El baronense Luis Barbero es un «apasionado» del campo

Luis Barbero nació en Colonia Barón, tiene 64 años y es productor agrícola ganadero, una actividad que ejercía su padre hasta que murió trágicamente. «Me lo mató un vecino de Winifreda», recordó su hijo. Se crio sin campo propio hasta que pudo comprarlo y expandirse. Se define como un «apasionado» del trabajo rural. En su predio cosechó los mejores trigos de La Pampa en dos categorías y este sábado será premiado en Eduardo Castex. La producción la tiene acopiada.

En diálogo con Infowini, Barbero contó que administra «700 hectáreas, pero propias tengo 370», en su establecimiento bautizado “Tíos” en homenaje a sus familiares directos.

Trigos campeones.

El 20 de enero festejó su cumpleaños y días después recibió una noticia que lo emocionó. El jurado del Certamen Triguero de la LIX edición de la Fiesta Provincial del Trigo y X edición de la Fiesta Nacional del Trigo y el Pan reunido en la Secretaría de Racing Club de Eduardo Castex definió los campeones de la campaña 2023/2024. Los especialistas trigueros determinaron que en la categoría Tipo Duro y Gluten las muestras campeonas correspondían a las presentadas por el chacarero baronense. Sus granos y los de otros productores pampeanos representarán a La Pampa en la Fiesta Nacional del Trigo, del 16 al 18 de febrero, en la ciudad cordobesa de Leones.

«Esos trigos corresponden a la variedad ACA 602, fueron sembrados en los primeros días de junio del año pasado en un lote de 175 hectáreas. El método de siembra fue convencional en su gran mayoría y algunos cuadros con directa. Los cosechamos bastante temprano, empezamos el 8 de diciembre y terminamos el 12 de trillar todo. El rinde promedio fue de 2.080 kilos por hectárea», comentó.

Admitió que las lluvias fueron escazas. «Faltó agua en la zona, pero evidentemente ha llovido en momentos claves y el trigo no necesita muchas precipitaciones para que pueda desarrollarse», explicó. Consultado sobre qué destino le dio a la producción, respondió que la tiene «casi toda almacenada en silos de chapa, no me gusta el silo bolsa porque tiene muchos problemas causados por peludos; tenía una embolsadora y la vendí».

Las semillas fueron provistas por la sucursal de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) cuya planta de acopio está emplazada sobre un predio de grandes dimensiones ubicado casi frente al cruce de rutas provinciales 10 y 7, en cercanías de Colonia Barón. Luego de la cosecha, las muestras fueron sacadas por el empleado de ACA, Adrián Wilberger de Winifreda, y llevadas al certamen castense. 

«Tengo mucho contacto con los muchachos de ACA, siempre vienen a cenar al campo, jugamos al truco, la pasamos muy bien. Hace más de un mes mandaron las muestras a Castex y me decían que iban a tener muy buena repercusión. Adrián me llamó y me dijo que salieron campeonas en Tipo Duro y Gluten. La noticia la recibí con mucha alegría y emoción», expresó.

Barbero está recibido de Técnico Electromecánico. 

Técnico electromecánico.   

La entrevista derivó hacia su historia de vida atravesada por una tragedia familiar. Hoy trabaja cientos de hectáreas, pero no siempre fue así. «Empecé sin nada, durante tres años iba a caballo al campo cuando estábamos en sociedad. En simultáneo hacia parrillas y tendales giratorios porque yo soy técnico electromecánico recibido en la (ex) Escuela Nacional Técnica Nº1 de Santa Rosa donde estuve tres años como internado y tres año en pensiones», recordó.

Familia destruida.    

«A mi padre lo mató un vecino de Winifreda: el aviador Oscar Crespo, que tenía el hangar y la pista de aterrizaje en el campo nuestro. Mi papá estaba arriba de la cosechadora mirando la tolva cuando Crespo quiso hacerle un chiste rozándolo con el avión, pero la rueda trasera del aeroplano le arrancó la cabeza y murió en el acto. Eso ocurrió el 22 de abril de 1978, mi padre tenía 48 años y yo 18 años. Nos destruyó la familia», narró con el dolor que aún siente.   

Progreso.    

«Después que faltó mi padre la sociedad del campo continuó desde abril del ´78 hasta enero de 1980 cuando fue que prendió la cosecha de trigo y nos dividimos. Nos tocaron 130 hectáreas a mi mamá, mi hermana y a mí. Tiempo después, mi hermana me vendió el campo de ella, le compré las herramientas, todo mientras mamá cocía para afuera y yo hacía parrillas y tendales», siguió.

Pasión.  

Con los años fue progresando. «Después compré tractores, más herramientas, empecé a alquilar más campos, llegué a trabajar hasta 1.700 hectáreas», indicó. «Pero ahora hace unos cuantos años que vengo mermando porque ya tengo 64 años, estoy en pareja pero no tengo hijos, si tengo sobrinos: uno en Córdoba y otro en Santa Rosa. Quiero quedarme con las hectáreas propias y las otras que están todas desparramadas las voy a dar a porcentaje», son sus planes.  

Barbero vive en la zona urbana y, según manifestó, «todos los días voy al campo. A las 7 de la mañana pasó a buscar a mi empleado y nos vamos juntos. Desde mi casa hasta el establecimiento hay una distancia de 49 cuadras o 4.900 metros. Los domingos voy solo. Es mi pasión». En sus recorridas rurales lo acompañan sus seis perros.

Foto: Luis Barbero y su intensa vida en la zona rural. 

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