Museo de Winifreda festejó 29 años con muestra Crianceros Ancestrales

El Museo de la Comunidad de Winifreda fue fundado el 8 de octubre de 1996 mediantela ordenanza municipal 132/96, coincidiendo con la celebración del Día del Patrimonio Cultural y Natural Nacional.

Desde su creación, se definieron sus principales objetivos: documentar, revalorizar, conservar y difundir el patrimonio cultural de la localidad. Actualmente atesora cientos de objetos y fotografías donados por vecinos.   

La Secretaría municipal de Cultura celebró durante la noche del viernes los 29 años de labor del museo con una exposición de pinturas titulada Crianceros Ancestrales de la artista Carola Ferrero, una presentación musical a cargo de Gabriel Luján y un vermú con fiambres de picada.  

Inicialmente, el museo funcionó en la Casa de la Cultura, ubicada en la antigua estación del ferrocarril, pero con el paso del tiempo se trasladó a otra estructura ferroviaria situada en Alfonsín y España. En este último espacio se llevó a cabo la celebración del nuevo aniversario, que contó con la presencia de la intendenta Adriana García, la exsecretaria municipal de Cultura Claudia Visbeek, su sucesora en el cargo, Kelli García, la autora de la exposición y un entusiasta público.

Piños. 

En diálogo con Infowini, Ferrero explicó que su muestra Crianceros Ancestrales está compuesta por una serie de pinturas al óleo, además de pequeños formatos realizados en acuarela, tintas y anilinas. «Es un recorrido de casi dos años de trabajo donde represento a los puesteros, los crianceros o campesinos del oeste pampeano, sur de Mendoza y el norte de Neuquén. Todos ellos comparten una actividad común: la crianza de sus cabras, chivas o piños, como llaman a la majada de sus animales».   

Ferrero comentó que estuvo in situ para conocerlos de cerca. «Hice varios viajes recorriendo todo el oeste y, después me atrapó el sur de Mendoza. Comencé a profundizar en el conocimiento de la cordillera y a ver de cerca la trashumancia que practican estas comunidades, moviéndose desde los puestos de invernada hacia las zonas de veranada», contó.  

«El puesto de invernada está ubicado en la baja montaña, donde los crianceros permanecen durante el invierno con sus animales. En septiembre o principios de octubre, comienza la trashumancia, es decir, el desplazamiento hacia la alta montaña, hacia valles más fértiles con pasturas abundantes. Este alimento es fundamental para las hembras que ya tienen a sus crías al pie. Allí, durante tres o cuatro meses, crían los chivitos, que más adelante representan el principal sustento económico para estas familias. En marzo o principios de abril, los crianceros regresan con los animales al puesto de invernada, donde pasan el invierno en mejores condiciones gracias al buen estado en que se encuentran tras alimentarse en las alturas», amplió.

Vida de sacrificio. 

Sus vivencias quedaron reflejada en sus pinturas. Según manifestó, cada obra está impregnada «de un relato y un gesto. Destaco la figura de la mujer campesina, su trabajo y su rol como el apoyo fuerte para el hombre, así como para los niños. Valoro su cultura ancestral, ya que la mayoría de los crianceros son descendientes de pueblos originarios. Ellos llevan esa costumbre de mantenerse en la tierra y resistir frente a las adversidades, ya sea el clima o incluso la falta de apoyo por parte de los Estados, porque ellos pululan, tanto los nuestros que están estáticos en el oeste, sin saber si esa tierra realmente les pertenece o no. Quise representar la vida de sacrificio cotidiano y de esfuerzo que llevan adelante».  

Sus pinturas muestran «paisajes montañosos y escenas del oeste pampeano. A la gente trabajando en la construcción de corrales que están hechos con jarilla parada o jarilla en cajón. En las regiones montañosas, los corrales son de pircas porque las piedras rodean el entorno. Todo está profundamente conectado, hay una  simbiosis entre el ambiente, el ser humano y sus animales».

Ferrero trabajó durante dos años pintando con sus propias manos. «En total, son doce óleos, pero aquí por el espacio reduje la cantidad presentada. Además, hay pequeños formatos realizados en acuarelas y anilinas», señaló en el final.  

«Un lindo paseo». 

Por su parte, la intendenta García expresó que el museo «es un lindo lugar» e invitó a toda la comunidad de Winifreda a visitarlo ya que fue «renovado».

Agradeció especialmente a Claudia Visbeek, quien «empezó a trabajar en el museo desde sus inicios y continúa dedicándose a su ambientación». «Celebramos el cumpleaños del museo y reitero la invitación a disfrutarlo», dijo. 

La jefa comunal confirmó que el museo forma parte del circuito turístico local, convirtiéndose en otra opción para realizar «un lindo paseo».

Foto: Muestra de pinturas de Carola Ferrero. 

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