Marcela Leguizamón trabaja todos los días. Se desempeña como empleada en una ferretería y recientemente abrió un típico almacén de alimentos y bebidas. La crisis económica reinante no fue un impedimento para que ella apostara por un emprendimiento propio en su pueblo natal.
En diálogo con Infowini, la vecina winifredense contó que bautizó a su negocio como “Mini Súper El Pato” en homenaje a su papá, el recordado Abel Leguizamón. «El nombre lo eligieron mis sobrinas, en particular Agustina», aclaró. Funciona en un inmueble ubicado en la esquina de Primera Junta y España propiedad de Aurelia Feininger, quien durante muchas décadas supo tener un comercio de similares características en ese lugar.
La apertura fue el 12 de febrero y desde ese día la nueva comerciante no ha parado de recibir clientes y felicitaciones. «Aurelia, la dueña de este local, me lo ofreció hace un tiempo porque ella quería que el negocio estuviese nuevamente abierto. Me brindó las heladeras, un alquiler accesible y me entusiasmé», explicó Marcela cuando se le preguntó por qué se embarcó en este rubro.
«Saqué créditos de la Anses y fui comprando mercaderías entre diciembre y principios de enero y ahora vamos de a poco porque la situación económica está muy difícil y una sabe que hay que tener cuidado con los precios. La gente que viene busca productos de calidad y económicos. Y la entiendo perfectamente porque yo siempre viví de un sueldo entonces una trata de amoldarse a esa situación», comentó.
Asimismo precisó que en las estanterías tiene los artículos «básicos» para la canasta familiar con «variedad de marcas». «Tenemos vinos intermedios y económicos, aguas minerales económicas y más caras, cerveza todas las marcas mayoritariamente en latas, gaseosas, aguas saborizadas, lácteos, carbón, soda, pan y demás. En esta época a lo que más apuntamos es al fiambre», detalló. También elaboramos sándwiches de miga, pebetes, tortas caseras, tortas fritas hechas en casa. Mis hermanos me están dando una mano bárbara», amplió.

«Es todo un desafío a mi edad», dijo la almacenera.
«Estoy muy agradecida porque recibo muy buena onda, ha venido gente a saludarme, a felicitarme y me apoyan diciéndome que todo salga bien», manifestó. Igualmente reconoció que administrar un comercio «es todo un desafío más a mi edad».
«Sigo trabajando en la ferretería mediodía. Durante la mañana, mi sobrina Maribel atiende el negocio y a la noche viene nuevamente a darme una mano, estamos las dos juntas», indicó.
Acepta todas las tarjetas de crédito, débito y tiene instalado el Posnet. Los horarios de atención en verano son de lunes a sábados de 8:30 a 13:30 y 17:30 a 22:30 y domingos de 10 a 13:30 y 19 a 22 horas.
FOTO: Marcela Leguizamón abrió comercio de cercanía.




















