«Sigue viva»: El Guanaco festejó los 75 años de su escuela

Con un emotivo y hermoso acto al aire libre, la Escuela 138 “Rafael Banjuya” festejó el jueves sus 75 años de existencia en Colonia El Guanaco, zona rural de Winifreda.

La jornada especial reunió a más de un centenar de personas entre comunidad educativa encabezada por su directora Silvia Domke, autoridades locales, provinciales, eclesiásticas, ex docentes y ex alumnos. Hubo reencuentros en las aulas y en los patios, abrazos, recuerdos y muchas emociones.

Como la institución de nivel inicial y primario está ubicada a la vera de la ruta nacional 35, el tránsito fue controlado por la policía para que los conductores pudiesen estacionar sus vehículos en la banquina, frente al edificio escolar que relucía resplandeciente.

En uno de sus laterales se desarrolló la celebración, que comenzó bajo una agradable tarde soleada. En representación del Ministerio de Educación estuvieron la directora general de Educación Primaria, María Godoy, y la directora de zona 2 de Nivel Inicial, Karina Geijo, acompañadas por el viceintendente a cargo del Ejecutivo Municipal, Franco Prado, ex alumno de la escuela 138, la diputada Romina Mota, concejales, docentes de escuelas de la zona y familias.

Prado con sus ex docentes Biasotti y Fernández.    

«Bienvenidos a la fiesta», exclamó la locutora Mabel Pizarro tras lo cual hizo su entrada la bandera de ceremonias anfitriona portada por Emiliano Sosa y escoltada por Joscelyne Escudero y Joaquín Gette. Tras la entonación del Himno Nacional, Franco Prado fue quien abrió la serie de discursos.

«Educación garantizada». 

«Es un honor para mí estar de nuevo en este lugar donde crecí, aprendí y me formé como persona durante siete años de mi vida, me siento afortunado y orgulloso de esta escuela rural donde la educación está garantizada», inició su alocución Prado. Mencionó a sus dos maestras que estaban en el acto. «Adriana Biasotti y Marcela Fernández no solo me enseñaron saberes sino también valores y habilidades que me han acompañado hasta ahora», destacó.

«Como ex alumno puedo decir que esta escuela me proporcionó las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos de mi vida», dijo más adelante. Recordó «los famosos bailes» en el El Guanaco «donde padres, maestras y un puñado de chicos nos poníamos a juntar sillas, mesas y lustrar el piso del salón de fiestas» ubicado frente a la escuela. Finalizó con un mensaje a los actuales alumnos: «Disfruten cada momento, sueñen, no tengan miedo a equivocarse, aprovechan al máximo las oportunidades y nunca dejen de creer en sí mismos».

Rapp, Vermeulén, Salvador, Jouli, íconos de El Guanaco.  

 Bella experiencia.  

En representación de las ex directoras habló Marcela Fernández. «Quiso la vida que mi historia personal se entretejiera con la escuelita rural. Fue mi abuelo Pedro Horn quien donó una hectárea de campo para su construcción, luego varios vecinos de la zona ansiando una educación de excelencia para sus hijos lograron con mucho esfuerzo concretar el sueño del edifico propio y para ello solicitaron un crédito al Banco Nación de Eduardo Castex. Finalmente, solo faltaba que el Ministerio de Educación aportara el maestro y así llegó Rafael Benjuya, primer director en cuyo honor pusimos años más tarde el nombre a la escuela celebrando junto a él este acontecimiento», contó.

«Mi mamá y mi tía recorrieron su escolaridad primaria en esta escuelita. En el salón de El Guanaco hice mi fiesta de casamiento con la colaboración de todos los que integraban la cooperadora en ese momento. Vivimos dos años con mi marido en la escuela hasta que nacieron nuestros hijos y la vida me llevó por otros caminos», narró. «Pasé aquí muchos años enseñando, pero también aprendiendo de mis alumnos/as. Aquí el respeto y la solidaridad eran los pilares de nuestro día a día», siguió.

«No hay experiencia más bella que ser maestra rural de personal único. Es un desafío porque somos porteras, secretarias, directoras, maestras de grado, plástica, educación física, música y mucho más o simplemente seños como nos gusta ser llamadas», expresó. «Celebremos juntos estos 75 años de historia que construimos entre todos», cerró la ex docente.

Ex docente Adriana Russmann con sus ex alumnos. 

«Alegría infinita». 

La tercera oradora fue Silvia Domke. «La educación pampeana ha avanzado permanentemente llevando la escuela pública a todos los rincones de la provincia», resaltó la directora de la 138 y añadió que cuando una escuela rural cumple años «la alegría es infinita porque dan vida a una zona y su gente se reconoce en ella». «Estas Bodas de Brillantes para algunos es motivo de nostalgia, para otros plantea la posibilidad de recuperar el sentido de pertenencia y están los que transitan estos espacios ahora con los pies de sus hijos o nietos», manifestó.

«Sostener la verdadera función de la escuela debe permitirnos que todos estén dentro aprendiendo, pero respetando su diversidad. Nuestros niños son los destinatarios, le dan sentido a nuestro esfuerzo cotidiano, ellos son el horizonte que nos orienta y que no podemos perder de vista», aseguró.  

Engranaje. 

También dejó su mansaje María Godoy. Primeramente transmitió que la ministra de Educación enviaba «un fuerte abrazo» para los presentes. «El paisaje es testigo de tanta historia», dijo y aseguró que para el ministerio las escuelas rurales «ocupan un lugar muy importante» porque en estas instituciones «se trabaja en forma cooperativa (padres, docentes, municipalidad), hay todo un engranaje que permite que sigan vivas».

«Yo también he sido maestra rural y todavía recuerdo ese olor a tortas fritas que traían los padres los días de lluvia. Jornadas como estas nos devuelven la alegría de haber elegido esta profesión», prosiguió. No se olvidó que en la época de las inundaciones «tuvimos que trasladar a los chicos de El Guanaco a la escuela 104 de Winifreda y tiempo después nos preparamos con muchas ganas para volver y seguimos en pie».  

Descubrimiento de placa alusiva. 

Placa, torta y música. 

El acto continuó con el descubrimiento de una placa recordatoria de los 75 años, un minuto de silencio en memoria de todos aquellos que transitaron por la escuela y ya no están físicamente en este mundo, palabras y bendición del sacerdote Mariano Cestac. Se entregaron reconocimientos a ex docentes, ex alumnos, ex porteros y personal de servicio en actividad. Después apareció la torta aniversario y todos le cantaron el feliz cumpleaños a la escuela. Seguidamente los alumnos con su docente interpretaron un fragmento del poema “Escuela campesina” escrito por Darío Lobos y musicalizado por Gabriel Raíz quien también puso su voz. Finalmente actuó el folclorista Hilario Torres. Las horas pasaron, ya había transcurrido el ocaso y era de noche. Los momentos de camaradería continuaron.

Foto: Docentes y alumnos soplan las velas de la torta aniversario.

El Guanaco: «Escuela campesina» celebrará sus 75 años

Facebook