bomba los eleva hacia una zaranda de acero inoxidable, de aproximadamente 1,25 metros de ancho por 2,30 metros de alto, que separa los sólidos de los líquidos.
Los residuos sólidos quedan en una playa de secado, mientras que los líquidos pasan a un sistema de piletas de decantación y tratamiento.

Piletones.
Concretamente, en el predio fueron construidas dos piletas de decantación de cemento, de 8 por 16 metros, que funcionan de manera alternada para permitir su limpieza.
Además, hay cuatro piletas a cielo abierto impermeabilizadas con geomembrana de mil micrones. Tres de ellas miden 8 por 16 metros con 3 metros de profundidad, y una cuarta, más grande, de 15 por 30 metros con 1,5 metros de profundidad.
En estas piletas se almacenan los líquidos que posteriormente podrán ser utilizados para riego dentro del campo adyacente al frigorífico, un sistema pensado también para optimizar el uso del agua.
Cuando el frigorífico entre en funcionamiento podría llegar a consumir aproximadamente 40.000 litros de agua por día, extraída mediante una perforación. Este volumen también será procesado en estas piletas.

Trabajo.
El lavadero ya ha atendido vehículos provenientes de distintas provincias. “Hemos lavado camiones de Buenos Aires y Neuquén, de otras localidades pampeanas e incluso de Winifreda. También hay gente que está de paso y aprovecha el servicio”, comentó Herlein.
Para solicitar turnos para el lavadero, los interesados pueden comunicarse al 2954-230413. En ese mismo número, las personas interesadas en trabajar en el frigorífico pueden enviar sus currículums, de cara a la próxima puesta en funcionamiento de la planta.

La planta será inaugurada este año.
Inversión propia.
Al respecto, Herlein aseguró que la obra “está prácticamente terminada. El edificio ya cuenta con todo el equipamiento instalado y solo restan detalles menores para su apertura. Nos falta muy poquito”, al tiempo que adelantó que el establecimiento iniciará sus operaciones en los próximos meses.
El empresario indicó que el frigorífico estará destinado inicialmente a la faena de pequeños animales, como cerdos, chivos y corderos, y que empleará a unas diez personas. Herlein financió esta inversión con recursos propios, sin necesidad de solicitar créditos bancarios.
Foto: El Diamante, de Rubén Herlein, ya presta servicio de lavado de camiones.
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