«Me sentía en un mundo aparte»: winifredense tras su viaje por Italia

La vecina Teresa Cristófaro regresó hace más de dos meses de su viaje a Italia, pero todavía conserva en su memoria las experiencias vividas en distintas ciudades de ese país europeo.

Durante su estadía, pudo reencontrarse con sus hijos y asistir al funeral del Papa Francisco. También, descubrió nuevas culturas, viajó en trenes modernos, presenció una intensa lluvia y notó que las calles no se inundaban. Según sus palabras, «estaba en un mundo aparte». 

Reencuentro. 

«Viajé el 13 de abril con el propósito de reunirme con mis hijos Javier y Damián, quienes desde abril de 2024 están viviendo en la ciudad de Biella, situada en el norte de Italia. Me acompañaron dos chicas que fueron compañeras de trabajo de Damián en Buenos Aires», contó Cristófaro en diálogo con Infowini.

«El vuelo salió de Buenos Aires con destino a Frankfurt, Alemania, donde realizamos un trasbordo hacia Milán. Allí nos esperaba Javier y desde ese punto viajamos unos 70 kilómetros hasta Biella», continuó.  

Consultada sobre cómo vivió el reencuentro con sus dos varones, a quienes no veía desde hacía más de un año, confió que todo ese tiempo «no lo había asimilado debido a que manteníamos contacto mediante video-llamadas. Pero sentí la distancia cuando estaba en el avión, fueron 17 horas de vuelo, más 2 horas de espera en el aeropuerto alemán, seguidas del trayecto hasta Biella, donde finalmente pude estar con los dos. Fue muy emocionante».

Permaneció un mes en Biella, «una ciudad bellísima que invita a caminar porque no hay cuadras, todo es línea recta y las calles son empinadas. En aquel entonces estaban en primavera y ahora en pleno verano, mientras que nosotros acá estamos muertos de frío».

El adiós al Papa Francisco. 

Mientras compartía momentos con su familia, el Vaticano anunciaba que Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, había fallecido. «Habíamos reservado un departamento en Roma para visitar el Vaticano y justo cuando viajábamos en tren nos enteramos de su muerte. Al llegar, nos instalamos en el alojamiento y salimos a caminar por la ciudad. Unos días después, hicimos una larga fila para entrar a la Capilla de San Pedro, donde los restos del papa descansaban en un féretro que era expuesto ante los fieles. Dimos toda la vuelta y luego salimos. Había una multitud de personas, pero todo estaba muy bien organizado», recordó.

La despedida del sumo Pontífice transcurrió «con total tranquilidad, la gente estaba triste, pero no hubo ningún escándalo».

Una semana más tarde, ya en Biella, a unos 180 kilómetros del Vaticano, recibió otra noticia que alegró a los fieles católicos del mundo entero: Robert Francis Prevost había sido designado como el nuevo Papa de la Iglesia Católica y adoptó el nombre de León XIV.

Winifredenase fotografió interior de Capilla San Pedro.

Otras costumbres. 

Cristófaro jamás olvidará que el día de su llegada, las condiciones climáticas cambiaron. «Damián decía que en Biella nunca truena ni refusila. Llegamos nosotras y hubo truenos, relámpagos y llovió durante tres días seguidos, un total de 300 milímetros. Las calles no se inundaron, como si nada hubiese ocurrido», rememoró.

La vecina tuvo la oportunidad de viajar en tren. «Los trenes allá son una belleza, circulan a una velocidad de 300 kilómetros por hora, la gente viaja cómoda y segura», señaló.

Mencionó, además, que podía «caminar tranquila por las calles, no vas a pisar nada raro ya que todo está impecablemente limpio, sin papeles tirados. Ví mucho orden y respeto». Sin embargo, lo que más le resultaba complicado era la falta de comunicación, ya que nadie lograba entenderla por el idioma. «Cuando quería comprar algo siempre contaba con la ayuda de mis hijos», dijo. 

«Allá las personas son muy religiosas y humanas. En cuanto al tránsito, los autos pueden ir a cualquier velocidad, pero al llegar a la raya blanca se detienen para que los peatones crucen, y no hay semáforo. Es algo completamente diferente a lo que ocurre en Argentina», comparó.

«Me sentía en un mundo aparte», expresó al resumir sus experiencias.  

La despedida. 

Sus ojos se humedecen al recordar la despedida con sus hijos. «Me vine tranquila, sabiendo que están bien. Realmente fue muy lindo compartir tiempo con ellos. Nos fuimos contentas porque disfrutamos de unos días hermosos», concluyó.

Foto: Teresa Cristófaro junto a sus hijos, Javier y Damián, en el Vaticano.

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