«A mis 73 años recibir caricias de mi madre es un privilegio de Dios». La frase fue pronunciada por la vecina Elsa Araujo cuya progenitora Gilda María Gabellotta cumple hoy 101 años de vida. Es la pobladora winifredense más longeva.
Nacida el 23 de septiembre de 1923, «Pichona», como le dicen cariñosamente, festejó su cumpleaños ayer domingo en la residencia para personas mayores de Santa Rosa donde permanece alojada desde hace cuatro años. Esta fiesta anual se ha convertido en un evento especial y emotivo para todos los que la rodean.
Además de su hija Elsa, a la fiesta también asistieron su yerno Carlos Tueros, su nuera Marta Vicente, sus nietas Natacha y Yanina Araujo -Evi faltó porque rendía su última materia de socióloga en Córdoba-,sus nietos políticos Juan Lell y Diego Saoretti, su bisnietos Lorenzo y Victoria además de la propietaria, el personal y residentes del hogar.
«Mi madre es un cristal», afirmó Elsa quien reveló que «derramaba lágrimas desde que la levantaron a la mañana porque sabía íbamos a festejarle su cumpleaños».

«Es una muñequita, te mira y te sonríe».
«Después de la pandemia, mami no me reconocía y no caminaba bien, aconsejada por sus médicos decidí traérmela a Santa Rosa. Ella está en un hogar extraordinario que pertenece a la doctora Virginia Pordomingo, asistida por todo su personal y un equipo de profesionales como kinesiólogos, fonoaudiólogos y gente dedicada a la actividades didácticas», explicó.
«Mamá es una muñequita, te mira y te sonríe. Te balbucea o te conversa pero no se le entiende a excepción de las chicas que están permanentemente con ella, ahora bien toma un diario, lo lee correctamente y le entiendes todo, es algo insólito», señaló una de las particularidades de Gilda. Es que le gusta mantenerse informada sobre lo que sucede en el mundo.
«De todos los cumpleaños que le hemos festejado en el hogar este fue el más cálido y emocionante. Los abuelos, algunos en sillas de ruedas, me agradecían por todo lo que hago por mi madre y la alegría que les contagio cada vez que voy a visitarlos», sostuvo.

Le encanta leer el diario.
«Me siento tan feliz porque mamá está súper atendida, las chicas la cuidan muchísimo, voy a cualquier día y horario y siempre la veo bien bañadita y cambiadita, si están desayunando tiene su delantal puesto», aseguró. «Hoy me reconoce, si pasa una semana sin vernos estoy con ella un rato, me acaricia y me dice ‘linda’. Le llevó un bombón y me convida diciéndome ‘para vos’. Permanentemente le alcanzo pinturitas, pañuelos, para que se comunique conmigo a través de esos objetos», confió. «Tiene paz y está muy bien cuidada», remarcó.
La abuela centenaria tuvo su gran fiesta. «De entrada tuvimos una picada y continuamos con sándwiches especiales. El hogar cuenta con hornos pizzeros por consiguiente una de las chicas preparó cinco variedades de pizzas. Seguimos con postrecitos y bombones, y terminamos con la torta y todos cantándole el feliz cumpleaños. Había bebidas y mamá tomó Fanta naranja», describió Elsa.

Recibió muchos cariños.
«Fue un día muy bonito, recibió muestras de cariño y afecto de todos los que estábamos a su lado y todo eso lo percibió perfectamente», manifestó. Abuelos le regalaron perfumes, prendas y demás.
Otro momento especial fue cuando «Pichona» le hizo entrega de una foto suya a la doctora Pordomingo para que la encuadre y la cuelgue en una pared de la institución como recuerdo de la única abuela residente que superó los 100 años.

«Pichona» se alimenta «muy bien».
«Mamá come muy bien. En el invierno le licuaban los alimentos porque tuvo una bronquitis. Los médicos me aseguraron que le funciona el corazón y los pequeños pulmones, no tiene ninguna enfermedad crónica, no es cardíaca ni diabética», dijo Elsa. Está tranquila sabiendo que su madre «está en muy buenas manos. Tiene más de 100 años y en este momento debe ser la abuela más longeva nativa de Winifreda. Pudo disfrutar de sus familiares, yo siempre estoy al pie del cañón, incluso de sus amigos porque tiene muy identificados a los abuelos del hogar que más tiempo pasan con ella realizando distintas actividades como talleres de pintura».
Pura ternura: «Pichona» a sus 101 años acaricia a su hija Elsa.
Vecina de Winifreda: la «muy coqueta» Gilda cumplió 100 años




















