Winifreda: un piano centenario que aún funciona

Un centenario piano sigue funcionando. Durante más de 90 años fue ejecutado por dos profesoras de música de Winifreda y actualmente es utilizado por una estudiante santarroseña en su casa. Varias de sus piezas son originales entre ellas las teclas y la madera.

La historia de este instrumento musical fue contada por la vecina winifredense Nora Matalia, quien lo tuvo durante más de 20 años. Fue un legado que le dejó Zita Enriqueta Valdivieso, la propietaria original del bien durante más de 70 años.

«Es un magnífico piano acústico de estudio que pertenecía a mi prima hermana Zita Enriqueta Valdivieso, sus padres se lo compraron de primera mano en Casa Breyer Hermanos de Buenos Aires cuando ella tenía 14 años y estudiaba piano con una profesora de Eduardo Castex. Con ese instrumento también dio clases particulares en su hogar durante toda su vida», recordó Matalia en diálogo con Infowini.

La entrevistada cuando era una niña concurría con su gran familia a la vivienda de Enriqueta, todos las conocían por ese nombre. «Íbamos a almorzar y se armaban unas tertulias hermosas. Enriqueta tocaba tangos, pasodobles, valses, milongas, música típica y todos bailábamos. Sus dedos volaban arriba del teclado, eran una maravilla verla, era muy buena profesional», rememoró.

Enriqueta fue maestra de música en la Escuela primaria 104 durante 25 años hasta que accedió a su jubilación. Entre sus alumnas la tuvo a Nora. «Cuando tocaba el piano, todos los alumnos estábamos a su lado parados en fila, cantábamos el Himno Nacional, las marchas y otras canciones. Y si alguien del grupo hablaba enseguida le reconocía la voz y le llamaba la atención, tenía muy buen oído y era muy exigente», siguió.

Enriqueta falleció en Buenos Aires a los 86 años. Sus nietos pusieron a la venta su casa de Winifreda. En 2011, la propiedad fue comprada por Susana Besso con todo adentro incluido el piano. Matalia se enteró que Enriqueta «le había dicho a sus nietos que de ser posible cuando ella faltara el piano quedara para mí porque fui una de sus discípulas. Recuerdo que en una charla íntima coincidimos en que los instrumentos no deben permanecer en los museos como adornos sino que tienen que sonar, producir melodías, para que sigan teniendo alma y vida». Besso le llevó el piano a Matalia y se quedó con dos recuerdos de Enriqueta: sus anteojos y el banquito donde se sentaba a tocar.

El piano con sus teclas y madera originales.

Matalia contó: «Un día golpea la puerta de mi casa un afinador de Tandil de apellido Pozoli que andaba en colectivo por la provincia recorriendo escuelas, entró a Winifreda y averiguó quién tenía piano. En ese momento la restauración costaba 3.000 pesos y, sin conocerme, me dijo que le pagara como pueda. En el garaje de mi casa lo desarmó completamente, le puso componentes nuevos en la parte interna, forró con fieltros o felpas a los martillos que son los que producen el sonido pero las teclas, la madera, entre otras piezas, no las cambió. Cuando se puso a tocar quedé maravillada, valía la pena escucharlo».

Besso conserva banquito de madera y anteojos de Enriqueta. 

Con ese piano dio clases particulares durante más de 20 años en su casa de calle 25 de Mayo. Tras jubilarse como profesora de música en la escuela 104, el 1 de mayo 2019, Matalia se mudó a su nueva vivienda de calle Raúl Amarena con el piano incluido. «Empecé a tener dolores en las manos y no lo podía tocar más. Lo tenía en mi dormitorio. Un día vienen a visitarme jóvenes músicos de una iglesia evangélica de Santa Rosa a la cual yo concurro y una chica me dice que iba a empezar a estudiar música. Después de unos días de pensarlo la llamé y le dije que le prestaba el piano. Estalló de alegría y semanas después vinieron a buscarlo», manifestó. 

El tesoro acústico está en posesión de la estudiante Yohana Dieser. «Lo cuida muchísimo en su casa donde se reúnen con los chicos de la iglesia, ella toca y cantan. Realmente estoy muy feliz que siga teniendo vida a través de las manos de Yohana», finalizó Matalia. 

Foto: Nora Matalia, Yohana Dieser y el piano centenario. 

El Coral «Médanos y Luna» tuvo su primer concierto del año en Winifreda

 

 

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