Un equipo del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) inspeccionó los viñedos municipales de Winifreda y confirmó la ausencia de Lobesia botrana, la temida polilla de la vid.
Según lo informado por el organismo en su página web oficial, actualmente están operativas unas 38 trampas distribuidas en 29 viñedos que, en conjunto, abarcan una superficie de 286 hectáreas de cultivo de vid en diversas localidades de La Pampa. Entre ellas: General Acha, Guatraché, Toay, Santa Rosa, Quemú Quemú, Winifreda, Telén, Eduardo Castex, Trenel, Arata, Caleufú y Pichi Huinca.
Las trampas contienen feromonas que actúan como atrayentes para identificar la presencia de esta plaga. Los dispositivos son revisados cada quince días para verificar si hay o no ejemplares, con el objetivo de mantener a la provincia como zona libre de Lobesia botrana.

Modelo de trampa.
Controles sorpresivos.
Consultado por Infowini, el ingeniero agrónomo Daniel López Burcaisea, asesor del municipio local, explicó que estas inspecciones «forman parte de un programa nacional y se realizan de manera sorpresiva. Tampoco nos entregan un informe posterior, el cual he pedido en varias oportunidades. Llegan, hacen un recorrido breve, revisan algunas plantas y luego se retiran».
El profesional indicó que, hasta el momento, «no se ha detectado la presencia de la plaga en los viñedos», y remarcó que La Pampa «se mantiene libre de esta polilla» que afecta a los cultivos de vid.
Además, señaló que el monitoreo de los viñedos se lleva a cabo a partir del registro de las plantas en el Senasa. «Cuando se compran las vides quedan inscriptas en el organismo, que posteriormente se encarga de supervisar el material vegetal sin importar quién sea el productor», indicó.
Plantas en crecimiento.
Detalló que en los viñedos de la municipalidad de Winifreda predominan variedades como Malbec, Syrah y algunas destinadas al consumo.
Según López Burcaisea, en el predio municipal «se plantaron inicialmente 2.900 vides, aunque con el paso del tiempo se registró una pérdida cercana al 10 por ciento, por lo que actualmente quedan alrededor de 2.500 plantas en desarrollo».
El ingeniero explicó que todavía están en etapa de crecimiento. «Estos cultivos requieren paciencia. A diferencia de los tradicionales anuales, que se siembran y se cosechan en pocos meses, la vid necesita entre tres y cuatro años para comenzar a producir», amplió.
Doble inversión.
Cabe mencionar que la comuna renovó su apuesta por este emprendimiento vitivinícola luego de atravesar una mala experiencia entre los años 2022 y 2023, marcada por una serie de adversidades.
Entre los factores que complicaron la producción se encontraban condiciones climáticas desfavorables que afectaron cultivos e invernaderos, un incendio que dañó maquinarias esenciales y la escasez de personas interesadas en trabajos vinculados con la tierra.
Foto: Viñedos municiaples superaron controles del Senasa sin detectar la polilla de la vid.
Voraz incendio destruyó colectivo y tractor en predio municipal de Winifreda




















