El recientemente fallecido en un siniestro vial, Guillermo Domingo Aragón, fue entrevistado por INFOWINI el año pasado justo en el Día Internacional del Volkswagen Escarabajo que se celebra cada 22 de junio. El oftalmólogo poseía este auto de culto. Esta tal vez haya sido la última entrevista que dio en su vida a un medio virtual pueblerino.
El profesional era nativo de San Juan, pero hacía más de 33 años que estaba radicado en nuestra provincia. Vivía en Santa Rosa donde trabajaba ocho horas diarias en el Hospital Lucio Molas. En sus tiempos libres asistía al Club de Autos Antiguos de la ciudad capitalina donde pasaba horas y horas junto a su vehículo.
«Lo tengo desde hace 20 años. Es un Escarabajo alemán original, modelo 1959, color negro», indicó en aquél momento. Contó que lo obtuvo «de una manera muy atípica». «Mucho tiempo después de que falleciera el esposo de la doctora Mónica Blanco con quien somos muy amigos y hacemos guardias en el hospital, le pregunto por el Escarabajo que tenía. Al principio me dijo que no me ilusionara. Fui a verlo y estaba en la intemperie, debajo de un tinglado. Regreso al hospital y le digo a la doctora que me lo venda. No quiso porque tenía un valor sentimental para ella, pero cuando le recordé que me dedico a los autos antiguos cambió de opinión», relató. Aragón se llevó una gran sorpresa cuando Blanco le expresó: «No te le vendo, te lo regalo, pero no a vos sino a tu hijo». «En ese momento con mi señora éramos padres de un bebé de seis meses y Blanco era la pediatra de nuestro hijo. Imagínate lo que fue para mí ese gesto que tuvo», completó.
Enseguida fue a buscarlo con la grúa del Automóvil Club. «Estaba en muy buenas condiciones, pero descuidado. Tenía el tapizado original roto, se había picado algunas partes del capó donde va el baúl en la parte delantera porque le pegaba el sol y el agua. El motor funcionaba», recordó. «Dos días después el auto estaba funcionando de nuevo. Lo llevé a un lavadero y quedó impecable. Un chapista me arregló y pintó el capó y no lo toqué más», expresó entusiasmado.

Escarabajo alemán original, modelo 1959, color negro.
Ploteado.
«Lo usé durante muchos años hasta que el motor se rompió. Lo hice rectificar por una rectificadora de General Pico que le colocó repuestos originales. Los conseguí en una casa comercial antigua de Buenos Aires y el motor quedó espectacular», dijo Aragón.
Durante la pandemia en 2020 «cuando podía me venía al Club y lo empecé a mejorar, le hice de todo. Desde pulir la pintura, colocar gomas nuevas con las bandas blancas, renovar el tapizado hasta lo empecé a adornar. Cambié los burletes, le coloqué una parrilla original o porta bultos en la parte superior, le instalé matafuego y cinturón de seguridad. Ahora funciona el limpiaparabrisas y prenden las luces de giro. También, le hice un ploteado con un color cremita en las puertas y en la parte del guardabarros, quedó totalmente nuevo».
El Escarabajo alcanza una velocidad máxima de 80km/h y una promedio de 70/75 km/h y tiene caja de cuarta.
Moto no, Ford T, sí.
Aragón fue consultado sobre cuando nació su pasión por los autos antiguos. Al respecto, contó una divertida anécdota familiar: «Cuando tenía 15 años le pedí una moto a mis padres y me la negaron totalmente por el peligro que representaba. Un día mi papá me pide que lo acompañara hasta un lugar y me regala un Ford T modelo 1925. No lo podía creer. Como no lo podía usar porque era menor y no tenía carné de conducir, me pasaba horas limpiándolo y demás. Así comenzó todo». «Al Ford T lo cambiamos por un Vaqué, que es un Ford T de carrera. Estaba en primer año de medicina, ya tenía carné y lo podía manejar. Con los años pude recuperar el motor de ese auto de carrera, lo tiene un amigo mío de Santa Rosa en su vehículo», finalizó.

Aragón junto a su querido Escarabajo.
Dolor.
El dolor sigue presente en varias familias luego de la tragedia vial ocurrida ayer domingo en la ruta nacional 5 donde Guillermo Aragón y un niño de 6 años perdieron la vida tras ser impactados por una Ford Ranger en cercanías al frigorífico Carnes Pampeanas. Las víctimas se trasladaban en un Ford “A” hacia el Club de Planeadores donde iban a festejar el Día de las Infancias. La camioneta -cuyo conductor estaba alcoholizado- se cruzó de carril y chocó de frente el auto antiguo. Sus ocupantes fallecieron en el acto.
Familia de mecánicos victoriquenses atesora una gran colección de autos antiguos




















