Winifreda: repudio al cierre del correo y solidaridad con empleado

La intendenta Adriana García repudió el cierre de la sucursal Winifreda del Correo Argentino.  

«El correo, junto con el ferrocarril, son parte de la identidad comunitaria. Cada gobierno liberal nos quita una parte de nuestro patrimonio», dijo la jefa comunal a Diario Textual. 

«Este gobierno nacional apuesta a una Argentina vacía, porque el correo no solo es un puesto de trabajo, es un símbolo de un pueblo con comunicación, con servicios y esto implica cancelar el futuro de nuestras localidades», agregó la mandataria.

Cabe mencionar que el único empleado de la oficina, Néstor Lasagno, fue uno de los que se sumó al retiro voluntario. Este jueves atendió al público en su horario habitual. Mañana 31 de mayo sería su último día laboral.

Desguace del Estado. 

La Municipalidad publicó un mensaje en sus redes sociales. En el escrito, «lamenta profundamente el cierre del correo y todo lo que ello implica para la identidad de Winifreda. El desguace del Estado afecta a la localidad y genera tristeza en todos sus habitantes. El correo junto al ferrocarril han sido, son y deberían seguir siendo parte de la identidad de nuestras comunidades».

Sostén de familia. 

Vecinas y vecinos reaccionaron ante la desagradable noticia. Quienes se expresaron virtualmente criticaron la medida tomada por el gobierno nacional encabezado por Javier Milei y se solidarizaron con el único trabajador de la sucursal, quien tiene 50 años y 27 años de antigüedad laboral en la empresa postal.  

 «Muy triste, no les importa que más allá de dejar a un pueblo sin servicio postal, también dejan a una persona, sostén absoluto de su familia, sin trabajo y lamentablemente cuando llegamos a cierta edad es muy difícil conseguir empleo», publicó una pobladora.  

«Eso creíamos. 

La licenciada en comunicación social y trabajadora de la Televisión Pública Pampeana, Fiorela Funes, en modo literario, escribió en redes. «Cuantas buenas noticias, cuantos nacimientos, uniones, adquisiciones, se habrán comunicado a través de ellas: las cartas. Por su parte, los carteros enriquecían el paisaje en su bicicleta, junto a los perros que siempre quisieron ladrar a las ruedas que andaban rápido».

«Pero también existían las cartas oscuras, esas poseedoras de malas noticias, de pérdidas familiares, de malas cosechas o hasta hambrunas. Hoy, la que recibimos es una de esas, y la esperanza se cansa, porque cuando empezamos a pensar que no puede haber lugar para más daño, la cosa continúa y empeora». 

Entonces, abracemos especialmente a los pueblos, donde una parte de su identidad se fue. Porque todos sabemos… que cuando queríamos mostrar la localidad a alguien nuevo, recorríamos la plaza, la municipalidad, la escuela, la iglesia y el correo… porque era nuestro o al menos eso creíamos».

Foto: Néstor Lasagno pasa sus últimas horas en la oficina del correo oficial. 

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