El Bloque del Partido Justicialista Toay expresa su enérgico rechazo a la brutal represión ejercida por las fuerzas de seguridad durante la manifestación en defensa de los jubilados frente al Congreso de la Nación.
En un operativo desmedido y violento, se registraron más de 50 heridos y 150 personas detenidas, entre ellas adultos mayores que ejercían su derecho a la protesta.
«En particular, repudiamos con indignación el ataque que sufrió el fotógrafo Pablo Nahuel Grillo, quien recibió el impacto de una cápsula de gas lacrimógeno en la cabeza mientras realizaba su trabajo documentando la represión. Grillo, de 35 años, fue trasladado de urgencia al Hospital Ramos Mejía y se encuentra en estado grave, siendo sometido a una intervención quirúrgica», comienza el comunicado.
«El violento accionar de la Policía Federal no solo afectó a manifestantes y trabajadores de prensa, sino que también alcanzó a una jubilada de 87 años, identificada como Beatriz Bianco, quien fue empujada por un efectivo policial, golpeándose la cabeza contra el suelo. Estas imágenes, que circularon masivamente en redes sociales, reflejan el nivel de brutalidad con el que actuaron las fuerzas de seguridad bajo la orden del Gobierno Nacional», continúa.
«Desde el Bloque PJ denunciamos esta escalada de violencia institucional y exigimos explicaciones a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien lejos de condenar la represión, intentó desacreditar a la víctima alegando su vinculación con espacios políticos opositores. Consideramos inaceptable que el Estado utilice la violencia como respuesta a la protesta social y criminalice a quienes ejercen la labor periodística», sigue.
«Exigimos la inmediata investigación de estos hechos y la identificación de los responsables de la represión. Asimismo, expresamos nuestra solidaridad con Pablo Grillo, su familia, y todos los ciudadanos que fueron víctimas de este atropello a la democracia y los derechos humanos», finaliza.

Fotoperiodista quedó al borde de la muerte.
Justifican.
La Casa Rosada justificó la feroz represión bajo el argumento de que se enfrentaron a un supuesto golpe contra el Gobierno. Después del brutal accionar de la policía contra de los jubilados -que dejó 150 detenidos, cientos de heridos y al fotoperiodista Pablo Grillo al borde de la muerte-, desde el Ejecutivo calificaron a los manifestantes como «una mafia financiada por sectores políticos».
El jefe de gabinete, Guillermo Francos, aseguró que «hay movimientos que apuntan a desestabilizarlos» y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, disparó que los que marcharon fue «gente que se nuclea políticamente para voltear al gobierno» y que estaban «preparados para matar».
«Esta gente venía a por todo, a tomar el Congreso. En general, las marchas como esta comenzaban con 40 o 50 jubilados. Después se sumó la izquierda. Y ahora se sumaron todos estos grupos… Es una mezcla de narcopolítica con otras personas», dijo Bullrich.
Luego, agregó que secuestraron «armas de fuego, armas blancas y todo tipo de miguelitos para pinchar las gomas de los patrulleros y motos», después de que se conocieron videos en los que se veía a policías plantando armas en la calle.




















