Winifreda: mujer con dos hijos usurpó casa con peligro de derrumbe

Una joven madre usurpó el fin de semana una casa en Winifreda que pertenece al Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda (IPAV) porque no tiene donde vivir junto a sus dos hijos menores de edad. El inmueble permanecía deshabitado porque se encuentra con peligro de derrumbe motivo por el cual fue abandonado por su adjudicataria cuando le otorgaron una nueva vivienda social. «Tiene rajaduras, pero de acá no me voy a mover», afirmó la mujer.  

En diálogo con Infowini, Melina Ponce, de 23 años, contó sus padecimientos. «Estuve viviendo en Santa Rosa, después por falta de un alquiler me trasladé a Winifreda con mi nena de 2 añitos y un bebe de 7 meses. Estuve alquilando un departamento pero lo dejé porque no contaba con suficiente dinero para pagar la renta y mi pareja no tenía mucho trabajo. En su momento fui a pedir trabajo a la municipalidad y se me brindó ayuda social, pero todas las veces que quise hablar con la intendenta Adriana García nunca tuve respuestas porque siempre estaba de reuniones y había que pedir audiencias», comentó.

Dormían en el piso. 

«No encontraba la facilidad ni la forma de seguir quedándome en el departamento con mis hijos entonces volví a la casa de mi mamá. Estuve un año y medio aproximadamente con ella pero su hogar no cuenta con suficiente espacio porque somos familia numerosa. Una vez más quise hablar con la intendenta para plantearle que vivir se nos hacía cada vez más incómodo porque en la casa de mi mamá estaba durmiendo en el piso sobre un colchón con mis hijos. Además, quería pedirle trabajo. Fue imposible reunirme con ella porque siempre me decían que estaba ocupada. En cambio, los responsables de Acción Social me brindaron un bolsón de mercaderías a quienes agradezco mucho», continuó.

El titular del área municipal de Desarrollo Social, Marcos Ponce, le sugirió que concurra al IPAV para averiguar si figuraba en el listado de postulantes a una vivienda social. «Lo hice y desde el organismo me respondieron que figuro con una antigüedad de dos años. Y cuando les replanteo la situación de otras tres casas, entre ellas la que usurpé y que era de Elina Alaniz, me dijeron que no estaban enterados de que habían sido deshabitadas porque todavía las llaves no habían sido entregadas. Cuando me acerco a hablar con Elina me dice que había deshabitado la casa y que le quedaban pertenencias», siguió.

«No me voy». 

«El domingo al mediodía decido meterme a la casa que tenía una puerta abierta, no rompimos nada con mi pareja. Quince minutos después apareció la intendenta con la policía y me pidieron que la desocupe. Yo les respondí que soy consciente que lo que estoy haciendo está mal, pero que ellos tienen que entender que hacía dos años y medio que estaba acercándome al municipio en busca de una solución habitacional. La intendenta me dijo que no me conocía siendo que fui compañera de escuela de su hija, y yo le respondí claro que no me conoces si nunca me atendiste en dos años», recordó ese traumático momento. Algunas pertenencias de Alaniz «quedaron en el patio, las demás la policía se las alcanzó hasta su domicilio».

Ponce sabe perfectamente que la casa corre riesgo de derrumbe. «Sí, hay rajaduras en las paredes de la cocina y la pieza, soy consciente de lo que puede llegar a pasar. Pero mi pregunta es por qué las otras tres viviendas que están en la misma situación de peligro siguen ocupadas cuando deberían ser deshabitadas», indagó. «De acá no me voy hasta que me den una respuesta definitiva o me llegue una orden de desalojo», enfatizó.

No tiene luz ni gas natural. «Fui a la cooperativa para hablar con el gerente pero no estaba. El encargado del gas me dijo que necesita un papel donde figure que el IPAV me autoriza a permanecer en esta casa. En las próximas horas viajo de nuevo a Santa Rosa», finalizó.  

«Sus vidas están en peligro».  

Elina Alaniz -el domingo- estaba en Macachín cuando recibió un llamado telefónico de un familiar directo informándole que habían usurpado la vivienda que ella habitó durante doce años. «Mi hija se dirigió a la comisaría, hizo la denuncia correspondiente y en el lugar se hicieron presentes la policía y la intendenta. Pudo retirar un carting de competición, una moto de 150 cc., una cocina a gas industrial y me quedan dos calefactores, unas farolas, una hamaca y una cocina a gas», comentó la vecina a Infowini.

Alaniz habita una nueva vivienda social. Se la adjudicaron porque la construcción de su casa anterior, que ahora está usurpada, presenta peligro de derrumbe por las inundaciones del año 2017. «Desde el IPAV me hicieron firmar documentos donde constan que yo renunció a la propiedad anterior y me adjudican esta nueva vivienda», precisó desde su nuevo hogar. Cuando se le preguntó si la vida de los usurpadores está en peligro, respondió afirmativamente. «Por algo a mí me adjudicaron una nueva vivienda sino me hubiese quedado ahí», cerró.    

Desde la Comisaría confirmaron que por el caso se abrió una causa judicial caratulada “usurpación”. «Estamos trabajando en conjunto con la fiscalía y la municipalidad para resolver de la mejor manera posible esta problemática situación», confiaron.

Foto: La vivienda usurpada por Melina Ponce con sus hijos menores. 

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