El winifredense Darío Priotti forma parte de la tercera generación de ganaderos en su familia. Con 43 años, asumió el desafío de organizar el 4º Remate Limangus Pampeano, este viernes 26 de septiembre, en su cabaña denominada “San Eduardo”.
Este nombre fue elegido en homenaje a su abuelo, quien fuera propietario del campo ubicado en el Lote XIII donde se dedica a la crianza de ejemplares de esta prestigiosa raza, de la cual es pionero en La Pampa.
Previo a la subasta, Infowini conversó con el cabañero, aunque prefiere el término «criador», sobre su trayectoria de vida, de cómo surgió su vínculo con las tareas rurales y su relación con el ganado reconocido por su «eficiencia productiva».
Priotti recordó la historia de su predio rural, donde tiene instalada su cabaña. «Mi padre Rubén siempre me cuenta que mi abuelo paterno Eduardo llegó junto a su familia a la zona del Lote XIII en 1930, con apenas 8 años. Allí trabajaron y alquilaron durante dos décadas hasta que finalmente, en 1950, pudieron comprar y establecerse definitivamente en el campo donde estamos actualmente. Cuando mi abuelo falleció, yo tenía solo dos años. Siempre me quedó ese anhelo de haberlo conocido más».
Tras la partida de su abuelo, «mi tía y mi papá se quedaron trabajando en el campo».
-¿Vos creciste rodeado de corrales y animales?
– De niño fui muy compañero de mi viejo, que tenía otro trabajo diferente: era farmacéutico. Todo transcurría muy rápido. Al mediodía cerraba la farmacia, y después de almorzar íbamos directo al campo, regresando justo a tiempo para la reapertura del comercio. Esa rutina me permitió compartir las tareas rurales, con el tiempo me fueron despertando una verdadera pasión.
Al terminar la secundaria, Darío decidió mudarse a La Plata, la ciudad donde su hermana estaba estudiando la Licenciatura en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Durante ese tiempo, vivió junto a ella. «Allí estudié Comunicación Social con orientación en Periodismo porque me gusta la comunicación. Terminé la carrera, pero me quedó pendiente la tesis», contó.
«Me sacrificaba para promocionar las materias para después disfrutar de vacaciones más largas en Winifreda donde estaba más tiempo en el campo. Además, aprovechaba la cercanía de La Plata con Capital Federal para asistir a capacitaciones presenciales sobre ganadería y cabañas, ya que en ese entonces no existían las charlas virtuales. Solía ir a la Universidad Católica de Buenos Aires, donde personas destacadas del sector ganadero ofrecían conferencias de uno o varios días. Además, me informaba y leía bibliografía especializada. Siempre tuve claro que mi objetivo era terminar los estudios para después volver a la localidad y trabajar en el campo. Mi padre me apoyó y me abrió las puertas para hacer lo que me gustaba, eso siempre se lo voy a agradecer», continuó.
En 2007 se estableció por completo en Winifreda, convencido de que sus estudios le habían servido «para crecer personalmente y prepararme para lo que venía».
-¿Cuándo se dio el acercamiento de tu padre con la raza Limangus?
-Mi papá, como los demás productores de la zona, trabajaba un sistema de producción mixto. Con mi tío, que era veterinario, descubren las ventajas de esta raza y la incorporan al rodeo. Inicialmente introducen tres toros para que produzcan vacunos con mayor cantidad y calidad de carne. Cuando nació la primera camada de terneros quedaron sorprendidos por los resultados productivos y con el tiempo empezamos a ver los beneficios económicos, ya que los novillos terminados se enviaban al viejo mercado Liniers y tenían precios destacados.
-¿La cabaña fue tu idea?
-A mí me apasiona la cría, me considero criador por naturaleza. La cabaña nació en 2007 cuando fuimos a un remate en Coronel Suárez, organizado por Administración Cook, y compramos unas vaquillonas puras controladas y un par de toros. Después, hice el curso de inseminación, empecé a inseminar y lo que era solo un complemento terminó potenciándose y creciendo. Ya estamos a días del cuarto remate limangus, el cual organizamos junto a cabañas invitadas.
«Mi abuelo y mi padre eran productores, pero no estaban vinculados al ámbito de las cabañas. Este proyecto nació como una idea que me rondó en su momento y decidí llevarla a cabo. Me gusta tener la vara alta; me motiva día a día a emprender cosas nuevas», agregó.
Pioneros.
«En La Pampa somos pioneros en la cría de la raza limangus», afirmó Priotti y reveló que los tres remates realizados anteriormente en otras sedes, «superaron nuestras expectativas, obtuvimos buenos resultados económicos, justo coincidió con el momento en que la raza explotó, lo que generó una alta demanda. Para satisfacerla, nos veníamos preparando desde hacía años».

Toro Limangus que será subastado.
Remate.
El entrevistado confirmó que el cuarto remate se realizará el 26 de septiembre en su cabaña. «La fecha original era el 19 de septiembre, pero lo pospusimos una semana debido a las condiciones climáticas», remarcó.
Según señaló, «saldrán a la venta 90 toros puros de pedigree y puros controlados y entre 200 y 250 vaquillonas PP y PC, todos cien por ciento Limangus. Además, ofreceremos opciones de pago atractivas para facilitar las transacciones comerciales. Y como beneficio adicional, flete gratis para el traslado de los animales hasta los establecimientos de los compradores».
El costo de ingreso al predio será de 10 mil pesos, y todo lo recaudado será destinado a la cooperadora del Hospital Juan Smith de Winifreda.
-¿Por qué esta raza se ha convertido en una verdadera sensación?
-En primer lugar, debido a su rentabilidad y eficiencia en términos de números. Hoy, los productores prestan mucha atención a los datos. Tenemos clientes que nos piden no enviarles videos de los reproductores sino las planillas con datos de carcasa, área de ojo de bife, circunferencia escrotal y demás. Los limangus destacan por ser los más medibles. Siempre digo que lo esencial está debajo del cuero. Además, este año Agropecuaria Vidal ha instalado en cabaña La Coincidencia, ubicada en 9 de Julio, un centro de testeo de RFI (Consumo Residual Bovino). En este centro se evalúan animales que consumen menos alimento pero obtienen mayores ganancias de peso. El objetivo es la comercialización de reproductores altamente eficientes.
-¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?
-Disfruto todo, porque tengo la suerte de dedicarme a lo que realmente me apasiona. Voy al campo con lluvia, frío, sábados, feriados, domingos, y jamás me quejo porque amo lo que hago, lo vivo con pasión. Estoy rodeado de un equipo de trabajo integrado por profesionales y mis empleados comprometidos con sus tareas. Además, el apoyo de la familia es fundamental. Con todo esto, no hay razón para mirar hacia atrás; siempre para adelante.
-¿Sentís que mejoraste lo que crearon tus antecesores? ¿Qué tenes la responsabilidad de no defraudarlos?
-Mi objetivo personal ha sido mejorar lo que ellos hicieron, creo que lo estoy logrando, me siento conforme, hemos evolucionado mucho.
-¿Tenés alguna actividad que te ayude a desconectarte, a renovar energías?
-Soy padre de Pilar, de 8 años, y de Paulo, que cumplirá dos años en noviembre. Cuando llego a casa, lo que me ayuda a desconectar es compartir tiempo con ellos y con mi esposa Belén, son mi motor. Belén se ocupa de los chicos, asegurándose de que no falte nada, y también me acompaña en mi actividad, se ha ido apasionando.
¿Hay alguna frase motivacional que suelas repetir tanto para vos como para compartir con los otros?
-Siempre me inclino por el mismo pensamiento: en cualquier actividad que realices, no importa cuál sea, busca ser tu mejor versión. La clave está en dar lo mejor de uno cada día, para avanzar hacia los objetivos propuestos.
Foto: Dario Priotti junto a sus empleados Fabián Mayer y Leandro Cuevas, posan frente a los limangus.
Darío Priotti debutó a lo grande en Palermo: logró el Gran Campeón Limangus




















