Winifreda: Néstor Villarreal, pasión por la mecánica

Desde hace 40 años realiza reparaciones y su trayectoria es la mejor garantía.  

El winifredense Néstor Omar Villarreal, apodado «Tero», es un ejemplo de pasión por su trabajo. Tiene 53 años y acaba de cumplir 40 años como mecánico. Repara motores de automóviles, camionetas y tractores. Es un entusiasta de los fierros como su hijo Sebastián de 25 años quien siguió sus pasos en el taller y su empleado Cristián «Lolo» Villafañe, de 38 años, que lo acompaña desde sus inicios en la profesión. 

Corría el año 1981, Néstor tenía 13 años y terminaba la escuela primaria en el pueblo. Le gustaba tanto la mecánica que se fue a trabajar como aprendiz al taller de su tío Roberto «Tito» Nunia”. Lo hizo con el consentimiento de sus progenitores. Estuvo once años trabajando a la par de su familiar directo y adquirió conocimientos en base a mucha práctica. En 1991 abrió su propio taller en un galponcito ubicado en la casa de sus padres. Arreglaba motocicletas, motores de autos, camionetas, camiones, realizaba soldaduras en general y trabajos de electricidad.

En 1994 se mudó a un terreno de grandes dimensiones que había comprado con sus ahorros y sobre el cual construyó en etapas su actual taller de 130 metros cuadrados en calle 9 de julio. En la década del 2000 dejó de lado la electricidad del automotor y la reparación de camiones e incorporó el servicio mecánico de tractores. Esa decisión fue acertada y su clientela aumentó de manera exponencial. Es que hasta ese momento muchos de estos vehículos se reparaban en otras ciudades. 

Talento

Es un experto en la reparación de motores de mucha potencia de marcas líderes en el mercado como John Deere,  Massey Ferguson, Deutz, Pauny, entre otros. También, se ocupa de las roturas de engranajes, embragues y de poner a punto el sistema hidráulico. Con el transcurso de los años su nombre y trayectoria comercial fueron haciéndose conocidos en una amplia zona de La Pampa. Por eso tiene clientes de varias localidades, entre ellas Miguel Riglos, Anguil, Luan Toro, Victorica, Colonia Barón, General Pico y Winifreda. «Un 60 por ciento proviene de la zona rural y un 40 por ciento de la zona urbana», puntualizó. 

Ha realizado cursos online y capacitaciones presenciales en reconocidas empresas rectificadoras de motores. «La tecnología cambia continuamente y eso te lleva a capacitarte y a invertir permanentemente en herramientas. Últimamente hemos adquirido equipos electrónicos y neumáticos para desarmares generales», precisó. 

En verano su taller está abierto de 8 a 12 y de 15:30 a 21 horas aunque reconoce que «el horario es flexible y puede extenderse porque trabajamos a requerimiento del cliente». También, hace auxilios al campo. 

Equipo

Villarreal acumula cuatro décadas de trabajo intenso. De levantarse todos los días temprano, llegar al taller, encontrarse con vehículos de mecánica liviana y pesada y ponerse manos a la obra. Confesó que «aprendí a manejar la ansiedad, el gusto por la mecánica continúa pero hay días en que bajamos un cambio». Su hijo Sebastián tenía 15 años cuando empezó a trabajar en el taller junto a su padre. «No quiso seguir estudiando entonces acepté que me acompañara para que aprendiera un oficio que le sirviera para su futuro laboral. Está a mi lado hace una década y la verdad que me ayuda muchísimo. Está muy capacitado. Me siento orgulloso de él», expresó entusiasmado. 

Tuvo palabras muy elogiosas para su empleado «Lolo» como lo conocen todos en el pueblo. «Tenía 14 años cuando comenzó conmigo en el galponcito de mis viejos y me sigue acompañando. Sabe muchísimo de mecánica y es un integrante más de mi familia», se sinceró. Tanto Néstor como Sebastián y Cristian se iniciaron en el oficio desde muy pequeños y hoy siendo adultos continúan haciendo lo que les gusta. En sintonía son fierreros. Pero lo más importantes es que son personas de confianza y muy apreciadas en la comunidad.

FOTO: Néstor Villarreal con su hijo Sebastián y su empleado Cristian en el taller mecánico. Siempre juntos.   

Especial: Suplemento «El Progreso de Winifreda y el Bienestar de sus habitantes». Diario LA ARENA 

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