Rubén Cáceres deja la medicina: «Hay que saber retirarse a tiempo»

El médico que compartió quirófano con René Favaloro se retira de su profesión en Winifreda.  

El respetado y estimado médico Rubén Antonio Cáceres deja la medicina tras 37 años de servicio en Winifreda y cierra las puertas de su clínica.

El profesional tuvo el honor de haber compartido quirófano con el inolvidable cardiocirujano René Favaloro. Una experiencia que forma parte del currículum de su intensa vida sanitaria que va llegando a su final.

Favaloro. 

En su ámbito laboral habló con Infowini y emocionado señaló «hay que saber retirarse a tiempo».

Por primera vez Cáceres contó públicamente que recibió su título en la Universidad Nacional de Córdoba y luego hizo la especialidad de anestesiología. Tenía 30 años cuando concursó y ganó una beca de anestesista cardiovascular otorgada por la Fundación Favaloro donde ya se hacían trasplantes de corazón.

«Vivía en la fundación y todas las mañanas me iba al Sanatorio Güemes donde hacía las prácticas de anestesia cardiovascular desde las 7 hasta las 19. En ese lapso operábamos entre siete y ocho pacientes a corazón abierto, venía el doctor Favaloro y realizaba la técnica quirúrgica del bypass. Ya era una eminencia, daba inmenso placer trabajar a su lado. Recuerdo también que era muy estricto con la esterilización: un día entraron dos moscas a una sala de operación y suspendió todos los quirófanos», relató.

Sus inicios en Winifreda. 

El médico regresó a Córdoba y después se trasladó a Huinca Renancó donde estuvo dos años prestando servicios en el hospital de esa ciudad cordobesa. Por un contacto de su esposa Pina Baldovino llegó a La Pampa en 1986 y recaló en el Lucio Molas de Santa Rosa donde necesitaban un anestesiólogo con formación.

En 1988 su destino fue Winifreda donde se estableció con su familia. «Los comienzos fueron difíciles porque nadie nos quería alquilar aduciendo que teníamos hijos chicos. Tenía capacidad económica para pagar un alquiler y Pina era maestra con trabajo e hija de un médico notable como fue Miguel Eloy Baldovino. Durante varios meses tuvimos que vivir en la sala de rayos de la clínica y en otras habitaciones, pero eso ya quedó en el pasado, no se vive de remordimientos», retuvo.

«Me brindé por completo», dijo el médico. 

Primera paciente. 

Pudo comprarle la clínica y la vivienda anexa al doctor Pizarro que se fue a  Santa Rosa. «El 17 de marzo de 1988, a las 9 de la mañana, atendí a mi primera paciente que fue Catalina Sereno de González», rememoró. Cientos de vecinos de la zona urbana, rural y de localidades aledañas han pasado por su consultorio en casi cuatro décadas. Además, atendió urgencias externas.

«Muy agradecido con la comunidad que aceptó mis servicios y yo me brindé por completo, según comentarios he sido el médico que más años duró en Clínica Winifreda», dijo Cáceres.

El retiro. 

«Me siento bien físicamente, pero ha llegado el momento de dejar la profesión para disfrutar de los últimos años de mi vida. Los pacientes me aprecian y no quiero perder por  equivocaciones o cansancio todo lo hermoso que cultivé en esta localidad durante años entonces hay que saber retirarse a tiempo», reflexionó.

Está semana dará de baja su matrícula y su renuncia a PAMI. Cuando termine esos trámites, se radicará en Carlos Paz. Su ausencia fuera de toda duda será sentida por la importante cantidad de pacientes que hasta hoy concurren a su clínica.   

«Winifreda es parte de mi vida y la llevaré por siempre en mi corazón. No se sientan abandonados por mí porque quedan en buenas manos con las colegas del hospital y la profesional de la parte privada, todas están bien formadas», sostuvo antes de colgar el delantal.  

Foto: Rubén Cáceres deja su profesión y cierra clínica. 

Especial Suplemento 110 años de Winifreda, Diario La Arena/Infowini.

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