Purreta confesó: buscan a Andrea López entre Santa Rosa y Winifreda

El femicida Víctor Purreta señaló «varios lugares» en un campo cerca de la rastrillada histórica, entre Santa Rosa y Winifreda, porque no recuerda el sitio preciso donde la enterró. La sorpresiva confesión estaría vinculada a su pretensión de obtener salidas transitorias. 

«Solo marcó lugares, porque no recordaba con precisión», reveló el abogado querellante de la causa, Omar Gebruers, quien por estas horas se reunirá con la fiscal a cargo de la investigación, Cecilia Martiní. Ella fue la que ayer antes del mediodía encabezó un rastrillaje en Monte Chue, un campo ubicado entre Santa Rosa y Winifreda, con una vasta zona de monte, a poca distancia de las rastrilladas indígenas.

La comitiva, que también integró el propio Víctor Purreta, custodiado por personal del Servicio Penitenciario Federal, accedió al lugar desde la Ruta Nacional 35. Junto a Martiní estuvieron varios miembros de la Agencia de Investigaciones Científicas (AIC) de la Policía de La Pampa. La fiscala no quiso dar precisiones sobre el operativo, ni adelantar los motivos por los cuales se realizó.

¿Por qué ahora?

LA ARENA se comunicó ayer por la tarde con Gebruers, el abogado que patrocinó a Julia Ferreyra, la madre de Andrea, en todos estos años. «Al parecer él manifestó su voluntad de decir donde está. Le habían rechazado las salidas transitorias en dos oportunidades. Nuestro planteo era que si decía que se había arrepentido, no lo demostraba tanto, porque no decía dónde estaba. Y por ese motivo le rechazaron las dos salidas transitorias, entonces el hombre ahora está tratando de sanear ese flanco, si no se va a quedar adentro hasta el último día», sostuvo.

Para Gebruers, también está pesando en la mente del homicida el hecho de que no le falta mucho tiempo para cumplir los dos tercios de la pena, luego de los cuales puede pedir la libertad condicional. «Lleva cumplido bastante más del plazo total de la condena. Él tiene que cumplir con 16 años y medio de cárcel, de los 25 a los que fue condenado, para llegar a los dos tercios. Ahí puede pedir la condicional, siempre y cuando los informes del SPF y del psicólogo sean favorables, y que no haya oposición de la Fiscalía y de la querella. Así como le negaron las salidas transitorias, él ve un serio riesgo de que también le nieguen la libertad condicional», explicó.

Iba a cazar.

El abogado querellante no participó del rastrillaje de ayer. «Nos enteramos por los medios», manifestó. Recién por la tarde recibió una comunicación de la fiscala.

Gebruers sostuvo que es muy alta la probabilidad de que haya enterrado el cuerpo en horas de la noche, motivo por el cual no pudo precisar el lugar exacto. «Recuerden que un testigo en el juicio dijo que lo habían visto en la estación de servicio (que está enfrente) del Aeropuerto de Santa Rosa. Julia había manifestado que ese campo era un lugar posible, porque él iba siempre a cazar. Desde el principio Julia decía que ese podía ser un lugar. Monte Chue es una estancia que fue grandísima y ahora se ha dividido, llegaba hasta El Indio», manifestó.

En el rastrillaje estuvo el propio Purreta, custodiado por personal del Servicio Penitenciario Federal. 

Boxeador, proxeneta y femicida.

El 10 de febrero de este año se cumplieron 19 años de la última vez en que fue vista con vida Andrea López. Corría el año 2004 cuando la sociedad pampeana supo que uno de los boxeadores con más proyección del pugilismo provincial era proxeneta y probablemente un asesino. El nombre de la víctima y de su mamá, Julia Ferreyra, comenzaron a ser noticia recurrentemente, por la persistente lucha de la madre para encontrarla.

Purreta siempre negó todo. Decía que Andrea lo había abandonado a él y al pequeño hijo que ambos tenían para irse a «trabajar» en algún cabaret. La relación entre ellos era tortuosa, no solo porque la golpeaba sino porque la obligaba a ejercer la prostitución, al igual que lo hacía con otras mujeres a las que llevaba y traía de los prostíbulos de la zona.

Ya con el asesinato de la madre de su hijo consumado, el púgil continuó su carrera. De hecho, el 3 de abril de 2004, cuando no habían pasado dos meses del crimen, peleó en un festival de box que se realizó en General Acha. Su última pelea profesional fue en Caucete, San Juan, el 5 de julio de 2009, cuando perdió por nocaut con Amílcar Funes Melián. Se retiró con 24 peleas ganadas y dos pérdidas.

Su primera condena judicial la tuvo en junio de 2005, cuando un tribunal penal lo condenó a 5 años y medio de prisión por lesiones y proxenetismo. Recién nueve años después fue condenado por el femicidio, gracias a que tres años antes, en 2011, su propio hijo, Carlos Emanuel López, con solo 12 años, declaró ante la Justicia que su padre la había matado a golpes frente a él.

El 7 de octubre de 2014, el tribunal integrado por las juezas Alejandra Ongaro y Elvira Rosetti y por el juez Miguel Gavazza dictó la condena contra Purreta, a 18 años de prisión, por el homicidio de Andrea López. Los magistrados dijeron, en base a informes psiquiátricos, que el ex púgil era un psicópata y que no había dudas de que la había matado, pese a que no se había encontrado el cuerpo.

La sumatoria de las penas por el crimen y por explotarla sexualmente y golpearla, determinó una condena a 25 años de prisión.

Este año, al cumplirse 19 años de la desaparición de Andrea López, la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia subió a 1.500.000 pesos la recompensa para quien aportara información que permita encontrar su cuerpo.

La fiscala Cecilia Martiní encabezó la búsqueda en el Monte Chue.

El desgarrador testimonio de un niño.

Para el tribunal fue fundamental el testimonio de Carlos, el hijo de la pareja. Con apenas 12 años de edad, el niño había declarado que vio como su padre golpeó a su madre, a trompadas, patadas y con un rebenque, y como la ahorcó. Posteriormente, según su testimonio, la metió abajo de la ducha del baño.

«Él le pegaba con un rebenque contra una punta (rincón), le daba piñas, patadas y después la vi en la bañera que estaba toda morada. Vi que estaba acostada en la bañera y mi papá le estaba echando agua…», relató, según consta en la sentencia. «Mi papá me mandó a dormir a la cocina, yo dormía en la pieza con ellos, pero esta vez me mandó a la cocina porque venía a dormir mi hermana…, llegó después…; me dormí enseguida. A la mañana, mi hermana ya se había ido, le pregunté a mi papá dónde estaba mamá y me dijo que se había ido… él estaba cambiadito, con un jean y una camisa… a la noche había estado con una musculosa y un short…», añadió.

«Me fui a la casa de mi abuela (abuela paterna) y después se fue él a no sé dónde, vino a la noche y me dijo que al otro día lo llevaban a la cárcel… siempre le venía pegando, siempre con un rebenque, siempre lo usaba. Mi mamá lloraba del dolor. Mi papá la quiso despertar, no la vi despierta. La llevó a la bañera, abrió la canilla, estaba como si estuviera desmayada…. mi papá la llevó y la acostó en la cama, me dijo que me fuera a dormir, él también se acostó…», declaró Carlos, quien actualmente tiene más de 20 años de edad.

Fotos de El Diario: Tras la confesión de Purreta, buscan a Andrea López en un campo cercano a Winifreda. 

Crónica diario La Arena. 

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