En un campo de Winifreda, se realizó esta semana la cosecha de una nueva variedad de maíz desarrollada y comercializada por la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
La particularidad de este cultivo radicó en que las plantas alcanzaron una altura de 3 metros. Además, el rinde estimado fue de 8.200 kilos por hectárea, considerado como «muy satisfactorio» teniendo en cuenta las características de los lotes.
Ensayo.
El ensayo con la variedad ACA 476 VT3 PRO fue realizado en un predio de 54 hectáreas alquilado por Jorge Salvetti. La trilla estuvo a cargo de su hijo Francisco, quien manejó una cosechadora John Deere 95-70. Mientras tanto, Kevin Calderón se ocupó de conducir el tractor y el carro destinados al acopio de los granos.
En el marco de la actividad, este cronista tuvo la oportunidad de subirse a la cabina de la máquina rural para acompañar al joven agricultor durante unos minutos de su labor.
Durante ese tiempo, Salvetti señaló que las semillas fueron sembradas el 28 de noviembre de 2024 y recolectadas a partir del 28 de agosto de 2025, cumpliéndose exactamente un ciclo de nueve meses. El rinde promedio fue de 8.200 kilos por hectárea, lo que equivale a un total de 442.800 kilogramos.
Salvetti explicó que las plantas «habían alcanzado su madurez hace varias semanas, pero la trilla era inviable porque los granos tenían una humedad superior al 14,5 %, recién ahora descendió al 13,6 %, que es el nivel óptimo».
Comentó que los granos «serán guardados en silobolsas, destinándose en su mayoría al consumo animal, aunque podríamos vender una parte para financiar la compra de algún insumo».
El campo cosechado es de rotación. El maquinista dijo que utilizó «la plataforma maicera casi a nivel del suelo para cortar los tallos del maíz lo más cortos posible, esto facilita la posterior siembra de otro cultivo, que será soja y más adelante trigo. Una vez que se cosecha el trigo, el lote queda preparado para destinarlo todo el año al maíz o para realizar un cultivo de segunda».

Espigas más largas.
Este medio también conversó con el ingeniero agrónomo Gabelo Deballi, de la sucursal de Winifreda de ACA. De acuerdo a su explicación, «las siembras tardías realizadas a partir del 20 de noviembre tienden a absorber humedad en los granos. La planta generalmente termina de morir con la llegada de las primeras heladas o incluso antes, dependiendo de las condiciones climáticas de cada año. Durante el invierno, los días cortos, la elevada humedad relativa y las pocas horas de sol dificultan el secado de los granos. Recién en agosto empiezan a secarse, los vientos colaboran en esa tarea y disminuye la humedad».
La humedad del hibrido cosechado alcanzó el 13,6 %, «ideal para la trilla», dijo.
Describió las características del híbrido. «Es un material relativamente nuevo, de ciclo intermedio y un porte que oscila entre medio y medio alto. Su prolificidad es de uno y medio. Esto significa que cada planta forma una espiga y otras una segunda espiga, esto depende en gran medida de las condiciones del año y de los recursos disponibles. En este caso particular, la formación de la segunda espiga fue incompleta, principalmente debido a las altas temperaturas registradas durante la etapa de desarrollo del grano».
82 quintales.
Mencionó otra característica del híbrido. «Forma espigas más largas y la planta alcanzó casi tres metros de altura gracias a las abundantes lluvias durante la fase vegetativa. Además, estaba bien nutrido porque se le había hecho una correcta fertilización, lo que contribuyó a su tamaño y rendimiento óptimo».
Que fue de 82 quintales por hectárea. «Considerando que fue sembrado en lotes comunes y no en terrenos bajos, el rendimiento es muy bueno», concluyó el profesional.
Foto: Cosechadora, tractor y carro en plena trilla de maíz.




















