La vecina de Winifreda Elsa Araujo, puso en venta el piano que recibió como regalo de sus padres el día que cumplió 15 años. Este instrumento musical llegó a su casa proveniente de Alemania y lleva casi 60 años cuidándolo con esmero. Conserva una auténtica reliquia.
Fue su compañero durante las prácticas que la llevaron a convertirse en profesora nacional de música.
«Este piano recorrió el mundo».
Así lo manifestó Elsa al repasar su fascinante historia. «El piano me lo regalaron cuando cumplí 15 años. Mi papá se llamaba Demetrio Araujo Castillo y mi mamá, que ahora tiene 101 años, se llama Gilda María Gabellota. Mi padre era esquilador y un día, mientras estaba esquilando en una estancia en Santa Cruz, propiedad de una familia alemana, conversó con el dueño. Le contó que yo estudiaba piano, algo que en ese entonces era motivo de orgullo para mis padres, ya que hicieron un gran esfuerzo para permitírmelo. Cuando el alemán le preguntó si ya teníamos un piano, mi padre respondió que estaba en proceso de comprarme uno junto con mi mamá», relató Elsa en diálogo con Infowini.
«Este piano es alemán, marca Ernst Korner y fabricado en Berlín. Yo nací en 1951 y el piano llegó a mi casa el 1 de marzo de 1966, lo que significa que está conmigo hace casi 60 años», indicó.
«Pero antes, hizo un extenso recorrido por el mundo: partió de Alemania hacia España, luego fue llevado a Buenos Aires, después enviado a Santa Cruz y finalmente llegó a Eduardo Castex, donde estuvo retenido en la casa de Manuel Cánabe, un gran amigo de mi padre. El 1 de marzo de 1966 arribó a Winifreda justo cuando cumplía 15 años y fue el regalo de mis progenitores», repasó
«Fue toda una sorpresa. La fiesta me la hicieron en la antigua casa familiar, ubicada en Primera Junta. Era bastante amplia y tenía un corredor muy grande. Me llevaron a vestirme a la casa de Marta Redona, quien fue docente. Después, cuando entré al comedor de nuestra vivienda y vi el piano ahí, se me llenaron los ojos de lágrimas», recordó.
«Le doy gracias Dios porque con una madre ama de casa y excelente tejedora, y un padre esquilador, viví una infancia maravillosa, una adolescencia gratificante y una adultez feliz», resaltó.

«Ha llegado el momento de venderlo».
Sus profesoras.
Elsa estaba estudiando música desde los 8 años. «Mi primera profesora fue Peti Isa (ya fallecida) y pertenecía al famoso conservatorio Fracasi. Luego, seguí estudiando con Enriqueta Valdivieso. Ella nos llevaba a rendir al único centro oficial del Conservatorio Santa Cecilia que estaba en Castex. Hasta esa ciudad viajaban profesores de Buenos Aires y nos tomaban el examen», rememoró.
A sus 15 años ya realizaba prácticas en su propio piano alemán. «De niña tocaba el piano de Peti, y de jovencita ejecuté el de Enriqueta, considerado uno de los más destacados de la región, y al mismo tiempo estudiaba en casa con mi propio instrumento», señaló.
Dos títulos un mismo día de 1968.
«Mis 17 años fueron bastante agitados. El día en que me gradué como profesora de piano en Eduardo Castex con un promedio de 10, nos trasladamos con mi familia a General Pico, donde ya habíamos reservado un hotel. Esa misma noche, en Pico Fútbol, tuve mi fiesta y mi bajada de egresados ya que también me recibía como maestra normal nacional», continuó. Según contó, a los 18 años, ya trabajaba de profesora en el antiguo Instituto Cristo Redentor y de maestra de grado en la escuela rural La Delfina, la cual ha sido cerrada y demolida.
«Seguí estudiando música. Me puse en contacto con un profesor alemán que residía en Santa Rosa y estudié con él. Fui a rendir tres veces a Santa Fe hasta que finalmente obtuve el título de profesora nacional de música», continuó.
La decisión más difícil.
«Cuando me casé, llevé el piano alemán a mi casa. Está en perfecto estado; lo único que le hace falta es una afinación porque lo toco muy poco, y hoy en día está de adorno. Además, ya soy grande y prefiero disfrutar de un instrumento más pequeño, como un órgano eléctrico. Por eso, he tomado la decisión de venderlo. Aunque desprenderme de él es algo difícil para mí, espero que alguien pueda darle una utilidad real», finalizó la vecina.
Foto: Elsa Araujo vende el piano alemán que le regalaron a sus 15 años.




















