El restaurante del hotel de la Cooperativa Eléctrica de Winifreda (CEW) permanece cerrado al público desde el 21 de marzo pasado.
Ese día los vecinos Nelson Ressler y Mario Sepúlveda dejaron de brindar el servicio gastronómico bajo la denominación “Bodegón Los Monchos” y entregaron la concesión en común acuerdo con la entidad solidaria. Estuvieron durante los meses de verano atendiendo a los comensales.
El gerente de la cooperativa, Hernán Camps, dijo que se evalúan distintas alternativas para la reapertura. Cuando se le preguntó si la recesión económica impide que se acerquen interesados en explotar comercialmente el restaurante, respondió: «No lo sé, la realidad es que debería estar abierto. El contexto quizás condiciona, pero es llamativo que no haya mayor interés».
«Hicimos dos convocatorias abiertas y hubo una sola oferta que fue tratada en dos oportunidades por el consejo de administración, pero finalmente fue desestimada», recordó.
«Se exploró la posibilidad de trabajarlo desde la propia administración de la cooperativa como se hace con el alojamiento, pero es una actividad con otros horarios y tiempos, y esa idea se abandonó», expresó.
Cocinas temáticas.
«Siempre estamos a la expectativa de que se presente alguna oferta puntual y, al mismo tiempo, analizamos otras alternativas. Una de ellas es abrirlo no regularmente, en días especiales donde se organicen cocinas temáticas, de determinadas costumbres y demás. Pero para ello se necesitan grupos de personas que no estén dispuestas a cocinar todos los días en el restaurante, pero sí a asumir el compromiso y la responsabilidad, bajo una figura determinada, de abrirlo tal fin de semana», comentó sobre una de las opciones que barajan.
«Esto requiere un cierto nivel de entendimiento porque está de por medio el mantenimiento del local. La cooperativa en estos meses en que está cerrado invirtió dinero en remodelar la cocina y contamos con el apoyo del municipio en cuanto a la mano de obra. El salón está con todo el equipamiento para empezar a trabajar. Cualquier persona interesada lo único que tiene que hacer es poner sus insumos o mercaderías y después tiene a su disposición vajilla, platos, heladeras, mesas, sillas y demás», amplió.
Tener el restaurante abierto para eventos puntuales «sería una práctica que permitiría demostrar, potenciar las habilidades culinarias de la localidad y salir de los menús estandarizados posibilitando que la gente pueda acceder a una cocina de autor, a comidas típicas. Podríamos exhibir otra faceta de nuestra cultura gastronomía», sostuvo. «Para hacer esto se necesita organización y una forma asociativa de trabajo. Ojalá que haya interesados», finalizó Hernán Camps.
Foto: El último día en que el restaurante estuvo colmado.




















