El kiosco «más dulce» de Winifreda

Local de Edith Brendle lidera en ventas de golosinas y además es fuente de trabajo para jóvenes. 

Un kiosco familiar de esta localidad, bautizado “Lo de Brunito”, lidera a nivel local en ventas de golosinas y galletitas fabricadas por una reconocida empresa nacional e internacional y figura en el top ten en la comercialización de esos productos en el ámbito provincial. Ha logrado destacarse en este segmento entre los más de 500 comercios dedicados a este rubro en La Pampa.

La novedad fue dada a conocer a este medio por la propietaria del negocio, Edith Brendle, de 71 años. «Desde los inicios vendemos toda la línea de kiosco de la marca Arcor que incluye alfajores, chocolates, gomitas, chupetines, caramelos, galletitas y demás productos. La distribuidora siempre tiene promociones y buenos descuentos comprando por cantidad. Además, nos llevamos muy bien con su vendedor, Roque, con quien hemos entablado una linda amistad. A Terrabusi también le compramos una gran cantidad», explicó Edith acompañada por su esposo Rubén Sailer.

Recordó cuando Roque le dijo que tenía dos noticias para darle. «La mala es que aumentó la mercadería y la buena es que traigo las planillas que nos da la distribuidora y tu comercio figura entre los 10 primeros en ventas de golosinas y galletitas entre los más de 500 kioscos que hay en la provincia y está primero a nivel localidad», le manifestó a Edith. Ambas tendencias se mantienen.

Identidad. 

El kiosco cumplió nueve años de existencia en septiembre pasado. Su nombre de fantasía o el que utiliza en la comunicación con su clientela le rinde homenaje al recordado carnicero Bruno López al que todos llamaban “Brunito”.

Desde hace un lustro y medio es administrado por Edith. Su hijo Sergio “Checho” Sailer, iniciador del local, se ocupa de las transferencias y con su madre realizan las compras. El emprendimiento amplió sus instalaciones y habilitó nuevas secciones hasta convertirse en un mini súper muy concurrido.

«Empezamos a trabajar en un espacio reducido con algo de marroquinería y un poquito de librería, después sumamos golosinas, bebidas (gaseosas, cervezas), helados y así fuimos creciendo y creciendo. Hicimos tres ampliaciones edilicias y anexamos fiambrería, artículos de limpieza, gran variedad de bazar, frutería, verdulería, carnicería con venta de pollos, cerdos y cortes vacunos, todo proveniente de frigorífico. Librería y juguetería no trabajamos porque no tenemos más espacio», indicó Edith.

En números. 

Para dimensionar el movimiento comercial, dio un dato: «En estos momentos tengo 36 equipos de frío entre heladeras, freezers, máquina de cortar fiambre, balanzas y aires acondicionados».

El éxito lo atribuye «al respeto a los proveedores y a nuestros clientes a quienes atendemos amablemente y les ofrecemos productos de calidad». Una de sus frases de cabecera es «no envidies mi progreso si no conoces mi esfuerzo».

Empleo y continuidad.

La vecina tiene una vitalidad asombrosa incluso se ocupa de la elección del personal. Tiene dos empleados fijos y con aportes, uno de ellos su hijo Sergio, y en enero de 2025 regularizará a otro trabajador. Además, otras tres personas están a prueba y ocupará a una cuarta. Es decir que tendrá siete empleados bajo su responsabilidad, todos jóvenes. «Mi satisfacción más grande es dar trabajo», afirmó.

«El personal se comporta de diez, lo único que les pido a los chicos es que los problemas personales los dejen afuera, de la puerta hacia adentro los quiero ver siempre con una sonrisa para que transmitan esa energía positiva a cada cliente incluso siempre está prendida la música en el negocio», finalizó.

FOTO: Edith Brendle en la tentadora sección de kiosco. 

Crónica Infowini/La Arena

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