Lobos y García conocieron a la vecina más longeva de Telén

El escritor Omar Lobos y la secretaria municipal de Cultura Kelli García, ambos de Winifreda, viajaron el jueves a Telén para conocer en persona a Laurentina Ainó, ahijada de Juan Bautista Vairoleto e hija del legendario Félix Ainó, considerado el último bandolero de La Pampa central.

El literato subió a las redes una foto del encuentro entre los tres y posteó que la centenaria mujer «fue hachera, esquiladora, hermoso corazón que crio dieciséis hijos propios y montón de ajenos. Historia caminante, lúcida, picarona, ágil. Doña Laura cumplirá el próximo 14 de julio ¡107 añitos!».

Completó la publicación con un poema de Juan Carlos Bustriazo Ortíz dedicado a Felix Ainó, padre de la vecina más longeva de Telén y quizás del oeste pampeano.  

Indio Ainó!…

Aucaché,

Huarulún…,

Penacho peleador,

Cuatrero, malhechor,

Herido…

Tu corazón

Era un malón,

Un viejo tinajón

De gritos!….

Mujer prolífera. 

«Doña Laura», como la conocen en Telén, es historia viva, porque es hija de «El Indio» Félix Ainó, ése, quizá mal identificado, famoso «bandido rural». Tan famoso que era amigo y compinche del mítico Juan Bautista Vairoletto, y tanto, que Laurentina es su ahijada.

En el documento de identidad de Laurentina dice que nació el 14 de julio de 1917, pero ella confirmó que tiene «varios años más» porque su familia, que vivía a orillas del río Salado, tenía que hacer un largo viaje hasta Limay Mahuida para asentarla y pasaron varios años hasta que lo hicieron.

Fue una mujer prolífera: tuvo 16 hijos, y, además, afirma que crio a varios chicos más. También que «perdió la cuenta» de la prole que les siguió. Familiares afirman que a partir de ella, el árbol genealógico se extiende a más de cien descendientes.

En oportunidad de su centenario, Laurentina habló con LA ARENA y aseguró que es ahijada de Vairoletto, a quien conoció en persona porque solía andar con su padre, Félix «El Indio» Ainó. Ambos fueron parte de la historia del oeste pampeano donde hicieron un mito de sus evoluciones de rebeldía que muchos catalogan de «bandidos rurales».

Ambos murieron en enfrentamientos con la policía, Vairoleto en 1941 y Ainó en 1948. La vida del «Indio» le dio letra al poeta Juan Carlos Bustriazo Ortiz, quien escribió la poesía «Félix Ainó», y también está en las milongas de Julio Domínguez «El Bardino».

«No eran malos».

La centenaria mujer, fue testigo de esa época y tiene su visión de la historia de Ainó y Vairoletto. «Mi papá y mi padrino se conocieron cuando andaban huyendo de la policía. Yo los sabía cuidar en el rancho cuando dormían la siesta para que no fueran a molestarlos. No eran hombres malos, sino trabajadores, pero la policía les tenía bronca y varias veces los estaqueaban en la comisaría como un animal y los tenían al rayo del sol. Lograron escaparse y no los pudieron agarrar más», concluyó.

Foto: Lobos y García en el domicilio de «Doña Laura».

Crónica Infowini/La Arena. 

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