Pablo y Soledad lideran un emprendimiento dedicado a la fabricación de alfajores y galletitas saludables con materias primas pampeanas.
Dan trabajo a 5 personas, entre mujeres con hijos pequeños y mayores de 60 años. «Queremos ser humanos y empáticos», dicen y revelan que una de las reglas de la empresa «es que el día del cumpleaños de cada empleado no se trabaja y la jornada la tienen paga».
La mudanza.
Con tres hijos y una casa como herencia, Pablo Jara y Soledad Luzan decidieron dejar atrás la rutina y los temores al mudarse desde General Roca, en Río Negro, para empezar de nuevo en Ataliva Roca, un pequeño pueblo de La Pampa con tan solo 1.000 habitantes.
Allí, rodeados de llanuras y silencio, buscaban algo más que tranquilidad y seguridad para su familia: deseaban dar vida a “Jhan”, un proyecto dedicado a la creación de alfajores y galletitas saludables, elaborados íntegramente con materias primas locales.
«Siempre digo que emprender no es fácil. Hay que soportar los latigazos. No es lo mismo tener un sueldo fijo todos los meses que decir: ‘Este mes sacamos mil pesos más que el mes pasado ¿Nos compramos un pedazo de carne o salimos a comer afuera?’», reflexiona Pablo, desde su casa-fábrica en Ataliva Roca, donde junto a Soledad y un equipo de cinco personas elaboran alfajores y galletitas integrales con materia prima local.
La historia de “Jhan” dio inicio cuando ambos tomaron la decisión de abandonar General Roca para establecerse en un lugar más apacible, donde pudieran vivir sin temores y construir un futuro que les permitiera expandirse desde el centro del país hacia.
«Roca es una ciudad muy insegura. Donde hay chicos que van a la escuela con armas y con droga. Nosotros queríamos otra cosa para nuestros hijos», cuenta Pablo.
«Acá los chicos van a la escuela en bicicleta, la dejan afuera sin candado, y nadie toca nada», describe Soledad, madre de una adolescente de 16 años y de dos mellizos de 12. «La tranquilidad que se respira en Ataliva no tiene precio. Es como vivir en otro mundo», aseguran.
Emprendimiento.
Ese mundo nuevo representó, en sus inicios, un verdadero desafío: sin ahorros, sin conexiones importantes y sin garantías, se enfrentaron al reto de desarrollar un producto que fuera saludable, delicioso y asequible.
«Siempre hablábamos de eso, de que lo saludable no tenía por qué ser sinónimo de feo o caro. Queríamos hacer algo distinto, que llegue a todas las mesas», explica Soledad.
Y así empezaron: vendiendo tortas fritas para reunir el dinero que más adelante les dio la oportunidad de lanzar su propio emprendimiento.
«Con $3.000 compramos los ingredientes y empezamos a vender. Con eso compramos más insumos, y así, peso a peso, llegamos a tener nuestra fábrica», relatan.
El viejo quincho de la casa heredada se convirtió en una planta de producción que hoy cuenta con RNE y RNPA, «habilitaciones que pocas empresas en la provincia logran obtener», agregan
Allí, aprovechando las habilidades adquiridas en su experiencia previa como panadera, Soledad se dedicó a elaborar y perfeccionar las recetas, mientras que Pablo, técnico en automatización y con un historial de 27 años como empleado en una empresa privada, asumió las labores de gestión. «Hoy los dos sabemos hacer todo. Nos enseñamos mutuamente para poder rotarnos, ayudarnos y crecer», aseguran.

Venden entre 500-600 docenas por mes.
Alfajor pampeano.
En La Pampa, ninguna marca logró hasta ahora posicionarse como «el alfajor de la provincia». Pablo y Soledad vieron allí una oportunidad. «Mar del Plata tiene su alfajor, Córdoba también, Mendoza, Buenos Aires… ¿por qué La Pampa no? Nosotros queremos que Jhan sea el alfajor pampeano. Todo lo que usamos es de acá: las harinas, el maní, el dulce de leche. La materia prima es 100% pampeana», subrayan.
A un año y medio de haber comenzado, “Jhan” -nombre que combina los apellidos de sus fundadores-elabora entre 500 y 600 docenas de alfajores mensualmente, además de más de 1.500 paquetes de galletitas saludables, sin conservantes. Estas se preparan con harinas integrales y pasta de maní elaborada por ellos mismos, utilizando un molino de piedra.
Cuentan con seis variedades de alfajores y seis variedades de galletitas. «Son alfajores grandes, de 100 gramos, que además son ricos», aseguran.
Los productos se venden en dietéticas, almacenes naturales, estaciones de servicio y kioscos de casi todas las ciudades más importantes de La Pampa, además de puntos estratégicos en Río Negro, Mendoza, Neuquén y sur de la provincia de Buenos Aires.
«Estamos trabajando con una cadena de estaciones de servicio, y en Roca -donde tenemos contactos y amigos- nos va muy bien. También tenemos presencia en la ruta 22, en un food truck muy concurrido», detallan.

Emprendedores ocupan a 5 personas.
Generan empleo.
Además del crecimiento comercial, para Pablo y Soledad existe otro motivo de orgullo: haber generado oportunidades laborales. «Pudimos incorporar personas sin experiencia, mujeres con hijos pequeños, gente mayor de 60 años. Queremos ser humanos, empáticos. Una de nuestras reglas es que el día del cumpleaños de cada empleado no se trabaja, y el día es pago», cuenta Pablo.
Por ahora, el equipo de “Jhan” trabaja a capacidad media, con la posibilidad de escalar rápidamente. «Si hay más demanda, podemos contratar más personal. Cuando hicimos una convocatoria en el pueblo, se presentó muchísima gente, incluso de otras localidades. Hay muchas ganas de trabajar», remarcan.
Brasil, en la mira.
Actualmente, tienen planes de lanzar nuevas líneas de productos, como sus pastas de maní, y ya están pensando en la exportación. «Brasil nos interesa muchísimo. Hay gente allá que ya probó nuestros productos y está interesada en distribuirlos», adelanta Soledad.
«No tiramos manteca al techo, pero nunca nos faltó el plato de comida ni las ganas de seguir. Sabemos que esto recién empieza», dicen. Y, al soñar con expandir sus productos hacia nuevos mercados, sienten que están alcanzando su auténtico objetivo: emprender con pasión y sentido, desde el corazón de La Pampa.
Foto: Pablo Jara y Soledad Luzan posan con equipo de trabajo en casa-fábrica del alfajor «Jhan».
Crónica e imágenes IProfesional.
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