Municipio de Villa Mirasol quiere preservar centenario edificio

En cada pueblo de La Pampa hay casas y edificaciones antiguas que nos conectan con el pasado y cuyo legado trasciende el tiempo. Aunque sean diferentes de lo que vemos hoy en día, esas construcciones fueron testigos del correr de los años y atesoran una rica historia, en muchos casos protagonizada por inmigrantes que llegaron a estas tierras sin nada, pero trabajaron muy duro y progresaron.

La Municipalidad de Villa Mirasol proyecta poner en valor patrimonial un edificio centenario que hace a la cultura e identidad local. Está ubicado en la esquina de San Martín y Mendoza donde permanece con sus puertas y ventanas cerradas y persianas bajas. Durante casi 60 años albergó en sus instalaciones un completo almacén de ramos generales que también despachaba combustible a través de dos surtidores instalados en el frente del local. Estos equipos con sus mangueras y pistolas de suministro aún se mantienen en la vereda aunque lógicamente no están en el mejor estado por el paso del tiempo. Lo interesante es que esas reliquias nunca fueron dañadas y esto demuestra la importancia que tiene para los habitantes la preservación del patrimonio histórico del pueblo. La intención del municipio es realizar una mínima intervención en el inmueble para mejorarlo y que siga conservando su esencia y fachada. Para ello ya cuenta con el aval de sus propietarios.  

Atractivo.

Lo cierto es que esta construcción y sus surtidores llaman la atención de los visitantes. En este sentido, la santarroseña Maribel Cowan publicó en redes que de pasada por Villa Mirasol «pude apreciar lo que fue un viejo almacén con dos surtidores de combustible anclados en la vereda. Lo que me llevó a investigar y conocer su historia».

Sobre los surtidores, la mujer pudo averiguar – accediendo a páginas web- que a principios del siglo XX, «se descubrieron importantes yacimientos petrolíferos en Argentina. Esto marcó el inicio de la industria petrolera en el país y la necesidad de infraestructura para el suministro de combustible. Los primeros surtidores fueron importados de Estados Unidos y Europa, y comenzaron a aparecer en las estaciones de servicio a lo largo de la década de 1920. En la década de 1950, Argentina comenzó a desarrollar sus propios modelos de surtidores. Con el correr del tiempo estos aparatos se fueron modernizando incorporando tecnologías más avanzadas».

Cowan señaló que como parte de la fachada «pude observar el cartel de Cinzano, marca italiana de vermú creada en 1757 en Turín Italia. Llegó a la Argentina en 1870. En su primer afiche publicitario aparecía como protagonista Pan, Dios griego de Los Pastores y Los Rebaños. En 1900 agregaron el merchandising a través de posavasos y ceniceros metálicos de forma triangular. En 1925 se creó la etiqueta clásica que conocemos actualmente, que combina el rojo de la pasión con el azul de la nobleza, además de ser colores de Italia, mientras que la barra diagonal señala el crecimiento de la empresa».

El cartel comercial permanece intacto en la fachada del inmueble.  

Biografía.  

Infowini acudió al Libro Histórico de Villa Mirasol para conocer la biografía de este edificio. Sus páginas relatan que fue un almacén de ramos generales perteneciente en un principio a Isaac V. Hernández, quien nació en España el 5 de abril de 1899. Llegó en barco a la Argentina cuando tenía solo 12 años de edad, supuestamente acompañado de un adulto. Al despedirse de su madre, allá en Europa, ella le puso en su camisa unas pocas pesetas, algunas de las cuales conservó durante toda su vida, como un inolvidable recuerdo de quien lo trajera a este mundo.

Su primer trabajo fue lavar copas en un pequeño pueblo de los alrededores de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, para luego pasar a otro comercio de la zona. No se sabe con exactitud en que año Isaac llegó a Villa Mirasol, pero sí que empezó a trabajar como empleado en el almacén de Juan F. Falguera, luego en el escritorio de Eugenio Estrada y después pasó al negocio de Juan Roig Prats. Tiempo después, tomó la decisión de  independizarse.

Expansión.

Isaac instaló su propio almacén en el salón de Domingo Perlo, situado en el sector noroeste de la planta urbana. Mientras tanto compró un terreno y fue construyendo su propio local. Por una fotografía ampliada y fechada al dorso se comprueba que en 1927 el negocio estaba funcionando a pleno en la esquina en que aún se encuentra, San Martín y Mendoza.

La edificación se fue ampliando con una habitación para el encargado de la Estafeta de Correos e incorporó un surtidor de nafta “Energina”. Años más tarde Isaac llamó a sus hermanos de España, Manuel y Juan, y los incorporó a la firma. El almacén pasó a llamarse Casa Hernández y luego se constituyó en la firma Hernández Mirasol SRL. Era una de las más completas de la zona con el clásico almacén, artículos de tienda, calzado, despacho de bebidas, ferretería, combustibles, lubricantes, corralón de materiales, hierros, maderas de todo tipo y medidas.

Tenía un salón exclusivamente destinado a repuestos para máquinas agrícolas de la época más molinos, caños, bombas y accesorios. La mayoría de esos artículos eran importados dado que en esos años nuestra industria nacional producía muy poco. Debajo del piso del almacén, que era de madera, estaba el sótano con sus bocas para bajar los cascos de vinos mediante un aparejo colgado del techo. Estas bocas se cubrían con rejas de hierro para evitar que algún cliente se cayera al sótano. Los Hernández contaban con sus propios camiones para el transporte de tambores de combustibles que los traían de la estación “Mirá Pampa” del ferrocarril provincial de Buenos Aires.

Cambio de dueño y cierre.

Isaac Hernández, después de 35 años de actividad comercial, vendió el negocio a José Bruechet quien se hizo cargo de la administración el 6 de octubre de 1960. Este último comerciante siguió con los mismos rubros hasta octubre de 1984, fecha en la que cerró definitivamente. De esta manera, este antiguo comercio sirvió al pueblo durante casi 60 años. 

Foto: Maribel Cowan, al lado de un surtidor del edificio centenario.  

Panadero de Winifreda asó lechones en su horno a leña

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