En Winifreda se clasifican y se venden los residuos domiciliarios
Cuatro winifredenses, una mujer y tres varones, trabajan en la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos, propiedad del municipio.
El grupo está conformado por Silvia Gerez, Hugo Reinoso, Ernesto González y Daniel Lentz. Los mencionados clasifican, compactan y enfardan la basura inorgánica que diariamente ingresa al predio luego de ser recolectada en cada domicilio.
El año pasado recuperaron 65 toneladas de materiales reciclables que fueron comercializadas a distintas empresas para su posterior reintroducción al circuito productivo e industrial. Y en lo que va de 2025 ya vendieron unas 20 toneladas.
Celebran cada vez que sale un cargamento. «Es basura que no se enterró ni se quemó», afirmaron.
Procesos.
«Entramos a las 6:30, nos ponemos nuestra indumentaria de trabajo y enseguida empezamos a reciclar lo que nos quedó del día anterior hasta que llega la primera carga de basura, entre las 8:30 o 9 de la mañana”, contaron los recicladores a Infowini.
En medio de los desechos, «realizamos la primera separación de plásticos, vidrios, cartones, papeles, aluminio y demás residuos. Los colocamos en distintos bolsones. Les pedimos a los vecinos que no mezclen yerba con los residuos secos porque perdemos mucho material, la yerba deben tirarla en el tarro ecológico».
Explicaron el siguiente paso del reciclado. «El contenido de cada bolsón lo tiramos sobre una cinta transportadora y vamos clasificando cada material por colores y colocándolos en otros bolsones. Estaría buenísimo volcar la carga completa del camión directamente sobre la cinta, pero a veces viene todo tan mezclado que se hace imposible hacerlo. Igualmente hemos avanzado mucho».
Después, los residuos recuperados son compactados y enfardados. «Predominan los fardos de cristal (botellas de gaseosas), aluminio (latas de cervezas), cartón, bazar y botellas de lavandina. En otro sector tenemos vidrios molidos», señalaron.
«Sigan separando».
Consultados sobre si los frentistas separan correctamente la basura en sus domicilios, evaluaron que el comportamiento social «ha mejorado bastante, ya no tiran jeringas en los inorgánicos, pero les pedimos que sigan separando, si lo hacen correctamente a nosotros nos facilitan el trabajo y, a su vez, nos reconocen como actores claves del reciclado. Además, no iría tanta basura al basurero a cielo abierto y podríamos reciclar muchas más cosas».
Silvia y sus compañeros trabajan en equipo. «Nos ayudamos mutuamente, somos una familia y sentimos que cuidamos el ambiente», finalizaron la charla mientras esperaban una nueva carga para volver a reciclar.
Capacitación.
Recientemente recibieron una capacitación laboral dictada por Eduardo Vera de la empresa De La Bahía Reciclados de Bahía Blanca. «Fui convocado en su momento para la compra de materiales reciclados para después reintroducirlos en la industria y ahora dimos una capacitación con respecto a los productos y la clasificación», indicó a este medio.
«Cada material tiene un proceso de recupero distinto, por eso bajamos conceptos para que el reciclado en la localidad tenga un mejor aprovechamiento. Estuvimos debatiendo con los operarios de la planta sobre las prácticas que llevan adelante habitualmente y algunas modificaciones para obtener mejores recursos», precisó Vera.
Foto: En lo que va de 2025 ya recuperaron y vendieron unas 20 toneladas de residuos reciclables.
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