Winifredense construyó una veintena de viviendas y tres salones comerciales.
El vecino Edgardo Nelson Ressler, apodado “Negro”, es nativo de Winifreda y lleva 49 años de su vida dedicados a la albañilería.
Desde el momento en que se independizó hasta ahora ha construido una veintena de inmuebles, tres salones comerciales y realizado miles de refacciones y ampliaciones en la zona urbana y rural. Sus «maestros» fueron los recordados albañiles Pedro Mossmann y el “Flaco” Benítez. Sus manos rústicas dan cuenta de su labor dado que diariamente manipulan arena, cemento, cal, cerámicos, entre otros materiales.
Sus inicios.
En diálogo con Infowini, Ressler contó que llegó al oficio desde muy chico. «Tenía 13 años cuando me inicié en el rubro como empleado de Pedro Mosmann. Alcanzaba la mezcla, los ladrillos y demás tareas sencillas. En aquella época el que no estudiaba o estaba de vacaciones se iba a trabajar de albañil, eran otros tiempos», rememoró.
Cuando cumplió 18 años, junto a otros albañiles locales, se fue a trabajar a Quemú Quemú con el “Flaco” Benítez que estaba al mando de varias obras. «Allá estuve un año y medio, después regresé, trabajé dos meses más con Pedro y a los 20 años me independicé», continuó. Su primer trabajo como autónomo lo hizo en la vivienda de Juan Thome. Ressler dijo que también «aprendí mucho» de los arquitectos y los maestros mayores de obra.
Experiencia.
Si algo lo caracteriza es que ha construido inmuebles de distintas dimensiones desde sus cimientos hasta la terminación. Lleva contabilizadas 16 viviendas en la localidad (entre ellas departamentos) y cuatro en Santa Rosa, una de ellas de 600 metros cuadrados ubicada detrás del Casino Club.
En la ciudad capitalina también construyó tres salones comerciales, el más grande de 1.200 metros cuadrados entre sus dos pisos. Sus servicios fueron contratados en varias oportunidades por el comerciante Eduardo Wiggenhauser, un winifredense radicado en la capital pampeana. En la zona rural ha hecho desde refacciones y ampliaciones de viviendas hasta la base de cemento para silos y cerramientos de galpones.
El constructor cuenta con las herramientas indispensables para desarrollar su actividad, entre ellas andamios tubulares y la hormigonera. Esa máquina «es un empleado más», dijo Ressler.
Empleado «irremplazable».
El vecino Hugo Russmann fue su empleado durante 35 años, lo tenía en blanco y con aportes al día. Esto le permitió jubilarse como trabajador de la construcción. «Trabajó conmigo hasta el 29 de mayo de este año cuando se operó de la rodilla y se puso una prótesis. Se jubiló con 60 años cumplidos. Era un empleado excelente e irremplazable», lo alabó.

Satisfacción «inmensa».
Actualmente Ressler está construyendo una vivienda de 220 metros cuadrados en Esteban Larco y Mitre. A su lado trabaja su hijo Leandro de 34 años. Nelson, su otro hijo, es electricista. Comparte su vida con su esposa Liliana.
Si bien ha logrado una estabilidad económica, tiene una quinta «con vacunos y gallinas». Ressler sabe perfectamente que su oficio es «sacrificado» y el cuerpo sufre el desgaste de tanto esfuerzo físico. Sin embargo aseguró que a sus 62 años «estoy bastante bien de salud» y la satisfacción de ver una obra terminada «es inmensa».
En el final, señaló que gracias a sus clientes «trabajo nunca me falta, es más tengo pedidos para casi todo 2025», año en que cumplirá 50 años en el rubro de la construcción.
Foto: Edgardo Ressler en frente de vivienda que construye.
Crónica Infowini/La Arena.
Especial fin de año 2024.




















