El apicultor más joven de Mauricio Mayer

Tiene 21 años y posee 1.400 colmenas. En 2023 tuvo una cosecha récord de 47.100 kilos de miel. Es el único apicultor nativo de Mayer. 

Facundo Antonio Stroh se inició en la apicultura cuando era menor de edad. Compartía su tiempo entre los estudios secundarios y las abejas. Cuando egresó del colegio se dedicó de lleno a esta actividad económica.

Su vocación laboral la fue descubriendo mientras cursaba en el Colegio Agropecuario de Realicó, hoy preuniversitario ya que su funcionamiento depende de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa.

Facundo, apodado “Colo”, explicó que esa institución educativa «tiene la particularidad de que una materia es apicultura y me di cuenta que me gustaba. En 2019 compré mis primeras 20 colmenas y arranqué con la actividad en un campo propio. Los fines de semana, cuando regresaba al pueblo, me iba al apiario donde curaba y alimentaba a las abejas».

«En 2020 empecé a trabajar como empleado con Carlos Bondanza de Chivilcoy (Buenos Aires) que tenía 1.200 colmenas. Con él estuve dos años ayudándolo en temporada de verano. En 2022 egresé del colegio con el título de Técnico en Producción Agropecuaria tras siete años de estudios», contó y agregó: «Por temas de edad y salud, Carlos no quiso seguir y me propuso que yo continuara con la totalidad de las colmenas. Llegamos a un acuerdo y se las compré a un valor de 50 kilos de miel por colmena a pagar en tres años. Fue todo un desafío pero mí, pero hasta ahora no tengo problemas. Es más, el año pasado pagué bien la cuota incluso me sobró dinero para comprar alimento, cambiarle las gomas al camión y mis gastos personales».

Esto fue posible porque pudo acopiar 157 tambores de 300 kilos cada uno. «Fue mi primera cosecha grande», recordó entusiasmado.

En 2023 tuvo una cosecha récord. 

Estimó que en la zafra 2024/2025 podría «saldar la deuda o me quedaría un resto muy chiquito». 

Facundo convirtió 200 núcleos en colmenas y actualmente tiene en stock 1.400 activas. «Las tengo distribuidas en 15 campos ubicados en La Carlota, El Madroño, Mayer hasta el Lote XIII de Winifreda», indicó. A esos predios se moviliza en un camión Ford 4000.

El apicultor genera mano de obra. Durante todo el año tiene un empleado transitorio, ya que también trabaja como alambrador. Y en época de cosecha ocupa a cuatro muchachos de Mayer.

Precisó que, a diferencia de la temporada anterior, la recolección principal de miel comenzará un mes antes, en diciembre, dado que los últimos 100 milímetros caídos en los campos influyeron positivamente en la floración.

Con sus empleados en un apiario. 

En cada zafra recolecta mieles de alfalfa, girasol, caldén, piquillín, trébol y mostacilla. «La calidad es muy buena», aseguró. Reveló que toda su producción orgánica se la vende a un exportador de Buenos Aires que a su vez la comercializa en Europa, Estados Unidos, Países Bajos y Alemania. También, ha logrado vender cera virgen. «La apicultura hoy es rentable», afirmó.

Con sus colaboradores ya se preparan para la cosecha venidera. Serán jornadas intensas de trabajo que comenzarán a las 5:30 hasta las 19 con pausas para el descanso y el almuerzo. Se mantendrán hidratados consumiendo mucha agua. Terminado ese proceso vendrá el tiempo de curación de las colmenas para proteger a las laboriosas abejas contra enfermedades como la varroasis. Facundo agradeció a su familia por el apoyo permanente.

Foto: Facundo Stroh trabaja 1.400 colmenas. 

Especial La Arena/Infowini. 

El INTA con apicultores winifredenses estuvo en la Expo Doblas

 

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