Musicalizan un poema del winifredense Darío Lobos

Un fragmento del poema “Escuela Campesina” escrito por el winifredense Darío Lobos se convirtió en canción. La obra literaria fue musicalizada por el cantautor pampeano Gabriel Luján, conocido artísticamente como Gabriel Raíz.  

El estreno musical se produjo el jueves en el acto por el 75º aniversario de la Escuela 138 de Colonia El Guanaco, celebrado en la zona rural de esta localidad. Alumnos/as de la institución educativa cantaron la canción al ritmo de una zamba junto a la docente Silvia Domke. Raíz también le puso su voz y guitarra.

La pieza literaria traslada en el tiempo a quien se introduce en su letra e historia. Al respecto, Lobos recordó que este poema nació guiado por los recuerdos de su niñez.

«Lo escribí en Tierra del Fuego en el año 1991 dedicado a mi escuela de la infancia: la 173 de Colonia La Paz, del Lote XIII, y a mi maestra “La Negrita” María Angélica González. Pero bien vale para toda las escuelas rurales de Winifreda y La Pampa».  

«Es un tributo de amor de un agradecido de haber estudiado en una escuela rural llena de afecto, las carencias que había eran suplantadas por el compañerismo, los vecinos, amigos, padres, mi hermano, mi maestra y las familias rurales», comentó el poeta y añadió: «De los siete grados que cursé siempre era el único en el aula y obviamente en séptimo fui abanderado».  

«Mi escuela y mi infancia fueron parte de la raíz de un árbol que crece recto. La enseñanza de mis padres más la enseñanza que me dio la escuela, hoy a mis casi 60 me llevan a decir que estoy muy satisfecho de la vida transcurrida», finalizó Lobos.  

Poema “Escuelita Campesina” de Darío Lobos.

Pelo corto y sueños largos, rostro limpio y manos blancas, guardapolvos e ilusiones, pinceladas de nostalgias…

Escuelita de mi infancia, bien de campo, bien de Pampa, bandera, mástil, molino, pizarra, tiza y campana.

Patio de flores y pinos, de eucaliptos y de sol, de palomas y de trinos y de un racimo de niños que en las cuatro direcciones de polvorientos caminos te despiertan diariamente dándote los buenos días con bulliciosa inocencia, con la calidez muy fresca de los juveniles años.

La tranquera siempre abierta esperando nuestra llegada, con dulzura la maestra nos esperaba en el aula. Siete años en tu vientre de madre de la enseñanza, escuelita a la que siempre recordaré.   

De vos, escuela del campo, me llevo hasta la garganta mi más bella gratitud, mi corazón se agiganta porque indicaste mi rumbo, semillita cultivada, vos me regaste despacio para que me hiciera planta.

Lejos, muy lejos estás, en años y a la distancia, pero a la vez cerca estás, sos mi lucero del alba.

Tengo ganas de volver, estar de nuevo en tus aulas, perdón por haber crecido pero me crecieron alas, tuve que volar del nido buscando mis propias ramas.

Pero me sirves de tanto porque cultivas mi alma ya que solo al recordarte se me anuda la garganta y se me cruza un pasado de palomitas muy blancas.

Perdurará tu recuerdo y mi nombre entre tus aulas y prendido en mis retinas tu luz, tu amor, tu enseñanza porque siempre llevo al niño como ángel de la guarda, porque siempre están conmigo prendidos de mis andanzas los recuerdos de tus patios, de tu campana y tus aulas, porque sos hasta mi muerte la escuelita de mi infancia.

Y a mi maestra también tengo que darle mil gracias por todo lo que le dio a este niño ya con barba pero que siempre tendrá muy metidito en el alma tus dictados, tus tareas, geometría y matemáticas, mi devota admiración a mi maestra primaria.

Y cerrando ya mis versos, simplemente es mi intención decir mediante palabras lo que indica el corazón, y ese es un buen motivo, volviendo a ser el chiquillo de flequillo y sueños largos que ha aprendido la lección.

Perdón por haber crecido y muchas gracias.

Alumnos/as de la Escuela 138 con su docente interpretaron versos de dicho poema musicalizados por Gabriel Raíz.

Audio de la canción.

Canción cantada por docente y alumnos.  

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