Claire Lefebvre, una francesa de 25 años, desde hace más de seis meses recorre el país con sus tres caballos. Cabalga por zonas rurales para conectarse con la naturaleza y se introduce en estancias y campos.
Gracias a una «cadena de contactos» llegó hasta el establecimiento “La Cruzada” de Santiago Reinhardt, ubicado en Bajo de las Palomas, a unos 32 kilómetros de Winifreda. Allí, sus equinos estuvieron muy bien atendidos mientras ella descansaba y se alimentaba.
Aventurera.
Durante su estadía, la aventurera acompañó al dueño del campo a una jornada de formación sobre picado y ensilado que tuvo lugar en el Club Social, incluso se quedó al almuerzo y presenció un show humorístico. Fue en ese ámbito en que la visitante dialogó con INFOWINI. «Me invitaron y acá estoy», dijo Claire sonriente.
Habla muy bien el castellano. Según contó, «vivo en la región de Bretaña y llegué a la Argentina el 7 de noviembre del año pasado. Viajé en avión desde Francia hasta Santiago de Chile porque en ese momento era mucho más barato ese tramo y desde ahí me subí a un colectivo que me trasladó a Bariloche». En esa ciudad rionegrina «empecé a preparar todo el material para el camino y desde el 16 de febrero estoy recorriendo el país de sur a norte. Un caballo lo compré en Bariloche, otro en Trevelín (Chubut) y ahora tengo una yegua que es pampeana». Ya anduvo por Río Negro, Chubut, Neuquén y en estos momentos se encuentra en algún lugar de La Pampa.
«Sueño cumplido».
«A través de una cadena de contactos y una muy buena amiga que vive en Santa Rosa»- capital de La Pampa- pudo hospedarse en el campo de Winifreda. Siente que está cumpliendo «un sueño» porque «Argentina me llama mucho la atención. Soy fanática de los caballos que son parte esencial de la tradición de este país que se crio con ellos. Quedé deslumbrada con la historia de los criollos, sus paisajes son hermosos, es un país enorme y en algunos lugares muy desértico, hay poca gente y eso me atrae. He visto grandes extensiones de campo. La inmensidad la conozco porque soy de una zona donde hay mar, pero más allá de eso no conocía, hasta ahora».
«La Cordillera de los Andes es una hermosura total», enfatizó al recordar sus vivencias. En la zona rural de Bariloche pudo observar «la Patagonia media peluda, sin nada. En Neuquén quedé fascinada con los ríos con sauces al lado, un agua hermosa, avestruces, me largué a llorar».

«Los argentinos son increíblemente buenos», afirmó Claire.
«Un país con buena gente».
Claire resaltó «la mentalidad» del pueblo argentino, «hay mucho respeto por la ruralidad, acá sienten orgullo cuando dicen ´yo soy del campo´, eso lo admiro mucho».
Consultada sobre el trato que ha recibido, recordó que en Francia «me contaban que los argentinos son buena gente, cercanos, amables, calurosos, solidarios, que te invitan a pasar a sus casas y todo eso es verdad. Son increíblemente buenos, te dan una mano, te ayudan de corazón, la generosidad que tienen es real».
Equinos.
A sus caballos los ha bautizado con un nombre. «La yegua se llama Dam (dama en francés); un caballo Fierro, es cruza de criollo y cuarto de milla, y al otro lo estoy probando, cuando llegué el momento le voy a poner un nombre». Antes «tenía una yeguaza tobiana hermosa que se me murió envenenada en General Acha. En el camino no solo pasan cosas lindas también situaciones complicadas», expuso.
La Pampa pura.
Claire agradeció con sinceridad la hospitalidad y el trato que le dieron en el predio rural donde estuvo alojada. «Voy siguiendo la ruta 9 paralela a la nacional 35. Mi plan es visitar Alpa Corral, Córdoba, y llegar hasta Salta», adelantó. «No voy por rutas necesariamente turísticas, me gusta más la naturaleza, la profundidad, estuve en La Pampa pura, en el corazón del país, eso es lo lindo», finalizó.

«Una chica muy aventurada, centrada y políglota», la describió Santiago Reinhardt.
«Me hizo acordar a mi abuela».
Por su parte, Santiago Reinhardt, contó que Claire «llegó un domingo al mediodía y no quiso comer carne. Estaba impresionada por la cantidad de carne que comemos nosotros. Comimos unos zapallitos revueltos con huevos y cebolla. Me impresionó mucho que me pidió ajo para echarle a la comida porque le encanta, me hizo acordar mucho a mi abuela. Ella preparó la comida no tuvo ningún problema», rememoró. «La mayor parte del tiempo descansaba, dormía la siesta, se levantaba casi cuando entraba el sol, comíamos y se acostaba de vuelta. También, escuchaba música y le encantaba un tema en particular», continuó.
La describió como «una chica muy aventurada, centrada en lo que quiere y políglota ya que habla francés, inglés, castellano y está aprendiendo alemán».
Intercambio.
Los equinos se alimentaron con diversos cultivos como tritricale y avena y bebieron bastante agua. «Estaba muy preocupada por el agua porque contaba que en el sur los animales tomaban directamente del río y acá tenía que ir pidiendo», recordó una charla que mantuvo con la visitante. Permaneció tres días y antes de irse le dijo a Santiago «La Cruzada atrapa personas y nos las deja ir».
«Fue una compañía muy agradable, estuvo bueno intercambiar un poco de cultura», resumió el productor. Claire con sus matungos también estuvo en el campo de la familia Oriente de Winifreda y de ahí enfiló hacia el predio rural “Los Girasoles” ubicado en jurisdicción de Conhelo.
Foto: Claire Lefebvre con sus tres caballos en “La Cruzada”.
«La Cruzada», en Bajo de las Palomas: los hermanos Reinhardt sienten pasión por el campo




















