En Winfreda cumplió 45 años el taller de “Tito” Nunia

Winifredense era empleado bancario y renunció para ser mecánico profesional 

El taller mecánico de Roberto René “Tito” Nunia cumplió 45 años de trayectoria comercial en Winifreda. Su dueño festejó sus 70 años de vida el pasado 21 de diciembre y no se detiene. Fue el primer empleado bancario de la localidad pero renunció para dedicarse a la mecánica.

En su local repara motores diésel y nafteros, dispone de un moderno elevador de automóviles, brinda los servicios de alineación y balanceo computarizado con una máquina de última generación, inyección electrónica y vende repuestos.

Primer bancario. 

Nunia repasó su recorrido laboral. «Tenía 9 años cuando iba a la Escuela Nº104  y en contraturno trabajaba como aprendiz en el taller de José Fridirich con quien estuve un año. Terminé séptimo y dejé el secundario en segundo año. Después, estuve siete años y medio trabajando con Francisco “Pancho” Cornelis (tallerista ya fallecido) y cuando cumplí 21 años cambié completamente de trabajo».

A esa edad y en octubre de 1974 «ingresé al Banco de La Pampa cuando en sus inicios funcionaba en la Municipalidad con siete empleados y yo era el único bancario del pueblo, fui el primero. Con el gerente y el contador salíamos a recorrer los campos con una máquina de escribir y una de sumar a palanca y así hicimos los primeros clientes del banco». Además, «a la tarde también trabajaba en la administración de la firma García Gómez Rouco y los fines de semana arreglaba antenas de televisión y radio y realizaba arreglos menores de mecánica». 

El taller. 

Después de cuatro años y medio renunció a la entidad bancaria para abrazar su actual profesión. En 1978 compró un terreno en la calle Pedro Luro, montó un galpón cerrado y abrió su taller en sociedad con otro vecino winifredense. «En 1980 mi socio me vendió su parte y arranqué por cuenta mía», dijo. «Los años siguientes fueron muy duros. Había sacado un crédito de 2.400 pesos para pagarle a mi socio, me agarró la circular 1050 emitida durante la gestión de Martínez de Hoz y al cabo de dos años devolví 7.681 pesos. Después una pedrada me llevó el galpón y lo tuve que levantar de nuevo», no se olvida. 

Pablo heredó el oficio y trabaja junto a su progenitor hace 20 años.

Se recompuso y siguió adelante. «Reparaba automóviles, camiones, máquinas pesadas y hacía soldaduras. Trabajaba fines de semana y feriados. En Embajador Martini compré un torno y la persona que me lo vendió me enseñó a usarlo. Todavía funciona a la perfección», rememoró. Fue toda una novedad en el pueblo cuando anexó el servicio de alineación y balanceo por eso tenía clientes de toda la zona de influencia. «El año pasado compramos una alineadora y balanceadora computarizada para autos y un moderno elevador», señaló. 

Modernización. 

Con los años fue ampliando las dimensiones de su galpón para trabajar con más comodidad, incorporó herramientas para reparar autos de alta gama y anexó venta de repuestos para automóviles. Durante seis años, en su taller comercializaba vehículos ya que tenía «contactos» con un vendedor de una agencia de Santa Rosa. «Lo que más vendíamos eran camionetas», expresó.

«Antes viajaba mucho a los campos porque los tractores eran chicos, andaban muchas horas y se rompían. Hoy, la mayoría son articulados, con pocas horas hacen muchas hectáreas y prácticamente no tienen roturas», marcó un cambio. Su fuerte son los automóviles.

Capital con mucho trabajo. 

Nunia tiene tres hijos. Pablo heredó el oficio cuando tenía 18 años y trabaja junto a su progenitor hace 20 años. Roberto administra una inmobiliaria en la localidad y Alejandro es ingeniero electromecánico, especializado en robótica, y vive en Chile.

“Tito” tiene proveedores de Córdoba, Rosario, Buenos Aires y Bahía Blanca. Antaño recibía a los viajantes en su comercio, pero la visita presencial en los tiempos actuales «se ha terminado, hoy es todo virtual, los pedidos se hacen por teléfono y correo electrónico». 

En el final, el mecánico reflexionó: «Siempre me gustó este oficio, tener algo mío y afortunadamente pude mantenerlo en el tiempo. El capital que tengo lo hice trabajando y eso me pone muy contento. Los tropiezos que uno tuvo en la vida forman parte del pasado».

Foto: Roberto Nunia, su hijo Pablo y la máquina de alineación y balanceo. 

Especial suplemento Protagonistas de Historias 2023 de La Arena/Infowini. 

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