«Hoy fue mi último día laboral», dijo con los ojos llorosos Néstor Lasagno, el único empleado que tenía el Correo Argentino en Winifreda.
Jamás olvidará este viernes 31 de mayo. Vestido con la indumentaria oficial, abrió la oficina a las 9:30, con una disimulada emoción y evitando quebrarse en todo momento atendió al público con la amabilidad que lo caracterizaba, y a las 13:30 cerró ¿definitivamente? las puertas del edificio postal donde trabajaba de manera ininterrumpida desde 1999. Había llegado a esta localidad trasladado desde el correo de la localidad pampeana de Guatraché de donde es oriundo y se inició en el rubro.
A sus 50 años tuvo que aceptar el retiro laboral como parte de las medidas de ajuste que el Poder Ejecutivo Nacional conducido por Javier Milei impulsa en las empresas del Estado para reducir el gasto público y privatizarlas. Es uno de los tantos trabajadores postales que se quedaron sin empleo en La Pampa.
A su manera, Lasagno fue despidiéndose de los últimos vecinos que fueron esta mañana al correo. En una breve charla con Infowini contó que el servicio que más funcionaba era el de paquetería. Continuamente se acercaban personas a retirar productos que habían comprado a través de plataformas virtuales entre ellas Mercado Libre. No descartó que el correo abra una boca de expendio de estos artículos en algún comercio del pueblo.
Duro golpe.
Asimismo, reveló que después de la pandemia se redujo en un 80 % el servicio de correspondencia a domicilio. Esto debido a que empresas telefónicas, emisoras de tarjetas de créditos, Camuzzi Gas, entidades bancarias, Municipio y Cooperativa Eléctrica, envían sus boletas y resúmenes vía correo electrónico a sus clientes y asociados. La tecnología afectó muchísimo el funcionamiento del correo y con el tiempo su actividad fue limitándose. No obstante, explicó que hay trámites que siguen precisando del correo.
Lasagno podrá permanecer un mes más en la vivienda de la empresa nacional -anexa a la oficina- donde vive con su esposa, una hija mayor de edad y un hijo de 16 años. Tiene otra hija que reside con su pareja. Su plan es invertir el resarcimiento que recibirá en la compra de una casa para quedarse en Winifreda con su familia.
En el final, confió que más allá del duro golpe recibido con el retiro, siente que durante más de dos décadas y media «brindé una muy buena atención». «Sigo con muchas ganas de emprender y estoy buscando trabajo», finalizó Lasagno quien se dedica a la apicultura.

«Estoy buscando trabajo», dijo el ex empleado del Correo Argentino.
De la expansión al cierre.
El actual edificio del Correo Argentino en Winifreda está situado en la esquina de Belgrano y 9 de Julio -frente a la plaza San Martín- y fue inaugurado el 30 de diciembre de 1987. Aquella habilitación formó parte de una expansión propiciada por la entonces empresa estatal Encotel ya que la atención al público se realizaba hasta ese momento en el comedor municipal.
Encotel no solo construyó el edificio postal que comprende una oficina de atención al público, una amplia habitación para el trabajo administrativo, baños y un depósito de limpieza sino también la vivienda para el jefe del Correo y su familia. Los destinos comunales estaban en manos de Domingo Decristófaro.
El ex titular del Ejecutivo recordó que los fondos para la obra provinieron desde Nación, se transfirieron a la Provincia y de allí a la comuna. «La obra se realizó a través de administración municipal con la aprobación del Concejo Deliberante. Trabajaron albañiles, pintores, carpinteros, todos de Winifreda», dijo Decristófaro quien añadió que la construcción demandó seis meses.
La ceremonia inaugural se concretó el 30 de diciembre de 1987 y estuvo presidida por el exgobernador Rubén Marín, autoridades locales y numeroso público. Desde el pintoresco edificio –visitado muchas veces por alumnos de los establecimientos educativos- se comenzó a brindar un eficiente servicio postal que incluyó telégrafo hasta cajas de ahorro.
En marzo de 1999, el Correo estaba privatizado y sus directivos tomaron medidas extremas: cesantearon a los dos empleados- uno tenía 45 años de servicio-, cerraron las puertas del edificio y el servicio empezaba a brindarse en las instalaciones de un comercio ubicado en calle Rivadavia que había sido designado como “Prestador de servicios múltiples” de la empresa postal.
En ese momento, empezaba a trabajar un joven empleado. Era Néstor Lasagno, quien más tarde se mudó al edificio estatal ya que desde nivel nacional habían retrotraído la medida y lo reabrieron. Este viernes, Lasagno tuvo que cerrarlo de nuevo y él fue cesanteado.
Foto: Néstor Lasagno cumplió su último día de trabajo en Correo Argentino.
Winifreda: repudio al cierre del correo y solidaridad con empleado




















