El taller de Natalia Lej concluyó sus actividades con una jornada recreativa
El taller infantil Arte y Magia, dirigido por Natalia Lej, concluyó, el mes pasado, tras más de ocho meses de actividades en Winifreda, dejando como resultado una enriquecedora experiencia creativa para 18 niñas y niños de distintas edades.
En el cierre del año 2025, la profesora organizó un picnic en su casa, donde los pequeños disfrutaron además de la pileta cubierta. Pasaron toda una tarde en el agua, entre risas y recordando juntos las tareas realizadas.
Cuando Infowini llegó al patio cubierto de la casa, Natalia y sus alumnos estaban alrededor de una mesa degustando pizzas, sándwiches, papas fritas y otros aperitivos acompañados de gaseosas y jugos.
Actividades.
«El taller comenzó el 5 de mayo y finalizó el 11 de diciembre, con encuentros intensivos que se desarrollaron dos veces por semana y en dos turnos: uno para niños y niñas de 3 a 6 años que tuvo con cuatro asistentes, y otro para el grupo de 6 a 10, que contó con 14 participantes, incluyendo a una alumna de 12 años. Nos reuníamos en un local que lo destiné especialmente para las actividades», contó Natalia, profesora de manualidades.
Durante cada clase, de una hora de duración, «los chicos aprendieron a dibujar, pintar, realizaron trabajos en cerámica sin horno y manualidades con materiales reciclados», explicó. Entre los insumos utilizados mencionó «tubos de cartón, latas, pelotas de telgopor y papel maché, que los transformaron en lapiceros, figuras de erizos, estrellas de mar y otros objetos. También, trabajaron con cerámica sin horno con la que elaboraron adornos navideños y diversas creaciones, que las expusimos en el cierre de los talleres culturales del municipio».
El taller incluía todos los materiales necesarios proporcionados por Natalia, como acrílicos, barnices y demás. «Los chicos podían llevarse sus creaciones terminadas a casa. Cada uno le puso su toque mágico con los colores que eligieron. Promovimos la creatividad, la motricidad fina y la expresión personal», detalló.
Testimonios.
Los chicos destacaron lo vivido durante el año. Guillermina, una niña de 12 años, contó: «Me sumé al taller porque me gusta dibujar». Compartió que en las clases de cerámica creó figuras «con formas de mariposas, erizos y dinosaurios». En 2025, finalizó su primer año de secundaria en el turno tarde. Hubo días en los que, al salir del colegio, asistía directamente al taller, algo que hizo «con mucho entusiasmo», según señaló.
Gerónimo, alumno que pasó a cuarto grado, expresó que eligió el taller porque «me encanta el arte». Realizó las mismas actividades que su compañerita y confió que se sintió «muy entretenido» con la experiencia.

La escondida y la rayuela.
Natalia reveló que el espacio también incluyó momentos de juego tradicionales como «la escondida, la rayuela, dibujos con tiza en la vereda», evocando dinámicas de la infancia de la tallerista. «La pasamos re-lindo», dijeron al unísono los menores.
Pileta.
La despedida fue especial: un entretenido picnic con pileta en la casa de Natalia, donde compartieron sándwiches, pizzas y una deliciosa torta casera preparada por la profesora. También, rememoraron que solían comer pochoclos caseros durante las clases.
De cara al futuro, Natalia confirmó que el taller continuará en 2026, siempre y cuando los niños tengan interés de regresar. Adara, quien el año próximo cursará tercer grado, escuchó con atención y expresó: «Yo voy a volver».
Foto: Natalia Lej organizó un picnic para agasajar a niños/as de su taller.
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