Claudia Corredera vive en Victorica, un pueblo del oeste pampeano donde la vida transcurre al compás del viento otoñal y paisajes rodeados de caldenes.
Sin embargo, el corazón de Claudia late más fuerte cada vez que hay una competencia de motocross. Su pasión por este deporte nació hace años, impulsada por su hijo Ulises, quien a sus 15 años ha hecho del motociclismo su gran amor. Desde que era pequeño, mostró un talento especial para las motos, y su madre no tardó en convertirse en su mayor fanática.
El pasado fin de semana fue especial para ambos. El circuito Los Caldenes MX Track recibió a pilotos de todo el país en la primera fecha del campeonato Argentino de Motocross 2025. Claudia sintió una mezcla de emoción y nerviosismo mientras acompañaba a Ulises, quien estaba ansioso, pero perfectamente concentrado.
A medida que avanzaban hacia la pista, el rugido de las motos y el bullicio del público creaban una atmósfera electrificante.
Le besó el casco.
Minutos antes de que comenzara la carrera, Claudia se acercó a su hijo. Con ternura, lo miró a los ojos y le dio un beso afectuoso en el casco, un gesto que siempre realiza para desearle buena suerte.
«Recuerda, mi amor, lo más importante es disfrutar y llegar a la meta», le dijo demostrándole su afecto incondicional. Ulises asintió, sintiendo como esa pequeña muestra de cariño le daba fuerzas para enfrentar la pista. Sabía que, más allá de los premios y posiciones, su madre (como el resto de sus familiares) estaba ahí para apoyarlo, sin importar el resultado. Con el corazón latiendo enérgico, el joven piloto se dirigió a la línea de partida, listo para dar lo mejor de sí.
Claudia tomó asiento entre otros padres y espectadores mientras escuchaba el sonido de las motos acelerando. Observó con atención como Ulises tomaba su lugar en la grilla. En ese instante, todo su esfuerzo, sacrificio y dedicación parecían materializarse en un solo momento. Con los motores rugiendo, se sintió inmersa en una montaña rusa de emociones.
Ulises en el podio.
La carrera avanzaba, llena de giros emocionantes y saltos atrevidos. Cada vez que Ulises pasaba por su punto de vista, Claudia coreaba su nombre, alentándolo a seguir adelante. La adrenalina de la competencia se mezclaba con su orgullo, viendo como su hijo se enfrentaba a la pista con determinación.
Cuando la bandera a cuadros ondeó, el corazón de Claudia se llenó de satisfacción. Ulises cruzó la meta con su moto Honda obteniendo el segundo puesto en la general de la MX2 B (250cc). Claudia corrió hacia su hijo, lo abrazó con fuerza y lo felicitó por su espíritu competitivo y valiente.
El verdadero triunfo.
En los Caldenes MX Track fue solo el comienzo. Para Claudia y Ulises, cada carrera es una nueva aventura, un espacio donde la pasión por el motociclismo los une más que nunca. Y así, mientras el sol se ponía sobre el circuito, Claudia sabía que independientemente de los resultados, su vínculo con su hijo era el verdadero triunfo.
Video y foto: El beso afectuoso de Claudia a su hijo Ulises Corredera.
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