El Colegio Farmacéutico de La Pampa destacó la labor de Rubén Daniel Priotti, farmacéutico jubilado de Winifreda, otorgándole una placa por sus 50 años de graduación y trayectoria profesional. También, por sus décadas como asociado y miembro activo de la institución, donde ocupó cargos directivos.
La distinción fue entregada este viernes por la mañana en el domicilio del homenajeado por el presidente del colegio, Miguel Osio, quien estuvo acompañado por el tesorero Marcelo Fernández Cobo y la directiva María Eugenia Fernández.
«Un honor».
«Traemos esta placa para Rubén, quien ha cumplido 50 años de egresado y de trayectoria en la profesión farmacéutica. Si bien ahora está jubilado, comenzó su carrera trabajando aquí solo. De esta manera queremos reconocerle todos esos años de dedicación, así como el constante apoyo que siempre brindó al Colegio Farmacéutico de La Pampa y a nuestra conducción. También, quiero destacar la amistad que surgió entre nosotros, tanto en lo institucional como en lo personal, siempre hemos mantenido una comunicación permanente por temas laborales y personales. Por todo esto, es un honor para mí entregar esta placa a un amigo», enfatizó Osio en diálogo con Infowini.
Reconoció que la placa debió haberse entregado en 2023, pero debido a diversas circunstancias, el acto se pospuso hasta el día de hoy.

«Hizo patria».
El directivo señaló que Priotti «egresó en 1973 y al colegio ingresó como asociado en 1976. Durante muchos años formó parte de la institución, demostrando siempre un fuerte sentido de pertenencia. Incluso cuando se abrió otra institución paralela al colegio, Rubén continuó acompañándonos y también desempeñó varios cargos directivos. Esta placa representa toda su historia, su trayectoria y los años compartidos».
Y siempre se destacó por seguir el camino del bien, comentó este cronista. Y Osio recordó que Priotti «hizo patria en Winifreda al abrir una farmacia con mucho esfuerzo económico, no fue fácil para él. Tuvo el apoyo de una droguería que ya no existe, que lo apuntaló, le entregó medicamentos y así arrancó. Su farmacia fue muy importante en la zona y un punto de referencia para todos nosotros. Por ello, formó parte de la conducción del Consejo Directivo en varias ocasiones».
«Me enorgullece».
Por su parte, Priotti, visiblemente emocionado, recordó que se graduó como farmacéutico en la Universidad Nacional de Cuyo. «Estudiaba en San Luis, aunque en aquel entonces la universidad abarcaba las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis. Mi idea fija siempre fue abrir la farmacia en Winifreda, ya que uno pertenece a la localidad».
«Haber estado en actividad tantas décadas es algo que realmente me enorgullece. Nunca pensé que pasaría tantos años en el mismo lugar. Cuando uno es más joven, tiene esa mentalidad un poco bohemia. Pasé muchos años solo, siendo la única farmacia, trabajando turnos de 24 horas todos los días. Y a pesar de todo, sobrevivimos», comentó Priotti.
Tras el cierre de la farmacia, Priotti camina por las calles del pueblo, donde todos lo reconocen y lo saludan con aprecio. «Es lo mejor que me pudo haber dejado la profesión, que la gente te reconozca como una buena persona», concluyó con la emoción reflejada en sus ojos.

El primer eslabón.
Osio se despidió de su amigo señalando que la farmacia, «es el primer eslabón en la cadena de la salud. Es el primer lugar al que los pacientes acuden para realizar consultas, muchas veces antes de visitar al médico. Y esto es fundamentalmente cierto en comunidades como Winifreda, donde en aquellas épocas sin especialistas, el farmacéutico asumía un papel profesional de consultas en general, no limitado únicamente a temas relacionados con medicamentos. Rubén desempeñó ese rol cabalmente».
Foto: Directivos del Colegio Farmacéutico destacaron la trayectoría de Rubén Priotti.
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